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El Mundo ·

Gloria para Ferran, el gol en el 106 que vale una estrella: "El destino estaba escrito. Lo han marcado 47 millones de españoles"

Resumen

Asume su papel en esta selección, como lo hace en el Barça, en el City o en el Valencia. Si ha de ser de suplente de Mikel Oyarzabal, que así sea. Si hay que aguantar críticas y burlas, él sigue «focus». No había llegado su día en este Mundial, quizá porque le tenía reservado un lugar en la gloria.

«El destino estaba escrito». A Ferran Torres nada le doblega. Jamás se da por vencido. El Tiburón siempre aguarda su momento. Asume su papel en esta selección, como lo hace en el Barça, en el City o en el Valencia. Si ha de ser de suplente de Mikel Oyarzabal, que así sea. Si hay que aguantar críticas y burlas, él sigue «focus». No había llegado su día en este Mundial, quizá porque le tenía reservado un lugar en la gloria. De Fuentealbilla a Foios, de Andrés Iniesta en Johanesburgo a Ferran en el minuto 106 en Nueva York. El valenciano no se podía ir de vacío. Al menos tenía que marcar uno, como en la Eurocopa. Se había estrellado con los palos o con los porteros o el VAR se lo había quitado en esta Copa del Mundo, pero el momento se le presentó a bocajarro y lo convirtió en la segunda estrella. «No he pensado, he visto venir el balón y creo que me lo merecía. Por eso me ha llegado. Aún no soy consciente de lo que acabamos de hacer. Sólo quiero coger la Copa y estrujarla. Necesito un poco de tiempo para asimilarlo. Ha sido un gol de 47 millones de personas», pudo balbucear el valenciano, emocionado pero entero. «Ha sido una liberación muy grande, porque ha sido un Mundial duro a nivel personal. Hemos convivido con las críticas. Soy creyente, lo he dejado todo en manos de Dios y me lo ha dado. Dios le da a quien más se lo merece, aunque este gol es de 47 millones de personas», explicó el héroe de Nueva Jersey, con la senyera al cuello y buscando con la mirada a sus padres y a su hermana, que le han acompañado todo el campeonato. Le han visto hacer historia, ganar un MVP en la final del mundo. Para saber másBajad las armas. No llores por nosotros, ArgentinaRedacción: JORGE BUSTOS No llores por nosotros, ArgentinaSánchez y Trump. La diplomacia del palcoRedacción: PABLO R. SUANZES (Enviado especial)Nueva JerseyLa diplomacia del palco Había encadenado España ocasiones, una tras otra, en superioridad, de diez, por la expulsión de Enzo Fernández, y de nueve, porque Leo Messi sólo apareció cuando había que resucitar a una Argentina moribunda que remató dos veces en el añadido de la prórroga. Entonces seguía con algo de vida porque el fuera de juego semiautomático cazó el hombro adelantado de Ferran y le anuló el segundo gol. Otra vez le había encontrado Nico Williams, revulsivo en la banda a partir del minuto 75. Lo había intentado todo la selección. Lamine Yamal lo dijo antes del partido con una foto muy significativa: «Por ti y por la calle». Un mensaje a su yo de hace poco más de una década, aún con el anorak de La Torreta, el club en el que comenzó a darle patadas a un balón. Si el césped hubiera estado a la altura del partido, su duelo con Nicolás Tagliafico hubiera sido aún más espectacular. Cómo le aguantó el argentino hasta desesperarle. Tuvo la primera ocasión apoyándose en Dani Olmo, que encimado por Enzo Fernández a la espalda, le tiró la pared y se plantó en el pico del área pequeña para probar al Dibu Martínez. Se estiró el arquero, pero tuvo además la fortuna de que el chut rozó a Lisandro Martínez y perdió colmillo. Fue la única maniobra en la que Tagliafico no le pudo seguir, porque tuvo luego, con la ayuda de Nico González y Alexis Mac Allister. Aún así, apareció en la foto de la jugada del gol en el costado derecho, cediendo a Pedro Porro para que pusiera un centro al segundo palo que Nico, de cabeza, dejó en el área y encontró Ferran. Mundial 2026. Jugadores seleccion En la batalla que se libró para contener el ataque en oleada de España, los argentinos sufrieron un desgaste que les pasó factura, por mucho que Slavko Vincic no quisiera poner demasiado bajo el listón de las amarillas. Acabó con Lisandro Martínez saliendo por lesión y Enzo Fernández expulsado. Tuvo que salir Nicolás Otamendi a disputar su último partido con la Albiceleste y acabar ensuciándolo recriminándole a Rodrigo algunas palabras suyas y de Laporte sobre los arbitrajes de Argentina. Peor fue Paredes, que agarró del cuello a Éric García y se lió a puñetazos con Gavi en las celebraciones. España tuvo el control, elevado hasta el 80% con un acierto de pases del 89% y acabó conquistando el título. 26 jugadores hacen historia, pero también Luis de la Fuente, que volvió a demostrar que conoce muy bien el alma de sus jugadores cuando mandó al campo a debutar a Martín Zubimendi y Éric García en la prórroga. «Es una generación de futbolistas que son un ejemplo. Han crecido fieles a la idea, haciéndola cada vez mejor, con un sentido de familia. Siento orgullo. Es un honor haberlos acompañado en este camino», subrayó el riojano, que también toca la gloria en Nueva York. Mundial 2026. Partidos seleccion Este grupo de jugadores que son una familia se lleva aquello que habían venido a buscar desde el 11 de junio, tras 51 días de concentración con pausa y confianza: la Copa del Mundo. Pero también títulos individuales que nunca olvidarán: Pau Cubarsí fue el mejor joven a sus 19 años, central que marcará época. Unai Simón fue el mejor portero, con sólo un gol en contra y récord de imbatibilidad en los Mundial. Y luego está Rodrigo Hernández, el Balón de Oro español, que se proclamó mejor jugador de todo el Mundial en su mejor versión. Estos tres son la columna vertebral de la selección española que, en Estados Unidos y bajo la mirada de Messi, bordó la segunda estrella en la camiseta.