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Expansión ·

EEUU estudia vetar 3.000 millones en exportaciones españolas

Resumen

Donald Trump lleva meses profiriendo amenazas comerciales contra España por sus reticencias a elevar el gasto militar o por su negativa a prestar sus bases para las operaciones militares estadounidenses en Oriente Próximo, que nunca ha acabado de definir. Ahora, sin embargo, las represalias propuestas por la Comisión Marítima Federal por el veto español al atraque en sus puertos de barcos con armas dirigidas a Israel han tomado un cariz muy concreto: EEUU estudia restringir la entrada en su país de exportaciones españolas por más de 3.130 millones de dólares anuales (unos 2.800 millones de euros) citando un listado de productos específicos que incluye aceite de oliva, perfumes, baldosas o chocolate blanco. Un golpe al comercio español que se vería agravado con un arancel de 200.000 dólares por viaje a cada buque español que arribe a territorio estadounidense. La cuenta atrás para tratar de sortear el castigo ha comenzado, pero España lidia con unas elecciones generales en medio del plazo de alegaciones concedido por Washington.

Donald Trump lleva meses profiriendo amenazas comerciales contra España por sus reticencias a elevar el gasto militar o por su negativa a prestar sus bases para las operaciones militares estadounidenses en Oriente Próximo, que nunca ha acabado de definir. Ahora, sin embargo, las represalias propuestas por la Comisión Marítima Federal por el veto español al atraque en sus puertos de barcos con armas dirigidas a Israel han tomado un cariz muy concreto: EEUU estudia restringir la entrada en su país de exportaciones españolas por más de 3.130 millones de dólares anuales (unos 2.800 millones de euros) citando un listado de productos específicos que incluye aceite de oliva, perfumes, baldosas o chocolate blanco. Un golpe al comercio español que se vería agravado con un arancel de 200.000 dólares por viaje a cada buque español que arribe a territorio estadounidense. La cuenta atrás para tratar de sortear el castigo ha comenzado, pero España lidia con unas elecciones generales en medio del plazo de alegaciones concedido por Washington. Las sanciones propuestas el miércoles por la Comisión Marítima Federal de EEUU (la FMC, por sus siglas en inglés) son el resultado de la investigación abierta después de que España denegara el acceso a sus puertos a tres buques adscritos al Programa de Seguridad Marítima (MSP) de la Administración Marítima de los EEUU (Marad), entre noviembre y diciembre de 2024, alegando que no se facilitaría el transporte de armas a Israel en el marco de los bombardeos sobre Gaza. Desde entonces, la FMC ha estudiado 8.000 alegaciones al respecto, incluyendo la de España, que sostuvo que su territorio es soberano, que la Comisión no tiene jurisdicción sobre el país y que se limitó a cumplir con la legislación nacional, comunitaria e internacional que prohíbe el tránsito de armamento a través de sus puertos. Congresistas estadounidenses, sindicatos marítimos, diplomáticos, miembros del movimiento propalestino y otros actores fueron escuchados. Casi dos años después, la Comisión concluye que existen “pruebas concluyentes” de que “las actuaciones de España han generado, a raíz de sus leyes o reglamentos, condiciones desfavorables para el transporte marítimo” estadounidense y su “comercio exterior”. “España ha denegado públicamente el acceso a puerto a varios buques” de EEUU, “obligados a modificar sus rutas” y a “excluir puertos de España de sus futuros itinerarios”. España, dice, “ha manifestado que, en el futuro, seguirá denegándolo”. Así, desde que España impidiera al Maersk Seletar y al Maersk Denver atracar en Algeciras en noviembre de 2024, forzándoles a hacer escala en Tánger (Marruecos), la flota bajo bandera estadounidense de la compañía Maersk Line Limited (MLL) ha pasado de hacer una media de 7,25 escalas mensuales en puertos españoles a no realizar prácticamente ninguna, optando mayoritariamente por acudir a su vecino del sur. En respuesta a “las condiciones de transporte desfavorables” que “España ha generado al comercio exterior de EEUU”, la Comisión propone dos medidas. La primera, imponer una tasa de 200.000 dólares a todos los buques con pabellón español que entren en puertos estadounidenses, utilizando el precedente aplicado en 1997 contra buques japoneses, a los que se cargó con un arancel de 100.000 dólares. La segunda, “limitar volúmenes significativos de importaciones españolas, de modo que la medida sea proporcional al perjuicio causado a los transportistas estadounidenses”. La Comisión propone restringir las importaciones de “todas las mercancías comprendidas” en cinco categorías de productos. El principal afectado es el capítulo de “aceites y grasas”, en el que las importaciones españolas a EEUU ascendieron a 1.150 millones de dólares en 2025, incluyendo grasas y aceites animales, vegetales o microbianos. La Comisión cita expresamente la limitación a las ventas de “aceite de oliva”, del que se mueven unos 836,9 millones anuales. El segundo capítulo es el de “perfumería y cosmética”, que mueve 940 millones de dólares anuales, incluyendo 700 millones en “perfumes y aguas de tocador”. Le sigue la “cerámica”, por 634,7 millones, incluyendo baldosas y mosaicos por 523,7 millones. El cuarto apartado es el de “manufacturas de piedra”, por 270,6 millones, contando con 176,9 millones en “artículos de piedra, yeso, cemento” y similares. Finalmente, EEUU estudia restringir la entrada de “azúcar y confitería” por 138,8 millones, contando con productos elaborados con “chocolate blanco”, sin cacao. Antes de comenzar a aplicar esta batería de medidas, con un grado de restricción que podría ser parcial o total, la Comisión da 60 días para estudiar alegaciones. El plazo concluye a mediados de diciembre, por lo que de apurarlo será ya el Gobierno en funciones, tras las elecciones generales del 29 de noviembre, quien tenga que lidiar con la amenaza comercial. El Gobierno español anticipa que “defenderá sus intereses y los de sus empresas”, esgrimiendo el pacto comercial entre EEUU y Unión Europea. “Una solución diplomática podría resolver esta investigación”, ofrece la FMC, apuntando que “España se encuentra en una posición privilegiada para lograrlo”. “No obstante, mientras tanto, España sigue generando condiciones desfavorables para el transporte marítimo”, que mientras no cambien requieren aplicar las represalias.