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Otra ‘rata de tierra’ en París

Resumen

Hubo un tiempo, en los años 90, que los tenistas españoles eran definidos como “ratas de tierra” por la prensa francesa. En aquella edición, Sergi Bruguera jugó la final de Roland Garros contra Alberto Berasategui, y en el cuadro femenino, Arantxa Sánchez Vicario batió a la local Mary Pierce . El Grand Slam francés siempre ha sido tierra de cultivo para el tenis español, que ha pasado de recibir calificativos de dudoso gusto, a tener grabada la huella de Rafa Nadal en la Philippe Chatrier en homenaje a sus 14 títulos. No fueron las últimas coronas rojigualdas.

Hubo un tiempo, en los años 90, que los tenistas españoles eran definidos como “ratas de tierra” por la prensa francesa. Así los calificó L’Équipe en 1994. Y no me extraña su hartazgo. En aquella edición, Sergi Bruguera jugó la final de Roland Garros contra Alberto Berasategui, y en el cuadro femenino, Arantxa Sánchez Vicario batió a la local Mary Pierce. El Grand Slam francés siempre ha sido tierra de cultivo para el tenis español, que ha pasado de recibir calificativos de dudoso gusto, a tener grabada la huella de Rafa Nadal en la Philippe Chatrier en homenaje a sus 14 títulos. No fueron las últimas coronas rojigualdas. Después, Carlos Alcaraz alzó otras dos veces la Copa de Mosqueteros, en 2024 y 2025.

Con el rey retirado y su delfín lesionado, nos hemos llegado a ilusionar con un nuevo príncipe, Rafa Jódar. Otro Rafa en la oficina. Así de acostumbrados estamos a cantar el alirón en París. Pero esta vez no habrá campeón español, ni siquiera semifinalista, una anomalía que solo ha ocurrido cuatro veces en lo que llevamos de siglo XXI. Alexander Zverev, el número tres del mundo y segundo cabeza de serie del torneo, nos bajó de la nube tras derrotar a Jódar con nitidez: 7-6, 6-1 y 6-3. Era el resultado lógico, tampoco nos engañemos. El alemán ha jugado cinco de las últimas seis semifinales. El español disputa el segundo grande de su vida. Aún hay diferencias.

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La leyenda de París nos hizo venirnos arriba, pero lo que sucedió en la central entra dentro de la normalidad. Y no es nada preocupante. Todo lo contrario. Alcaraz, por ejemplo, no llegó a cuartos hasta su segundo intento. Por cierto, hay un récord que sí ha mantenido el tenis español, que lleva metiendo al menos un cuartofinalista en el cuadro masculino desde 1997: 30 ediciones consecutivas sin faltar al top-8. Hay otra ‘rata de tierra’ en Roland Garros. Y tiene pinta que durante mucho tiempo.

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