Sánchez planea otro decreto sobre Irán por miedo a que la guerra le rompa la estrategia
ResumenEsta es la máxima que se han autoimpuesto en la Moncloa para tratar de capear —en base a sus intereses— el conflicto en Oriente Próximo. En el regate corto, la guerra en Irán ha servido al Gobierno para ... recuperar la iniciativa política, exhibir un perfil de gestión frente a la incertidumbre y relegar compromisos políticos pendientes. La crisis como excusa para no presentar los Presupuestos .
Hacer de la crisis una oportunidad . Esta es la máxima que se han autoimpuesto en la Moncloa para tratar de capear —en base a sus intereses— el conflicto en Oriente Próximo. En el regate corto, la guerra en Irán ha servido al Gobierno para ... recuperar la iniciativa política, exhibir un perfil de gestión frente a la incertidumbre y relegar compromisos políticos pendientes. La crisis como excusa para no presentar los Presupuestos . Al inicio de la ofensiva, resultó ciertamente contradictorio que, mientras Pedro Sánchez arengaba a sus ministros a ser conscientes de la «gravedad» de la situación, Carlos Cuerpo exhibía cierta autonomía estratégica para reivindicar que España estaría menos expuesta a los efectos de la crisis derivada del contexto bélico. Sin embargo, en el Ejecutivo comienza a cundir ya la preocupación por el impacto que una guerra larga pueda tener sobre la economía , el buque insignia del proyecto gubernamental, sobre el que han construido toda su estrategia electoral.En el Gobierno están desarrollando una monitorización constante y en dos direcciones. Por un lado, de evaluación de las medidas que ya se han puesto en marcha, de manera que se pueda testar su eficacia y detectar eventuales distorsiones o fallas. Y, por otro, de los efectos adicionales y no previstos inicialmente que estén desencadenándose con la evolución de los acontecimientos. En este sentido, según ha podido saber ABC, Moncloa está trabajando ya en recabar todos los datos necesarios de cara a la elaboración de un segundo decreto sobre la guerra de Irán . El primero, el Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio, se aprobó el pasado 20 de marzo focalizado en contener el auge de los precios. Esto es, con los carburantes y los fertilizantes en el punto de mira, como base de la cadena productiva, para evitar que su ascenso fuera repercutiendo en cascada hasta el incremento final de la cesta de la compra.Ahora, tal como reconocen en el Gobierno, la atención está puesta en lo que denominan los «canales de transmisión adicional». El ejemplo más evidente se da en la disponibilidad de queroseno, la cual tiene un impacto directo en los precios de los vuelos, pero también en el sector turístico. Algo que preocupa sobremanera al Ejecutivo. Si bien España está en una situación «ventajosa», tal como reconocen estas fuentes, porque produce el 80% del queroseno que consume, sí es rehén del turismo como motor de la economía . Nuestro país no tiene una gran dependencia de Oriente Próximo en cuanto al flujo de petróleo —nuestros principales proveedores están en América y en África— y, además, nuestra refinerías tienen un alto grado de conversión; pero la crisis en otros países nos acabaría impactando porque estamos muy expuestos a cualquier carestía del queroseno, ya que España es el segundo país que más turistas recibe a nivel mundial por detrás de Francia. «Las compañías que tienen que traer turistas necesitan ese queroseno», señalan en Moncloa. Noticia relacionada general No No La guerra encarece un histórico 46% el refino y dispara los precios industriales Xavier VilaltellaLas fuentes consultadas avanzan que las «próximas semanas» serán «decisivas» para hacer un dibujo más certero de la evolución de las consecuencias que está teniendo la crisis y decidir, entonces sí, qué medidas hay que tomar. El margen temporal es estrecho, de apenas mes y medio, porque es a finales del mes de junio cuando expira el primer decreto que aprobó el Ejecutivo. En Moncloa aseguran que la respuesta se irá modulando en función del contexto, asumiendo que la situación es muy volátil y que no hay un horizonte claro de finalización del conflicto. Además, en el Gobierno aseguran que, en el mejor de los casos, si se lograra una paz en el corto plazo, los efectos que ya se han producido todavía tendrían un impacto que podría extenderse durante casi un año. Las próximas semanas serán «decisivas» para diseñar un segundo texto que dé continuidad al que expira en junioEn el Ejecutivo explican la dificultad que entraña cualquier análisis porque la «enorme incertidumbre» hace que sea muy difícil anticipar —«incluso de un día para otro»— cuál va a ser la evolución en los mercados y en los precios de los futuros. Se quejan de que hay mensajes contradictorios por parte de las autoridades concernidas en las negociaciones del alto el fuego y una tensión geopolítica que no ayuda a la estabilización de la zona para lograr una reapertura definitiva del estrecho de Ormuz. Un punto estratégico clave. Esto hace que los analistas ahora mismo no estén siquiera avanzando previsiones, sino meros escenarios asociados y en estos escenarios hay para España una afectación que podría ir desde las dos hasta las ocho décimas del PIB. Esta volatilidad ha hecho que el Gobierno se haya visto obligado a no actualizar al alza sus previsiones económicas. Una prudencia que se torna casi en optimismo, ante la resignación de que un conflicto largo pueda dar al traste con su principal baluarte electoral: la gestión económica.Sin PresupuestosDe este modo, en Hacienda se emplazan a un horizonte de mayor certidumbre para poder actualizar el escenario económico que sirva como base para unas nuevas cuentas públicas. Para justificar la demora, fuentes gubernamentales explican que partidas como la de las pensiones, por ejemplo, están cautivas de la evolución de la inflación —para su actualización— y no quieren hacer un reparto de recursos hasta que no tengan más datos sobre la mesa que garanticen su suficiencia. En todo caso, en los planes del Gobierno hace tiempo que la aprobación del proyecto presupuestario ha dejado de ser una prioridad. Desde el Consejo de Ministros se volvió este martes a recuperar la pedagogía sobre la plena constitucionalidad de la prórroga de las cuentas, algo que solo opera cuando se toma plena conciencia de que no las impulsarán.El reloj juega en contra y en Moncloa ya renuncian a alumbrar un proyecto para el actual ejercicio. Con el calendario en la mano no hay tiempo. Todavía con el cuadro macroeconómico pendiente, con el techo de gasto sin elaborar —que tiene que hacer, además, su propio recorrido parlamentario—, la viabilidad está muy cuestionada. Además, la Constitución fija el 30 de septiembre como plazo para la presentación, por lo que en el Gobierno asumen que, de presentar un proyecto, sería ya para lo que resta de legislatura, para 2027. Con todo, más allá de que se siga comprometiendo la presentación, lo que no está garantizada es su aprobación en el Congreso, donde Sánchez ha perdido la mayoría. Hay fuentes socialistas que cuestionan que se puedan llevar una cuentas públicas a la Cámara para perderlas y que esto no tenga consecuencias políticas. Salvo que se haga para convocar elecciones de manera inmediata.