Trump justifica la guerra con Irán: "Querían reconstruir su programa nuclear en otro sitio"
ResumenEl final de la guerra en Irán sigue sin tener una fecha concreta. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que lleva semanas hablando de un final próximo del conflicto, optó por seguir dando largas, sin aportar nada nuevo en otro discurso triunfalista y jactancioso, televisado en directo a la nación desde la Casa Blanca. El republicano se limitó a señalar que están "cada vez más cerca" de terminar el "trabajo" en Irán y prometió una bajada drástica de los precios de la gasolina una vez que terminen las hostilidades. En solo cuatro semanas, el precio del galón se ha disparado hasta los cuatro dólares de media a nivel nacional.
El final de la guerra en Irán sigue sin tener una fecha concreta. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que lleva semanas hablando de un final próximo del conflicto, optó por seguir dando largas, sin aportar nada nuevo en otro discurso triunfalista y jactancioso, televisado en directo a la nación desde la Casa Blanca. El republicano se limitó a señalar que están "cada vez más cerca" de terminar el "trabajo" en Irán y prometió una bajada drástica de los precios de la gasolina una vez que terminen las hostilidades. En solo cuatro semanas, el precio del galón se ha disparado hasta los cuatro dólares de media a nivel nacional. Como era de esperar, Trump comenzó presumiendo del poderío del ejército estadounidense, con "victorias rápidas, decisivas y abrumadoras en el campo de batalla". En su clásica retórica hiperbólica, afirmó que "nunca en la historia de la guerra un enemigo ha sufrido pérdidas a gran escala tan claras y devastadoras en cuestión de semanas". Destacó la destrucción de su fuerza aérea y presumió de la muerte de la mayoría de los líderes de "su régimen terrorista". "Irán ha sido esencialmente diezmado", indicó, por lo que está convencido de que el estrecho de Ormuz, por el que circula cerca del 20% del petróleo a nivel mundial, volverá a abrirse "de forma natural" una vez que termine el conflicto. Después, continuó con su múltiples contradicciones. Pese a insistir en la destrucción de sus capacidades militares casi por completo, lanzó una nueva amenaza. "En el transcurso de las próximas dos o tres semanas, los haremos retroceder a la Edad de Piedra, que es el lugar al que pertenecen", alardeó, para proceder a abrir una puerta al diálogo con los nuevos líderes iraníes. "Las conversaciones continúan. El cambio de régimen no era nuestro objetivo. Nunca hablamos de un cambio de régimen. Sin embargo, dicho cambio se ha producido como consecuencia de la muerte de todos sus líderes originales. Todos ellos han muerto. El nuevo grupo es menos radical y mucho más sensato", indicó. "Si no cumplen, atacaremos con gran contundencia, y probablemente de manera simultánea, todas y cada una de sus centrales de generación eléctrica". El discurso del republicano llega en un momento muy delicado para su presidencia. Sus niveles de popularidad han tocado mínimos históricos de la mano de la guerra en Irán y la escalada de los precios del petróleo. Aún así, el mandatario pintó una situación radicalmente diferente. Habló de "la economía más sólida de la historia" de Estados Unidos, "la que estamos viviendo ahora mismo", un país "sin inflación, con inversiones récord y el mercado de valores más alto de la historia, registrando 53 máximos históricos en tan solo un año". Las encuestas, sin embargo, hablan de una realidad muy distinta. Solo un 36% de estadounidenses apoya la intervención militar en Irán y un 50% de la población dice haberse visto afectada financieramente desde que comenzó el conflicto, según un sondeo de Reuters/Ipsos. Trump insiste en que su gestión es histórica y que el mundo le agradecerá algún día haber eliminado la amenaza nuclear iraní. "El mundo entero nos observa, y no pueden dar crédito de nuestro poder, nuestra fortaleza y nuestra brillantez", indicó. "Somos imparables como fuerza militar". De la subida de los precios del petróleo culpó directamente a Irán por haber atacado a otros estados del Golfo Pérsico, y presumió de tener más reservas a petróleo que nadie en el mundo, con una producción superior a la de Rusia y Arabia Saudí combinados, en sus propias palabras. "Ahora somos totalmente independientes de Oriente Medio y, sin embargo, estamos allí para ayudar. No tenemos que estar allí. No necesitamos su petróleo. No necesitamos nada de lo que tienen, pero estamos allí para ayudar a nuestros aliados", indicó, en referencia, es de suponer, al único aliado que tiene en este conflicto: Israel. Quiso agradecer, además, la labor de sus tropas "por la labor magistral que realizaron al tomar el país de Venezuela en cuestión de minutos. Fue una acción rápida, letal, contundente y respetada por todos en todo el mundo". Habló de una cooperación "codo con codo con Venezuela" con quien ahora tiene una sociedad. "Nos estamos entendiendo de maravilla en la producción y venta de enormes cantidades de petróleo y gas, las segundas mayores reservas de la Tierra, solo por detrás de las de Estados Unidos". Y poco más en 19 minutos de discurso que, lejos de enviar una señal de optimismo al mundo, provocó una subida inmediato del precio del barril de crudo e hizo caer en picado los futuros de los mercados en Estados Unidos. Pocos minutos después de su intervención, el Nasdaq caía un 1,16% y e Dow Jones casi un 1%, anticipando una jornada negra en los mercados el jueves y cortando la racha de dos días consecutivos que parecían indicar el final de esta crisis. Habrá que seguir esperando.