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'Mr. Champions'

Resumen

Hay una versión de Vinicius Júnior que emerge cuando la Champions aprieta de verdad, y que el Etihad Stadium ya conoce de memoria. El pasado martes volvió a darse de bruces contra ella. La misma que en 2024 levantó la Decimoquinta con una actuación hercúlea eliminatoria tras eliminatoria. La misma que en ese mismo año rozó el Balón de Oro con los dedos.

Hay una versión de Vinicius Júnior que emerge cuando la Champions aprieta de verdad, y que el Etihad Stadium ya conoce de memoria. El pasado martes volvió a darse de bruces contra ella. La misma que en 2024 levantó la Decimoquinta con una actuación hercúlea eliminatoria tras eliminatoria. La misma que en ese mismo año rozó el Balón de Oro con los dedos. La misma que convierte al brasileño, cuando más importa, en uno de los futbolistas más decisivos del planeta. El Madrid llegó a Mánchester con el trabajo prácticamente hecho: un 3-0 holgado en el global y sin necesidad de arriesgar más allá de mantener la autoridad en defensa. Vinicius tenía otros planes. Ocupó los tres carriles del frente de ataque con una proactividad que desquició la defensa del City, alternando el perfil, buscando profundidad y creando superioridades donde no las había. Falló varias ocasiones claras, pero su presencia fue una sangría constante para los de Guardiola. Y aun siendo impreciso, fue el más determinante. Provocó la acción del penalti con esa capacidad suya para forzar el error ajeno, lo anotó —redención directa respecto al que le detuvo Donnarumma en la ida— y firmó el 1-2 que enterró cualquier esperanza del City cuando el partido se cerraba. Antes, el VAR le anuló un gol por fuera de juego. En una noche así, hasta lo que no cuenta, cuenta. El Madrid afronta desde aquí un camino de Champions que no admite tropiezos. El lado del cuadro es el más hostil, los rivales de entidad, y la Decimosexta exigirá estar al nivel más alto durante más tiempo. Vinicius conoce bien esta ruta —la ha recorrido dos veces hasta el final— y lo que resulta llamativo es que llega a este punto de la temporada con exactamente las mismas cifras ofensivas que en la 2023/24, el año en que muchos dieron por suyo el Balón de Oro. 26 contribuciones de gol en ambos casos (18 goles y 8 asistencias entonces, 15 goles y 11 asistencias ahora con los blancos).  Rodri se lo arrebató en la votación y esa herida tardó en cicatrizar. Porque llegar al mismo punto no ha sido fácil. El inicio de esta temporada fue opaco, lejos de su mejor versión y con las críticas de aquel segundo puesto todavía resonando. La llegada de Arbeloa como entrenador supuso un punto de inflexión: Vinicius recuperó la sonrisa en el campo, mostrnado esa confianza con la que juega cuando está bien.  Ahora bien, el Balón de Oro de 2026 y revancha personal de Vinicius se decidirá, presumiblemente, en el Mundial de este verano, y en LaLiga el Madrid no depende de sí mismo. Los títulos colectivos siempre pesan más que la brillantez individual, y el camino en ambos frentes es cuesta arriba. Lo que sí queda fuera de toda discusión son sus números en Champions: más partidos (38), más asistencias (13) y más contribuciones ofensivas (57) que ningún otro jugador desde su debut en la competición; líder en regates (168), en duelos ofensivos ganados (246) y en faltas recibidas (85).  Ante el City se convirtió en el jugador más joven en llegar a 80 partidos en la historia del torneo. También es el quinto máximo goleador del Real Madrid en Europa, ya por delante de Di Stéfano, con tan solo 25 años. Pero quizás el dato que mejor retrata su idilio con la Champions es el que más salta a la vista: de las 19 eliminatorias que ha disputado, solo en dos se fue sin anotar o asistir, ante el Chelsea en la 2020/21 y ante el Atlético el año pasado. En todas las demás, dejó huella. Goles, asistencias, o ambas cosas a la vez. Difícil discutirle la etiqueta de 'Mr. Champions' a quien lo lleva bordado en las estadísticas.