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El País ·

Ayuso ataca a Sánchez y defiende la compra del ático sin mencionarlo

Resumen

Isabel Díaz Ayuso, después de vivir un verano nefasto para sus intereses por la compra de un ático, ha salido este jueves en tromba contra La Moncloa en el debate del estado de la región. La presidenta ha lanzado un alegato apocalíptico de casi dos horas en el que ha dibujado una España a punto del colapso. Si sus enemigos la percibían débil en estas últimas semanas, ha querido avisarles de que están muy equivocados. Ayuso se ha subido al atril de la Asamblea de Madrid pocos minutos después de las doce de la mañana.

Isabel Díaz Ayuso, después de vivir un verano nefasto para sus intereses por la compra de un ático, ha salido este jueves en tromba contra La Moncloa en el debate del estado de la región. La presidenta ha lanzado un alegato apocalíptico de casi dos horas en el que ha dibujado una España a punto del colapso. Si sus enemigos la percibían débil en estas últimas semanas, ha querido avisarles de que están muy equivocados. Ayuso se ha subido al atril de la Asamblea de Madrid pocos minutos después de las doce de la mañana. No se ha mostrado ni tan dubitativa ni tan nerviosa como en sus últimas comparecencias. España, por la acción de La Moncloa, tiene según ella sus servicios públicos a punto de estallar por la regulación masiva, los recién llegados abusan de las subvenciones, los terroristas son liberados por pactos oscuros, la integridad territorial se encuentra en cuestión y se persigue sin piedad a periodistas, jueces y fiscales. Hizo el retrato de una nación en peligro que se enfrenta a las horas más decisivas de su historia. ¿El culpable de este panorama desolador? Pedro Sánchez, al que ha dedicado sus palabras más duras. La presidenta sostiene que Sánchez se encuentra “chantajeado” por Marruecos debido a “intereses inconfesables” y es por eso que no se atreve a señalar a ese país como responsable de la “invasión”, la entrada a la fuerza de 70.000 inmigrantes en dos días en la ciudad de Ceuta. Augura que pagará en los tribunales “el abandono deliberado” de la ciudad autónoma, inmersa en una crisis humanitaria, ahora que se han desclasificado unos informes del CNI que revelan que la agencia avisó de que en redes sociales se preparaba el asalto masivo en la frontera. “El que se llama a sí mismo perro, sí tiene dueño, como todos los perros que duermen en un palacio”, le dijo a Sánchez. Al acabar, sus diputados le brindaron una ovación de algo más de un minuto. Ayuso, sonrojada, estaba a punto de levitar. El momento más esperado ha llegado a punto de cumplirse la media hora. Sin mencionarlo directamente, Ayuso ha defendido que su Gobierno comprase una mansión en Chamberí sin un motivo claro. La verdad es que muchos dudaban que tuviera el arrojo de lanzar la primera piedra antes de que se la enviasen desde la oposición. Lo ha hecho. La operación de 6,3 millones, revelada por este periódico, se ejecutó de forma opaca a través de una empresa pública y ha puesto en serios problemas a la presidenta, que no ha ofrecido una explicación clara de por qué se llevó a cabo esa compra. La ha defendido de tres formas, dos sutiles y una no tanto. Por un lado, ha piropeado a su consejero de Presidencia, Miguel Ángel García Martín, el responsable último de Planifica Madrid, y a quien ella misma había señalado como la persona que debía dar explicaciones. El apoyo directo de su jefa supone un balón de oxígeno político para el consejero, que vivía horas bajas. A continuación, Ayuso ha dicho que su Gobierno ha puesto a la venta “varios inmuebles públicos como hemos hecho a lo largo de los años”, en referencia clara al ático, que a las 36 horas de EL PAÍS revelase su existencia fue sacado a subasta para zanjar la polémica. La bancada de la oposición se ha reído. “Vaya cara”, le ha gritado un diputado. Ayuso ha ignorado el comentario y ha seguido a lo suyo, señalando que a ella se le critica con asuntos que a otros no, y ha puesto como ejemplo el palacete que el presidente catalán, Salvador Illa, pretendía comprar en Madrid. La presidenta, en modo agente inmobiliaria, ha descrito que costaba 33 millones, constaba de 1.200 metros cuadrados y seis plazas de garaje, y se ha quejado de que esto “no ha salido tanto en la prensa”. Sin embargo, este periódico fue el que reveló los problemas con esa operación de la Generalitat. Pasados estos momentos de montaña rusa, el discurso ha sido por momentos tedioso. La presidenta ha explicado una a una las 100 medidas que va a aplicar su Gobierno en el último tramo de la legislatura, que acaba en primavera de 2027. Su equipo ha distribuido un documento grueso, encuadernado en rojo, con todas ellas. La más llamativa es que la línea 6 de metro abrirá las 24 horas durante los fines de semana. Le siguen otras como el aumento de las ayudas a las mujeres embarazadas de su tercer hijo con menos de 35 años. La presidenta ha destacado esta como la legislatura más inversora de la historia de la Comunidad de Madrid: 17.300 millones movilizados para reforzar los servicios públicos, según ellos. España es el caos, sostiene Ayuso, pero Madrid mantiene el fuerte en pie. El suyo es “un gobierno que respeta la separación de poderes y se somete a los límites constitucionales”. También ha querido presumir de “transparencia”, pese a que no ha querido darle a la oposición el expediente que supuestamente justifica la compra del ático. “Nosotros sí nos sometemos a la fiscalización parlamentaria y también mediática”, ha afirmado, y la oposición ha vuelto a reírse a carcajadas. Aunque algo de verdad hay en eso: Ayuso se enfrenta casi a diario a las preguntas de los periodistas, al igual que sus consejeros. “Y no hacemos dossieres contra ellos”, ha dicho en referencia al informe del Ministerio del Interior, filtrado en los últimos días, en el que se clasifica a los periodistas por su orientación política. Sus palabras acabaron entrando en el terreno emocional. Ayuso no solo elogió a García Martín, sino que también lo hizo con el resto de consejeros de su gabinete. Uno a uno los fue enalteciendo y a ellos se les dibujó una sonrisa infantil en la cara, como los niños con los halagos de una madre. Algunos de ellos se emocionaron y estuvieron al borde de las lágrimas. Los últimos 40 días, desde que se conoció la existencia del ático, no han sido fáciles. Ayuso y su entorno no han reconocido la compra del inmueble como un error propio, no han querido transmitir debilidad. De puertas adentro han llamado a la unidad y a parapetarse de los ataques de los enemigos que la quieren ver caer. Según ellos, el principal interesado en derribar a Ayuso es el presidente Sánchez. Ayuso quiso mostrar fuerza hoy y recordarles a todos que está más viva que nunca.