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Gracias Antoine, serás eterno

Resumen

Griezmann llegó llorando al estadio Metropolitano. Era la última vez que se bajaba del bus para encaminarse al vestuario del Atlético. Sabía que le esperaba una noche para la historia. Para la suya y para la del club rojiblanco.

Su partido. Griezmann llegó llorando al estadio Metropolitano. Era la última vez que se bajaba del bus para encaminarse al vestuario del Atlético. Sabía que le esperaba una noche para la historia. Para la suya y para la del club rojiblanco. ‘Goleador de leyenda’ se podía leer en el estadio del Atlético. ‘Goleador de la historia rojiblanca’ aparecía en un tifo en la grada justo enfrente al palco presidencial. La afición aplaudió con una atronadora ovación cuando su nombre sonó al anunciarse las alineaciones. Antoine, titular y capitán del Atlético.

Asistencia. Minutos después asistió a Lookman para que hiciese el 1-0. Una jugada muy del francés, siendo más listo que el rival y dando un pase preciso para que su compañero hiciese el tanto a placer. La última asistencia de Griezmann en el Metropolitano. El delantero cumplió su partido 500 con la camiseta rojiblanca, el cuarto con más encuentros en la historia del Atlético. Solo Koke, Adelardo y Oblak han defendido la camiseta rojiblanca más veces que él.

Ovación. En el segundo tiempo la afición del fondo norte aplaudió a rabiar cada vez que Griezmann fue a lanzar un saque de esquina. Aplausos correspondidos por el propio jugador. Cada vez que la pelota rondó la portería del Girona se hizo un murmullo. Nada podía hacer a la gente más feliz que Antonie hiciese un gol. No lo pudo hacer. Con los cambios del Cholo retrasó su posición y se colocó por detrás de Sorltoh, donde le gusta más jugar. Tuvo la gran ocasión en una internada de Almada. El argentino pudo marcar, pero entendió que era el partido de Griezmann. El delantero erró en el remate.

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Inolvidable. Griezmann pudo disfrutar de un triunfo en su último choque en el Metropolitano. Y pareció que todos quisiesen agradar a Antoine: Oblak con sus paradas, Koke dándolo todo, como siempre, incluso Sorloth peleando por balones que parecían perdidos. Gracias Antoine por tantos goles, por tantas asistencias, por tantos momentos felices... Fue lo que más se escuchó en el estadio del Atlético. Gracias. Gratitud a un futbolista legendario. Antes de que comenzase la gran fiesta de despedida muchos aficionados ya habían derramado sus primeras lágrimas. Cuando el árbitro señaló el final, Griezmann se abrazó con sus compañeros, con el Cholo... Y se fue a cantar con la grada, como tantas otras veces. Ya no pisará más como jugador el Metropolitano. Pero comenzaba la leyenda. El Griezmann eterno.

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