El eclipse total sobrecoge a media España
ResumenDecía Séneca que cuando el Sol se eclipsa para desaparecer, se ve mejor su grandeza. Dos milenios después, millones de personas pudimos experimentar ayer lo que el filósofo hispano-romano sintió al ser testigo de un fenómeno astronómico que, mediando siglos de avances tecnológicos, nos sigue dejando sin palabras. El eclipse total de Sol que apagó el día en pleno atardecer sobrecogió a media España. Muchos lugares del norte de España fueron idóneos para disfrutar del eclipse en todo su esplendor, desde Galicia a las Islas Baleares.
Decía Séneca que cuando el Sol se eclipsa para desaparecer, se ve mejor su grandeza. Dos milenios después, millones de personas pudimos experimentar ayer lo que el filósofo hispano-romano sintió al ser testigo de un fenómeno astronómico que, mediando siglos de avances tecnológicos, nos sigue dejando sin palabras. El eclipse total de Sol que apagó el día en pleno atardecer sobrecogió a media España. Muchos lugares del norte de España fueron idóneos para disfrutar del eclipse en todo su esplendor, desde Galicia a las Islas Baleares. Se vio en capitales de provincia, pero fueron los paisajes de pueblos de la España vaciada como los de la provincia de Guadalajara, con sus eras, sus ermitas y sus campos, los que se convirtieron en el plató perfecto para contemplarlo. El pueblo de Yebes, de unos 5.600 habitantes y situado a 80 kilómetros de Madrid, fue el elegido por el Gobierno para hacer el seguimiento oficial del primer eclipse que vemos en la Península desde 1912. A 930 metros de altitud se encuentra el Observatorio Astronómico de Yebes, el mayor de la red del Instituto Geográfico Nacional (IGN). El imponente radiotelescopio de 40 metros, "la joya de la corona del observatorio", en palabras de su director, Pablo de Vicente, presidió el recinto en el que se habilitó un escenario y carpas para celebrar el esperadísimo eclipse. Un evento cuya trascendencia comparó el secretario de Estado de Ciencia, Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa, con "un Mundial de fútbol de la astronomía" en el que España juega y gana la Final. Para saber másCiencia. Cómo fotografiar el eclipse solar y otras 'atmósferas' de luz irrealRedacción: CARLOS GARCÍA POZO MadriCómo fotografiar el eclipse solar y otras 'atmósferas' de luz irrealCita con el cielo. El eclipse total de Sol convierte a España en un gran laboratorio: estos son los experimentos que se harán el 12 de agostoRedacción: RAFAEL BACHILLER El eclipse total de Sol convierte a España en un gran laboratorio: estos son los experimentos que se harán el 12 de agosto Fue un día de mucho calor, con el termómetro marcando 36 infernales grados que descendieron apaciblemente cuando llegó la hora mágica del eclipse. Pero antes, hubo muchas horas de espera que se vivieron con expectación. El acceso al observatorio desde el pueblo de Yebes fue cortado por seguridad y sólo era posible llegar a él a través de autobuses lanzadera que fueron subiendo a lo largo del día a autoridades, periodistas, trabajadores e invitados. Se comió paella y, en la sobremesa, llegó la ministra de Ciencia e Innovación, Diana Morant, a la que se sumaron después el titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, y ya bien entrada la tarde, el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el de Transformación Digital, Oscar López. "Hoy la ciencia se va a imponer", aseguró Morant. "Vamos a vivir el eclipse con muchos niños y niñas de los que depende el futuro de nuestro país y de la humanidad. Son los que acabarán aterrizando en Marte y descubriendo las vacunas contra el cáncer, así que aprovechemos para despertar vocaciones científicas sobre todo en las niñas, que todavía tenemos una brecha de género muy importante", subrayó. Hay una estimación que dice que sólo una persona de cada 10.000 verá un eclipse total de Sol en su vida, pero entre los asistentes al evento de Yebes, muchos de ellos astrónomos o científicos del sector espacial, el porcentaje de invitados que habían sido testigos de uno o varios eclipses totales solares era muy superior a la media. Con sus descripciones sobre lo que veríamos al atardecer, estábamos impacientes por que llegara la hora. Y también por la anunciada caída brusca de temperaturas en este día tórrido de agosto. ¿Sería para tanto? Fue la primera vez para nuestros dos astronautas, Sara García y Pablo Álvarez, muy emocionados por presenciar este evento. "Es una oportunidad única. Disfrutar de un fenómeno como éste que nos regala la naturaleza, probablemente con nuestros seres queridos y con nuestros amigos, es un privilegio", señalaba Sara García, que recomendaba olvidarnos del móvil para experimentar este espectáculo con todos los sentidos. Preparativos en el municipio de Hita para el eclipse solar. "Creo que una de las cosas que nos va a aportar este eclipse solar es perspectiva. Es una sensación muy parecida a la que mis compañeros que han volado al espacio me cuentan cuando son capaces de ver la Tierra, la Luna y el Sol desde el exterior. Es una sensación de fragilidad y de entender mejor cuál es nuestro lugar en el cosmos", reflexionaba por su parte Pablo Álvarez, que interrumpió sus vacaciones para participar en varios actos sobre el eclipse. Una hora antes de la totalidad los espectadores de Yebes subimos a las terrazas del observatorio para, a las 19.36 horas en punto, ver el inicio del eclipse parcial. Pese a que había algo de calima en el cielo, la previsión apuntaba a que tendríamos una buena observación. No había ni rastro de nubes. Algunos de los asistentes que íbamos vestidos de rojo, verde y azul pudimos comprobar el efecto Purkinje: durante los 10 minutos previos a la totalidad, la caída brusca de luz cambió nuestra percepción de los colores. Los azulados y verdosos brillaban y los rojos se tornaron un poco más oscuros, aunque menos de lo esperado. Fue como si alguien bajara la intensidad de la luz. Una atmósfera casi irreal difuminaba el día y, a las 20:31, el día se apagó. El silencio se interrumpía con gritos, se volvía al silencio y después todos aplaudimos. En nuestra zona dicen que la totalidad duró 61 segundos, pero a muchos nos pareció que fue menos tiempo. "Impresionante", "Ha sido una locura total", eran algunas de las frases repetidas. A la secretaria general de Innovación, Teresa Riesgo, se le saltaron las lagrimas. Tras ese minuto mágico, el día volvió a encenderse y a las 21.15 concluyó el eclipse y dio comienzo una fiesta que iba a estar regada por Las Perseidas, pues el eclipse ha coincidido con el día de máxima actividad de la lluvia de estrellas. Paralelamente, miles de vecinos se congregaban en los pueblos cercanos, que entre el martes y el miércoles acogieron a un número inusual de visitantes. Es el caso de Horche, una localidad de 3.000 habitantes que además de ser uno de los lugares en los que se vio al eclipse al 100%, está a solo seis kilómetros de Yebes. Pese a que en el Hotel La Cañada tenían ocupadas desde hace semanas sus 50 habitaciones para estos dos días, han seguido recibiendo llamadas para intentar conseguir una reserva: "Normalmente en esta época del año tendríamos la mitad de las plazas ocupadas, pues alojamos también a trabajadores de la zona", cuenta Ramón Moya, encargado del hotel, que admite que no supo que iba a haber un eclipse hasta el pasado febrero, cuando la Guardia Civil se interesó por las reservas que recibía. "Ahora se ha liado y parece que se acaba el mundo mañana [por ayer]", cuenta riendo. El miércoles por la mañana el Ayuntamiento de Horche repartió gafas de sol a sus vecinos -dos por familia- para que pudieran seguir el eclipse. La noche anterior, éste era el tema de conversación entre los vecinos que tomaban el fresco en las calles del pueblo y en las terrazas de los bares. En el restaurante El Bodegón charlamos con cuatro amigos de entre 18 y 37 años y visiones diferentes sobre el eclipse. Mientras María, Ángela y Ander tenían claro que iban a verlo aunque dudaban si quedarse en Horche o ir a Yebes, Adrián admitía que le daba un poco igual. Con el comienzo del llamado trío de eclipses, se da por terminada la aguda sequía de eclipses totales de Sol que hemos sufrido durante más de un siglo. Podemos decir que el eclipse de este 12 de agosto ha sido histórico, pero no podemos llamarlo el eclipse del siglo pues el 2 de agosto de 2027 España volverá a ser el plató perfecto para ver otro eclipse total de Sol que, además, será más largo -casi cinco minutos- y ocurrirá por la mañana, hacia las 10.50 horas, lo que facilitará su observación-. Se verá en todo su esplendor en otra zona geográfica -en el sur de la Península y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla-. Y el 26 de enero de 2028 tendremos un eclipse anular. Por eso, para el astrónomo Rafael Bachiller, al frente de la Comisión Nacional de Astronomía que se constituyó en 2023 para gestionar el trío de eclipses, se muestra satisfecho por el éxito de la jornada de hoy, pero consciente de que aún quedan por delante otras dos citas. "Ha sido un trabajo intenso, pero muy gratificante. Hemos impulsado iniciativas educativas y divulgativas, campañas de observación y ciencia ciudadana, recomendaciones para una observación segura y numerosas actividades en coordinación con observatorios, universidades, asociaciones astronómicas, etcétera. También hemos asesorado a las administraciones, siempre con el objetivo de que estos tres eclipses dejen mucho más que el recuerdo de una observación memorable", resume el también director del Observatorio Astronómico Nacional (IGN): "Nos gustaría que nos legasen más interés por la astronomía, más vocaciones científicas, un estímulo para el astroturismo y una mayor concienciación sobre la importancia de preservar nuestros cielos oscuros".