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El País ·

Cargos del PSOE reflexionan sobre la crisis: “Sin partido no hay Gobierno y sin alcaldes no hay partido”

Resumen

Un cisne negro es un acontecimiento tan inusual como impredecible y con un impacto social tan extremo que se merece un capítulo propio en los libros de Historia. “En el PSOE tenemos una bandada de cisnes de estos”, cavila un peso pesado del partido tras la sucesión de desdichas que han vuelto a dejar a Pedro Sánchez contra las cuerdas. La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por tráfico de influencias y el regreso esta semana a Ferraz de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil por el entramado orquestado supuestamente por Santos Cerdán para torpedear procesos judiciales contra el PSOE han desatado una crisis “de proporciones bíblicas”, en palabras de un destacado líder territorial. EL PAÍS ha contactado con más de una veintena de dirigentes territoriales del PSOE de distintos niveles, presidentes de corporaciones provinciales y alcaldes para conocer el análisis que hacen de la situación y los posibles caminos que tendría que tomar el partido, que se reúne el último fin de semana de junio en su máximo órgano de decision, el comité federal.

Un cisne negro es un acontecimiento tan inusual como impredecible y con un impacto social tan extremo que se merece un capítulo propio en los libros de Historia. “En el PSOE tenemos una bandada de cisnes de estos”, cavila un peso pesado del partido tras la sucesión de desdichas que han vuelto a dejar a Pedro Sánchez contra las cuerdas. La imputación de José Luis Rodríguez Zapatero por tráfico de influencias y el regreso esta semana a Ferraz de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil por el entramado orquestado supuestamente por Santos Cerdán para torpedear procesos judiciales contra el PSOE han desatado una crisis “de proporciones bíblicas”, en palabras de un destacado líder territorial. El escenario es endiablado. EL PAÍS ha contactado con más de una veintena de dirigentes territoriales del PSOE de distintos niveles, presidentes de corporaciones provinciales y alcaldes para conocer el análisis que hacen de la situación y los posibles caminos que tendría que tomar el partido, que se reúne el último fin de semana de junio en su máximo órgano de decision, el comité federal. Será después de que el presidente del Gobierno haya comparecido en el Congreso para rendir cuentas por los casos de corrupción. ¿Hay que adelantar las elecciones generales? ¿Hay una conspiración contra el Gobierno? ¿Apoyan a José Luis Rodríguez Zapatero? Estas son algunas de las preguntas que recorren las filas socialistas y agitan el debate interno en el PSOE. Entre las fuentes consultadas no hay consenso sobre la fecha de las elecciones. Se debaten entre si es mejor resistir en La Moncloa, pese a que PNV, Junts y Coalición Canaria dan la legislatura por amortizada, o anticipar las elecciones generales bajo la tesis de que de ese modo los candidatos municipales y autonómicos no pagarían el castigo que todas las encuestas pronostican para el presidente. “Nos pasó en 2011 y en 2023, ¿es que no hemos aprendido?”, resume el alcalde de una de las 11 capitales de provincia del PSOE. ”Hay que salvar la estructura del partido. Estamos agobiados. El enroque nos va a terminar arrastrando a todos“, comparte otro regidor de ese grupo mientras la sensación de fin de ciclo se hace más espesa. En el PSOE conviven dos realidades: la de Sánchez, que rechaza pulsar el botón del adelanto de las legislativas, y la de una corriente cada vez más amplia de mandos socialistas que cree que es imposible completar la legislatura, aunque casi nadie se atreva a expresarlo en voz alta más allá de Emiliano García-Page y otros versos sueltos. “La estrategia del búnker ha sido nefasta y quien crea lo contrario termina dentro de una prisión”, llegó a comentar el presidente de Castilla-La Mancha después de que Sánchez le replicara irónicamente que no puede convocar “por interés partidista”. La opinión generalizada de los dirigentes socialistas consultados, sigan alineados con Sánchez o se sientan más alejados, es en todo caso que el PSOE no se puede permitir ahora mismo un adelanto electoral. “¿Unas generales ahora para qué? Sería un suicidio. Los socios juegan con esa presión para marcar distancia ante su electorado, pero a nadie le convienen”, rechaza un secretario general autonómico. “Para regalarle el Gobierno a la derecha y que [Santiago] Abascal sea vicepresidente prefiero que Pedro aguante redoblando las políticas sociales”, coincide otro de los líderes territoriales con más músculo orgánico. “Una cosa es convocar y otra entregar el Gobierno. Hay que ser un poco fríos”, comparte el alcalde de una gran ciudad. “Convocar ahora sería absurdo, es como si vas perdiendo 2-0 y le pides al árbitro que pite el final del partido”, sentencia un responsable del partido de la España interior. La ex vicesecretaria general Elena Valenciano, presidenta de la Fundación Mujeres y vocal del Consejo de Estado, de las pocas referentes que accede a hablar en público, no cree posible ser categórico sobre la solución más apropiada a la policrisis aunque la mochila que carga el PSOE sea cada vez más pesada, también por las cuatro derrotas sucesivas en Extremadura, Aragón, Castilla y León y Andalucía. “Disolver las Cortes y convocar elecciones en este clima de casos judiciales abiertos y con la política judicializada es muy complicado. Al tiempo, no convocar puede llevar a que el deterioro político e institucional aumente y, por tanto, que la salida será más difícil”, observa Valenciano. La opción que gana adeptos es que las elecciones generales sean en otoño y que Sánchez las hiciese coincidir con la semana de los comicios de mitad de mandato de Estados Unidos para aprovechar el tirón de su perfil en política exterior por el No a la guerra y la denuncia de la masacre de Gaza y su condición de némesis europeo de Donald Trump. “Veremos en las próximas municipales que en las ciudades medias y pequeñas el PSOE sacará una representación estimable. No desaparecimos en 1996 ni en 2011 ni tampoco ahora, pero la situación es difícil”, no se anda con paños calientes Ignacio Urquizu, exdiputado nacional y exparlamentario en las Cortes de Aragón que perdió la alcaldía de Alcañiz (Teruel) en el 2023. Desde su perspectiva, no hay otro camino salvo convocar elecciones dada la proliferación de causas judiciales y la debilidad parlamentaria, que impide aprobar unos Presupuestos. “No vale ya decir que viene la derechona de PP y Vox”, zanja desde su puesto como profesor de Sociología en la Universidad Complutense. “Por mí, que las elecciones queden lo más lejos de las municipales y autonómicas, lo ideal es que fuesen en octubre o noviembre como tarde, para tener margen. Si fuesen en primavera, habría un efecto arrastre”, opina un alcalde en activo de una ciudad referente del PSOE, haciéndose eco de un sentir mayoritario de muchos candidatos locales. Lo que los regidores no quieren es un superdomingo con generales, municipales y autonómicas la última semana de mayo de 2027. Sánchez desechó esa posibilidad hace un año, aunque en el PSOE ya nadie se atreve a descartarlo. “Las elecciones son cada cuatro años, así ha sido y así seguirá siendo”, dijo el líder socialista tras saltar el escándalo de corrupción de Cerdán. “No vamos a romper la estabilidad de un gran país como España. Llevo siete años al frente del Gobierno y he respetado siempre los ámbitos de decisión y elección de los ciudadanos de elegir a su alcalde y presidente y eso va a seguir siendo así. No va a haber un superdomingo electoral, soy muy respetuoso con eso. En las últimas municipales y autonómicas los alcaldes y presidentes se presentaron con el aval de su gestión, y el PP con mi imagen y la de Txapote”. El socialismo se aferra a aquellas declaraciones de Sánchez, pero no termina de fiarse, mientras ese es el escenario que manejan en la cúpula del PP. “El presidente ya lo ha descartado”, ha recordado el presidente de Asturias, Adrián Barbón. “No tengo posición de adelanto electoral sí o no, sino que tengo una prioridad y es Extremadura”, marca posición Álvaro Sánchez Cotrina, el nuevo secretario general de la federación de esa comunidad. “Confío en que las elecciones municipales y las nacionales no coincidan. Los espacios regionales y municipales tienen que ser independientes de otras contiendas electorales porque esto nos permite poder poner un mensaje encima de la mesa”. “El máximo bien que ha tenido el PSOE, su fortaleza ha sido siempre la capacidad de tener alcaldes y concejales en todos los pueblos de España”, añade Juan Lobato, senador y exlíder territorial de Madrid. “Y ese es el máximo bien a proteger con las decisiones políticas que se tomen. No podemos resignarnos a perderlo todo cuando aún queda un año. No se puede decir a nuestros candidatos locales que la situación es irremediable y les va a pasar lo mismo que en 2023, no podemos dejarlos abandonados”. “Yo prefiero dos elecciones a una por sentido común”, abunda un regidor que pide no dar pistas ni de su comunidad autónoma ni del número de habitantes de su ciudad. “¿Quién no prefiere dos boletos de Lotería Nacional a uno? ¿Te lo juegas todo a un número?”. La justificación de un superdomingo sería que conllevaría una movilización del electorado del PSOE, el gran problema que le ha penalizado en todas las elecciones celebradas desde diciembre. “Activaría a nuestros votantes, nuestro principal agente movilizador es Pedro, esto es así”, considera un líder autonómico que no comparte el temor de otros colegas a que las elecciones se convirtiesen en un plebiscito sobre Sánchez. “Lo bueno y lo malo es que movilizas a los tuyos, pero también a la derecha. Pedro polariza mucho. En resumen, o ganamos todos o perdemos todos”, reflexiona un secretario general de otra federación reacio “a jugárselo todo a una carta”. Un barón molesto por el hecho de que el Consejo de Política Federal, el órgano que aglutina a los líderes territoriales, no se reúna desde septiembre de 2022 en Zaragoza, defiende con vehemencia que las generales sean en otoño. “Ya nos inmolamos en mayo de 2023, Pedro debería ser generoso. Necesitamos tiempo para planificar una campaña regionalizada, localizada en los municipios, porque si no nos van a llevar al desolladero. Tiene que haber elecciones al final de este año con el cálculo de que un Gobierno de Feijóo y Abascal nos permita sacar un poco la cabeza y que la gente reaccione”. Y lanza un aviso: “Sin partido no hay Gobierno. El partido no es nada sin los ayuntamientos, las diputaciones y las comunidades. El PSOE no se reduce a La Moncloa”. “Si vamos a un superdomingo, sería una locura porque arrastraría a muchos alcaldes que no tienen culpa del desaguisado. Nos definimos como un partido municipalista, es decir, construido de abajo arriba. Hay que salvar al partido y eso pasa por los ayuntamientos, que son la primera línea, los cimientos del PP y de nosotros”, apostilla otro presidente de Diputación. Mientras el Gobierno agita la idea de una teoría de la conspiración para derribarlo a través de “métodos no democráticos” (los ministros Óscar Puente y, en menor medida, Óscar López han llevado la voz cantante en esta estrategia), el resto de la organización está paralizada a la espera de que Zapatero declare dentro de tres semanas en la Audiencia Nacional y Sánchez dé explicaciones. “Estamos callados porque estamos asustados, hemos tenido tantas decepciones, sobre todo con Santos [Cerdán], que estamos prudentes”, justifican en la dirección de una de las federaciones más señeras. “Es que de tanto poner la mano en el fuego tenemos a muchos damnificados en la unidad de quemados”, alega otro. Evitan las declaraciones públicas, pero el partido está en ebullición. “El límite para mí es que el PSOE esté limpio como una patena, que no se haya corrompido y que el caso se quede en unos cuantos aprovechados”, concede una dirigente muy próxima a Sánchez. Justo la línea roja que mantienen socios como ERC o EH Bildu. Comidos por la ansiedad del calendario judicial, el estado de ánimo de los cuadros del PSOE oscila entre el abatimiento de quienes nunca han tenido especial apego por Sánchez y el de quienes reducen el último viacrucis a una operación de demolición del Ejecutivo. En la militancia cunde esta última idea a la que puso voz Puente. “Los cargos estamos sufriendo más, la militancia piensa directamente que hay un complot y las palabras de Puente fueron agua bendita, porque nadie había ido tan allá, salvo para expresar nuestro respeto a la justicia. Recogió el estado emocional”, estiman en una baronía. Pero al hablar del acoso al PSOE, siempre salen a relucir los nombres de José Luis Ábalos y Santos Cerdán, los dos últimos secretarios de organización, imputados ambos por corrupción. “El partido estaba dirigido por unos sinvergüenzas y nos hemos ganado todo esto a pulso”, lamenta un presidente de Diputación que diferencia las tramas de corrupción de los ex secretarios de organización de las causas que afectan a la familia de Sánchez. “¿Hay lawfare? Creo que sí. Lo de la mujer de Pedro es un lawfare de manual y ha condicionado cómo hemos afrontado los siguientes casos que han ido saliendo. ¿Todo es lawfare? Lo de Santos y Ábalos desde luego que no”, remarca. “Lo que más me preocupa”, advierte Lobato, “es la reacción del PSOE ante casos así, que sea de vehemencia pasional pensando en los militantes lo puedo entender, pero creo que hace falta una reacción a la altura de un partido serio, de Estado, que responda con humildad y defensa del Estado de derecho y no con la teoría de la conspiración”. “Para mí el problema del partido es de rumbo y por eso pido un congreso extraordinario”, interviene José Antonio Díez, alcalde de León y secretario general de una de las diez agrupaciones más grandes de España, con casi un millar de afiliados. “No sabemos adónde vamos, no por los escándalos de corrupción, lo digo por la amnistía, la financiación singular... No puede ser que nuestras respuestas sean conforme a la necesidad de cada día. Es necesario un amplio debate más allá de un comité federal, donde la gente por lo general calla”, indica el regidor, que se plantó y tuvo enfrentamientos sonados tanto con Ábalos como con Cerdán cuando eran los todopoderosos secretarios de organización. El militante más famoso de la agrupación de León es precisamente Zapatero. Los dirigentes del PSOE consultados distinguen la causa judicial que tiene por delante y que no se resolverá hasta dentro de varios años, del zarpazo a la imagen que el expresidente se había construido. “Era nuestra reserva espiritual y nos ha dado de lleno en la línea de flotación”, se siente dolido un barón socialista. “Jurídicamente entiendo que no habrá nada reprochable, el tema es que los contratos con las hijas de Zapatero éticamente no son muy razonables”, lamenta un dirigente muy querido entre la militancia. “Se nos ha caído su condición de referencia moral”. Inteligencia Prospectiva, una empresa con elevadas pérdidas, pagó más de medio millón de euros a Whathefav SL, la sociedad de las hijas del expresidente. Análisis Relevante, la firma que está en el epicentro del caso Plus Ultra cuyo administrador principal es Julio Martínez, amigo de Zapatero, abonó 240.000 a la firma de las hijas. “Lo que molesta de Zapatero es la parte ética y moral, no me gusta. Hay que ser coherente con lo que defiendes”, subraya un secretario general autonómico. “Muy de obrero no es...”, tercia un presidente de Diputación. “Con los problemas que tienen los ciudadanos, con las dificultades de acceder a una vivienda, que los críos no se te independizan porque no les da para alquilar, el mensaje de los ingresos de las hijas te entra como un cañón entre la gente. No hace falta explicarlo. Normal la decepción”. A esa incomodidad se suma el plazo que el expresidente ha pedido para preparar su defensa. “Nos condiciona y no nos viene bien que lo demore, pero esperemos que al menos sirva para que despeje las dudas. Ahí nos jugamos mucho”, piensa otro secretario general autonómico. “Estamos en un impasse, no nos queda otra que esperar, el año pasado por estas fechas estábamos muy jodidos y al final levantamos el vuelo, confía un diputado. Pero a nadie se le quita el vértigo causado por la última tormenta que zarandea al PSOE. “A este paso nos va a quedar Abel [Caballero] y poco más”, cruza los dedos un antiguo líder territorial que sigue en la pomada. El objetivo del alcalde de Vigo desde 2007, que hace tres años obtuvo 19 de 27 concejales posibles y el 60,86% de los votos, es incrementar su mayoría absoluta dentro de un año.