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Sonrojante empate: España no le hace un gol a la débil Cabo Verde

Resumen

España se estrena en el Mundial con aroma a azufre. Chasco para empezar en un debut sin brillo y juego insípido en el que faltaron las virtudes de otras veces. El remate, la profundidad, la claridad, la tensión y alguna más... Cabo Verde defendió con una garra superlativa y convirtió a su portero Vozinha en héroe.

España se estrena en el Mundial con aroma a azufre. Chasco para empezar en un debut sin brillo y juego insípido en el que faltaron las virtudes de otras veces. El remate, la profundidad, la claridad, la tensión y alguna más... Cabo Verde defendió con una garra superlativa y convirtió a su portero Vozinha en héroe. Un desencanto inesperado que altera ese paraíso idílico de la selección y su ritmo de éxitos.La ilusión de los españoles se junta en la céntrica manzana al aire libre convertida en Casa de España en Atlanta. Toldos rojos, decoración ibérica y una exposición de la historia de la selección en los Mundiales acompañan al entusiasmo de la caravana que se dirige con la luz del alba, ocho de la mañana, al estadio Mercedes Benz. Una joya de vanguardia con techo cerrado y retráctil en forma de pétalos y con aire acondicionado que produce un eco muy diferente al de los estadios europeos en el aullido de los hinchas.En el bullicio que nutre el sentido americano del espectáculo americano se necesita el ruido. Y el espantoso estruendo no falta. A dos horas del comienzo del partido, música a todo trapo. A una hora, las alineaciones y demás aditamentos destrozando oídos. Y a quince minutos, concurso de gritos entre las dos aficiones con un medidor de decibelios.España 0 Unai Simon; Llorente, Cubarsí, Laporte, Cucurella; Rodri (Nico Williams, 87), Pedri, Fabián (Merino, 71), Gavi (Lamine, 71); Ferran (Olmo, 81) y Oyarzabal. Cabo Verde 0 Vozinha; Borges, Lopes (Joao Paulo, 76), L. Cabral (Semedo, 60), Moreira; Pina, Jovane, Monteiro (Arcaujo, 80), Duarte (Deroy, 60); Livramento (Da Costa, 60) y Mendes. Goles Árbitro A. Makhadmeh (Jordania). Tarjeta amarilla L. Cabral, Pedri.De la Fuente presenta el estreno con Gavi en la banda izquierda y la plaza para Unai Simon. No hay riesgo ni debate en la portería, el vasco es su hombre, y cunde la sorpresa con el azulgrana, cuyo puesto parecía destinado a Baena y más adelante a Nico Williams.La España de siempre, luminosa y vibrante, no conecta con su pasado reciente. Desde el principio navega previsible en las conducciones, los pases, ausente la profundidad sin Lamine Yamal y Nico Williams. Hay exceso de combinación, sin dañar al rival en una puesta en escena tímida, sin el picante de tantas noches.Acostumbrado el personal a una salida a toda mecha, la posesión, la velocidad del balón, la presión con el alma, se encuentra con un equipo opaco, sin la luz habitual por el centro donde Rodri pierde balones que no suele y Gavi aporta lucha pero sin marcar el paso por la banda. Naufragio del azulgrana.Cabo Verde no solo se defiende con mucho orden y voluntad común, sino que cansa a los españoles en la presión, junta pases con su portero, desplaza de lado a lado y aunque no pasa del medio campo, no muestra temor o aprensión frente al campeón de Europa.España tarda 14 minutos en chutar a puerta, un amplio segundero sin fruto que desconcierta por inusual. La perseverancia en el estilo de juego es el mejor aval de la selección, que no ceja pese a que el juego no fluye, insiste a pesar de la carencia de colmillo por las bandas, aprieta pese a que la imaginación escasea.Noticia relacionada general No No Puntúa a los jugadores de España y a De la Fuente tras el primer partidoPor ese nivel de voluntad encuentra un hueco para atentar contra Vozinha, el portero africano que se transforma en héroe. La creatividad empieza a abrirse camino en la maleza y las ocasiones llegan: Cucurella remata alto y Ferran choca contra el larguero en la mejor opción del primer acto.Es el toque de corneta que asalta la guarida de Cabo Verde. Un potente volquete de confianza apura a los africanos, que se agarran a su portero para seguir con vida en el partido. Ferran falla una definición al centro del marco y Vozinha se estira como una anguila para despejar el cabezazo de Laporte que iba dentro.Oyarzabal no ha tocado un balón en treinta minutos, todo un síntoma, pero el curso del agua remonta en ese tramo hacia el descanso. Aunque sea por unos minutos, es la selección que quiere la parroquia, el balón cosido a las botas pero con profundidad, soltura en el área y Cucurella en modo asalto.AburrimientoEs un espejismo porque el partido se ha instalado en el aburrimiento. Rodri se mueve con pesadez, medio abatido por la modorra. La selección vuelve al ritmo insípido, muy anodino y sin cambio de registro. Pedri juega solo por el centro. Cabo Verde está más enchufada a su propósito, que a estas alturas es proteger a Vozinha como si le fuera la vida en el empeño.GaleríaLos africanos no han pasado del centro del campo en la segunda mitad, pero España no ha fabricado una ocasión potable en ese tramo que conduce al desenlace. El nerviosismo de lo imprevisto se apodera de la selección, que no encuentra alicientes ni magnetismo para ofrecer otra versión.Hay esperanza en el cambio de Lamine Yamal por Gavi, una concesión al ingenio y el talento. Pero el genio Lamine no se zafa de su defensor en el primer intento y el asunto se vuelve redundante: tampoco lo hace en los siguientes retos, ofuscado como toda la tropa de De la Fuente.Cabo Verde defiende como si estuviera en las murallas de El Álamo, un ejército contra su espíritu irreductible. Vozinha sigue parando y España no encuentra la solución en Lamine. También sale Nico, pero el partido es agónico. Está a punto de ganar Cabo Verde en un cabezazo que detiene Unai, antes de que el desenlace depare un lánguido empate que sabe a azufre.