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A Piqué se le va de las manos

Resumen

El FC Andorra y Gerard Piqué han elevado el tono de su malestar arbitral tras la polémica cita ante el Albacete (0-1). En dicho duelo se vivió un nuevo episodio con el colegiado Alonso de Ena Wolf, un árbitro que ya estaba señalado internamente por el club tricolor desde hace semanas. La entidad andorrana había remitido el pasado 23 de marzo una carta al Comité Técnico de Árbitros en la que solicitaba expresamente que el colegiado no volviera a dirigir partidos del FC Andorra. La petición, lejos de encontrar recorrido, ha terminado derivando en una nueva designación que ha encendido todavía más los ánimos.

El FC Andorra y Gerard Piqué han elevado el tono de su malestar arbitral tras la polémica cita ante el Albacete (0-1). En dicho duelo se vivió un nuevo episodio con el colegiado Alonso de Ena Wolf, un árbitro que ya estaba señalado internamente por el club tricolor desde hace semanas. La entidad andorrana había remitido el pasado 23 de marzo una carta al Comité Técnico de Árbitros en la que solicitaba expresamente que el colegiado no volviera a dirigir partidos del FC Andorra. La petición, lejos de encontrar recorrido, ha terminado derivando en una nueva designación que ha encendido todavía más los ánimos. La queja del club nació tras el encuentro disputado el 21 de marzo de 2026 entre el FC Andorra y la SD Eibar. En aquella carta, firmada por Ferran Vilaseca y dirigida al CTA, el club trasladaba su “creciente preocupación” por el criterio arbitral mostrado “de forma reiterada” por Alonso de Ena Wolf en los encuentros en los que había dirigido al Andorra, tanto en Primera RFEF como en Segunda División. La entidad hablaba de un estilo de arbitraje “especialmente perjudicial” para sus intereses y dejaba caer una reflexión de mucho calado: no lo consideraba un hecho aislado, sino un patrón repetido. El texto era duro, aunque revestido de lenguaje institucional. El Andorra pedía “preservar la equidad competitiva” y evitar “situaciones similares en el futuro”. Por eso solicitaba que se evitara la designación de Ena Wolf en los partidos del equipo. La respuesta de los hechos ha sido justo la contraria. El colegiado volvió a cruzarse en el camino del conjunto tricolor en un espacio de tiempo muy reducido, algo que dentro del club se interpreta como una provocación difícil de explicar. La indignación se entiende mejor con una cifra que manejan en la entidad: cada club abona más de 470.000 euros anuales para que la Segunda División cuente con un cuerpo arbitral de más de 20 colegiados para la categoría. En ese contexto, la pregunta que se hacen en Andorra es evidente: ¿cómo puede volver a ser designado el mismo árbitro para un partido del FC Andorra después de una petición formal enviada al CTA apenas unas semanas antes? El último arbitraje ha terminado de incendiar el ambiente. En el club consideran que Ena Wolf volvió a actuar con una severidad desmedida y señalan especialmente las cuatro tarjetas rojas mostradas por “protestar”, según la versión que defienden desde la entidad. Una facilidad pasmosa para castigar la protesta que ha sido recibida como una auténtica afrenta en el vestuario y en los despachos. “Las casualidades no existen”, resumen desde el entorno tricolor, donde hablan ya abiertamente de una cuestión personal del colegiado contra el club. El caso, además, ha quedado envuelto en un clima mucho más tenso por lo recogido en el anexo arbitral posterior al encuentro. En ese documento se relata que, una vez abandonado el vestuario y camino del parking, Gerard Piqué y Jaume Nogués se dirigieron al equipo arbitral realizando protestas continuadas por decisiones del partido. El anexo atribuye a Piqué una frase dirigida a los árbitros: “Salid escoltados, no os vayan a agredir”. También recoge que Ferran Vilaseca, presidente del FC Andorra, se acercó al delegado informador, le empujó con el pecho, cerró el puño y lo levantó con intención de golpear, siendo detenido por la fuerza pública, siempre según la versión arbitral. El mismo anexo añade otra frase atribuida a Jaume Nogués antes de abandonar el parking: “Ojalá tengáis un accidente”. Y una última a Gerard Piqué dirigida al delegado informador: “En otro país os reventarían, pero aquí en Andorra somos un país civilizado”. Un relato durísimo que dibuja un postpartido fuera de control y que coloca a Piqué en el centro de una tormenta que ya no es solo deportiva ni arbitral, sino también institucional. El Andorra siente que había avisado. Que había pedido protección competitiva, no privilegios. Que había puesto por escrito su preocupación antes de que la situación volviera a estallar. Pero el nuevo cruce con Ena Wolf ha terminado dinamitando cualquier tregua. El club ve una designación incomprensible, el acta recoge un episodio de máxima tensión y Piqué, cada vez más implicado en la defensa pública y privada del proyecto, aparece ahora en el foco de una polémica que amenaza con ir mucho más allá de un mal arbitraje. Un nuevo incendio donde a Piqué parece que se la ha ido la situación de las manos.