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Diario de un mes de colapso en Ceuta: del salto masivo a la crisis política

Resumen

Código Desktop 100 personas = 1 En Ceuta viven 83.595 personas, que el 30 de julio amanecieron sin sospechar que se hallaban a las puertas de la mayor crisis migratoria de su historia. En un primer momento, el Ministerio del Interior cifró en 50.000 el número de migrantes que cruzaron la frontera española entre esa mañana y la madrugada del día siguiente. Sin embargo, las estimaciones posteriores elevaron la cifra hasta las 72.000 personas (80.000 según fuentes policiales). En cualquier caso, una cantidad cercana al total de la población de la ciudad autónoma.

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100 personas = 1
En Ceuta viven 83.595 personas, que el 30 de julio amanecieron sin sospechar que se hallaban a las puertas de la mayor crisis migratoria de su historia.
En un primer momento, el Ministerio del Interior cifró en 50.000 el número de migrantes que cruzaron la frontera española entre esa mañana y la madrugada del día siguiente.
Sin embargo, las estimaciones posteriores elevaron la cifra hasta las 72.000 personas (80.000 según fuentes policiales). En cualquier caso, una cantidad cercana al total de la población de la ciudad autónoma.
Actualmente, el Ejecutivo estima que en la ciudad autónoma quedan unos 5.000 migrantes, de los cuales cerca de 2.000 son menores.
Imagen para móvil, amp y app Código móvil Código AMP Código APPCeuta amaneció el 30 de julio sin sospechar que se hallaba a las puertas de la mayor crisis migratoria de su historia. Cuatro semanas más tarde, no hay ceutí ajeno a las cifras: más de 80.000 migrantes que cruzaron la frontera, cerca de 4. ... 000 menores no acompañados, 82 fallecidos y una ciudad en colapso, sin medios para hacerse cargo de las 5.000 personas que aún permanecen en la ciudad autónoma, según el Ejecutivo.Miles de jóvenes marroquíes llegaban el jueves 30 de julio a la frontera entre Castillejos (Marruecos) y Ceuta para tratar de cruzar la valla que separa las dos ciudades. EFE/Mohamed SialiEntre tanto, el Gobierno de Sánchez ha lidiado con los diversos frentes que le presentaba la situación en la frontera, pues más allá de su particular toma y daca con la administración ceutí por la dispensa de ayudas, indagar sobre el origen del fenómeno migratorio masivo y alcanzar consenso con las comunidades por el reparto de menores no han sido problemas baladí. La llegada del presidente del Gobierno se dio transcurrida la primera jornada, en la que el recuento de migrantes superaba ya los 60.000. Con el Ejército movilizado en la ciudad, Sánchez cerró la frontera y anunció la creación de una barrera de contención marítima pues, según la sentencia del Tribunal Supremo que había motivado la entrada de los migrantes, se vetaban las devoluciones 'en caliente' cuando los migrantes llegaban a nado sin toparse con barreras físicas. La dimensión del conflicto traspasó de inmediato las fronteras nacionales para instalarse en la agenda comunitaria. Desde Bruselas, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reaccionó al cierre de la jornada advirtiendo que no se podía permitir «que nadie entre en nuestra Unión sin respetar nuestras normas», respaldando el marco legal del control fronterizo exterior sin necesidad de personarse sobre el terreno.El origenEl ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, a diferencia de Sánchez, centró su comparecencia no tanto en las medidas a emprender para una mejor gestión de la caótica situación que vivía Ceuta sino en buscar un culpable del movimiento migratorio y tras señalar a las mafias, el ministro negó la existencia de información que expusiera la inminencia de la avalancha de migrantes que sufrió Ceuta. El retorno de cerca de 48.000 migrantes a Marruecos transcurridas las primeras 24 horas desde la entrada masiva dio pie a que el ministro diese casi por resuelta la crisis que había asolado Ceuta. Entierro de varios migrantes fallecidos durante el salto masivo, en el cementerio musulmán de Ceuta, el 22 de agosto. Marcos MorenoNo obstante, cerca de 11.000 irregulares permanecieron en Ceuta sin alojamiento, dada la saturación del Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI). Vagaban por las calles sin medios para sobrevivir y a la espera de la tramitación de su expediente, algo que se esforzó en recordar Juan Jesús Vivas, presidente de Ceuta, consciente de que el estado de su ciudad superaba con creces la capacidad de respuesta que poseían. La disputa política por los menoresAunque en un principio Save The Children cifró el número de niños migrantes en 1.100, una semana después del colapso, la ministra de Juventud e Infancia, Sira Rego, elevó a 1.342 los niños migrantes en Ceuta. Niños en la calle en Ceuta, a mediados de agosto, tras el salto masivo a la valla. Marcos Moreno / EPRego señaló el cuidado de los menores como uno de los núcleos en los que se estaban focalizando las medidas de ayuda por parte de las administraciones y anunció la ampliación de la capacidad de acogida en la ciudad autónoma, que en ese momento se situaba en una saturación del 2.600%, al abrir dos centros para alojar a los niños y adolescentes. La Fiscalía General salió en defensa de las iniciativas de la ministra, al notificar que actuaría contra aquellos territorios que rechacen el reparto. Apenas 24 horas después, los vicepresidentes de Extremadura, Castilla y León y Aragón, todos de Vox, mostraron su rechazo a la medida, alegando la saturación en el que se hallaban sus territorios y prometieron impugnar judicialmente cada expediente. Recuperar la normalidadApenas un día después de la comparecencia en la que Ángel Víctor Torres, ministro de Política Territorial, cifró la llegada inicial de migrantes en 80.000, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares esgrimió con contundencia la vuelta de todos los migrantes que poblaban Ceuta aquel 11 de agosto para, al mismo tiempo, imposibilitar cualquier efecto llamada que pudiera producirse a raíz de lo acontecido. Pero, a la hora de señalar un culpable, realizó, como Marlaska (el único ministro que ha viajado en dos ocasiones a Ceuta en este mes), una defensa de las relaciones diplomáticas entre el país y Marruecos y descartó la posible influencia del gobierno del país vecino en el movimiento migratorio. Las intervenciones en días consecutivos de la ministra de Defensa, Margarita Robles, y Fernando Grande-Marlaska tuvieron como centro neurálgico la conquista de la normalidad en Ceuta. Marlaska elevó a 1.898 la cifra de menores y cifró en 5.000 la personas en situación irregular que permanecen en suelo español. En esta línea, en un segundo recuento de Save The Children, el organismo contó 4.000 menores migrantes, cifra que se aleja radicalmente de la estimación gubernamental.El ministro del Interior, al mismo tiempo, enumeró casi una quincena después de su primera visita a la ciudad africana, el refuerzo de alrededor de 3.600 efectivos que habían desplegado entre policías nacionales y guardias civiles.Colapso sanitarioGran parte del desbordamiento que sufría Ceuta lo sufría también su sistema sanitario. Si bien el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria reforzó desde el primer momento su personal para saltar de los 7 a los 19 efectivos, la ministra de Sanidad, Mónica García, en su comparecencia en la ciudad autónoma, negó la existencia del colapso. Con todo, los organismos médicos de la ciudad autónoma no tardaron en relatar la situación de desbordamiento en el que se encontraban, que comprendía desde la carencia de vacunas hasta la falta de personal tanto para el cuidado de los migrantes como para las labores forenses. Las autoridades médicas señalaban recurrentemente las condiciones de insalubridad en la que vivían gran parte de los 8.000 migrantes que poblaban la playa del Trampolín de chabolas. De la mano de este diagnóstico, la ministra de Migraciones, Elma Saiz, anunció en su comparecencia en la ciudad autónoma la habilitación de cuatro zonas de acogida para alojar a 1.500 personas para defender también la respuesta que se estaba dando por parte del Gobierno a la crisis migratoria. El futuro de los migrantesLa visita del vicepresidente del Gobierno y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, además del anuncio de un plan de ayudas para el tejido productivo de la ciudad fruto del desplome económico que sufre, centró la crisis en «una fase más amplia» en la que la cuestión prioritaria dejaba de ser la gestión de medios para ser la repatriación de los migrantes. Aunque a final de la semana Ángel Víctor Torres, mando único de la crisis migratoria, anunciara la creación de 2.000 plazas más para la acogida de migrantes, los procesos de tramitación de expediente van excesivamente lentos para Vivas, que carece de medios para realizar las promesas políticas anunciadas desde Bruselas y Madrid.A un mes del estallido del episodio masivo del 30 de julio, las gestiones para desbloquear el colapso que vive la ciudad autónoma han tomado forma definitiva en Bruselas. Tras una primera carta enviada el pasado 21 de agosto por la Dirección General de Migración de la Comisión Europea ofreciendo asistencia, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, respondió este viernes formalmente solicitando el despliegue de Frontex, Europol y la Agencia de Asilo de la UE (EUAA). La petición busca reforzar con diez agentes adicionales las labores de triaje e identificación telemática, además de prorrogar la Operación Minerva para acelerar los expedientes y la posterior ejecución de las devoluciones a Marruecos.Grietas en el EjecutivoLa fisura en el seno del Ejecutivo se evidenció de forma pública en el Congreso de los Diputados, donde Robles defendió que los servicios de inteligencia sí hicieron su trabajo transmitiendo la información que se conocía sobre el salto frente a la versión de Marlaska, que aseguró en ese mismo escenario que no existía ningún informe que alertara de la avalancha.La ministra de Defensa admitió así la falta de previsión y pidió disculpas a los ceutíes, visibilizando la tensión interna tras un mes de colapso institucional que deja, por el momento, a al menos 5.000 personas en el limbo y una ciudad al límite de su capacidad asistencial.