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Griezmann y Julián, todocampistas a tiempo completo

Resumen

No fue lo de París, tampoco había duda sobre ello, pero el Atlético y el Arsenal también brillaron a su manera. Un tiempo para cada equipo que diferenció lo mejor de uno y otro. Para sorpresa de nadie, Griezmann y Julián jugaron a otra cosa, mientras que el Arsenal dejó clara su supremacía física y defensiva en un duelo con momentos alternativos. La resolución se aplaza al partido de Londres y no se puede precipitar conclusión alguna.

No fue lo de París, tampoco había duda sobre ello, pero el Atlético y el Arsenal también brillaron a su manera. Un tiempo para cada equipo que diferenció lo mejor de uno y otro. Para sorpresa de nadie, Griezmann y Julián jugaron a otra cosa, mientras que el Arsenal dejó clara su supremacía física y defensiva en un duelo con momentos alternativos. La resolución se aplaza al partido de Londres y no se puede precipitar conclusión alguna. Está tan abierto como cerrado.

La precaución y el control de daños sobrevolaron las cabezas de ambos. De ahí que la pirotecnia habitual del Atlético en los inicios de partidos de Europa no tuvo la resonancia de ocasiones anteriores. Y el Arsenal tampoco se atrevió del todo pese a manejarse estupendamente en la presión al emparejarse casi hombre a hombre y explorar las dudas rojiblancas en la salida. En esa faceta, Cardoso se quedó algo corto y Koke se vio solo.

Al Atlético le costó hacer daño con los hombres alejados, sin desbocarse en las transiciones durante el primer acto. Tanteó más que se lo creyó. El Arsenal apenas mostró fisura alguna en las vigilancias y redujo los espacios. Giuliano, de bajón en este último mes, fue la personificación de la indecisión de los de Simeone. En ese sentido, el rigor posicional de Zubimendi y Rice y las anticipaciones de Gabriel dieron ventaja al bloque de Arteta. Lo que se veía no era un buen negocio para el Atlético, que pagó una equivocación en la construcción para obligarse a un esfuerzo extra en el marcador.

Todo fue muy diferente tras el alto en el camino del descanso. El Atlético se sacudió todas sus inseguridades y se repuso con un nivel de agresividad máximo. A esa pasión en la recuperación añadió una notable agudeza en la parte creativa. El balón cambió de lado, con un Atlético organizado y dispuesto, enérgico en la presión y sin mácula en el compromiso colectivo. Los arreglos tácticos de Simeone sin la pelota, con ese paso casi a un 1-4-2-4 y una basculación perfecta, taparon el camino a los de Arteta. En caso de desajuste, siempre estaba Pubill como remedio. Su rendimiento es una de las grandes primicias de la temporada. En ese contexto, el empate era el mínimo premio posible.

Lejos de conformarse, el Atlético no concedió tregua alguna al Arsenal. Fue el momento de Griezmann y Julián, todocampistas a tiempo completo. Ambos se atribuyeron la dirección de la orquesta. Sus apariciones por dentro cerca de la medular descolocaron al Arsenal y engrasaron el juego del Atleti. No hubo forma de pararles en esas zonas interiores para proyectar a Llorente y Lookman. Lástima que el extremo nigeriano no estuviera preciso en la definición; en el resto de aspectos se mostró impecable. Quizá todo el Atlético se acuerde de ello en Londres. El Arsenal es un equipo áspero, a veces sin grandes encantos, pero competitivo y ordenado. Nada está escrito como se pensaba antes del primer asalto.

Conexión interior

Griezmann y Julián, todocampistas a tiempo completo

Griezmann baja a recibir el balón y da salida con una entrega a Julián entre líneas. El argentino se desmarca hacia el interior para después lanzar la transición con Llorente y Lookman.

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