Gil Membrado, forjado por un mito: "Carlos Sainz me da consejos top secret"
ResumenEl mundo del motor ha dado, de golpe, un pisotón al acelerador de su revolución de los niños. Lo enseña Andrea Kimi Antonelli, flamante campeón a los 20 años de la Fórmula 1. Antes lo hizo Kalle Rovanpera, que ya era bicampeón del Mundial de Rallyes a los 23. Y España no es ajena a esos chicos prodigio.
El mundo del motor ha dado, de golpe, un pisotón al acelerador de su revolución de los niños. Ahora los jóvenes son los que mandan. Lo enseña Andrea Kimi Antonelli, flamante campeón a los 20 años de la Fórmula 1. Antes lo hizo Kalle Rovanpera, que ya era bicampeón del Mundial de Rallyes a los 23. Y España no es ajena a esos chicos prodigio. Sí, cuenta con leyendas inacabables en los Fernando Alonso o Marc Márquez, pero se ganan el hueco esos que hace no mucho estaban todavía en la escuela. Y si hay alguno relevante, ese es Gil Membrado (Barcelona, 2007). Membrado acaba de cumplir 19 años, pero su nombre no es un extraño en la primera plana de los rallyes. Su historia es la de un debut increíble con 13 años en Letonia que causó un terremoto en el motor patrio. También la de un título nacional (Rallyes de Tierra) sin carnet de conducir. Y ya se asienta en la élite tras ser subcampeón de WRC3, además de dos victorias de la máxima categoría, en Canarias y Finlandia, en un proyecto comandado por Ford, Red Bull y la Federación Española. En ese proyecto hay una figura relevante más, Carlos Sainz. El bicampeón del WRC y cuatro veces rey del Dakar siempre se ha caracterizado por abrazar a la nueva generación de pilotos. Con el catalán hay algo más especial. "Es mi ídolo, y en 2025 empezamos a trabajar. Me aporta cosas como la tranquilidad antes de una prueba en la que me juego, como pasó en Finlandia. Y luego consejos top secret que son especiales", define Membrado en MARCA. Rememora una charla antes de cerrar el triunfo en el Mil Lagos ante los mejores pilotos jóvenes del mundo. Su unión se reforzó recientemente en Asturias, subiéndose de nuevo juntos a un coche en el tributo al Matador. El español actúa como consejero, pero también de líder para el futuro. El catalán viene de un segundo del Mundial y para el corto plazo contará con la ayuda del Matador para elegir otro salto apropiado. "El sueño, reto y objetivo es estar en una marca oficial que nos guíe un poco. Será un poco difícil, pero trabajamos con Carlos para cerrarlo", relata. La posibilidad gana fuerza si se tiene en cuenta la fuerza de Ford y el apoyo de una firma de primera como Red Bull. "Han vuelto al Mundial, tienen la tradición y me encantaría estar con ellos", profundiza. El aplomo con el que habla Gil viene de una carrera más larga de lo normal. Y sin ese mediático inicio, con 13 años, nada se entendería. Ni el paso al Mundial, ni el gusto por la tierra, ni unos focos que no rechaza. Los abraza. "Iba a Primero o Segundo de la ESO. Fue una idea alocada, con una apuesta fuerte y era lo que quería. Con 13 años estaba en Letonia, en una prueba del Europeo y mi primer tramo era de 25 kilómetros", recuerda. Eso le curtió, con un fogueo positivo que desembocó en la lucha por el Mundial muchos años después. En las grandes ligas no desentonó. Hasta la última prueba llegó con opciones; ganó en Finlandia, un territorio vetado históricamente para los que no son nórdicos, y dio guerra a Carlberg, campeón, con mucha menos experiencia en los tramos. "Había que intentarlo. Pero cometí un pequeño fallo al final, una vuelta de campana que llevó a un fallo mecánico", cuenta. Ese golpe no empaña el cómputo global, con dos triunfos mundialistas. Y le da hambre para lo que viene. "Es importante estar en el Mundial. Y estoy agradecido a que Ford esté dispuesta a volver a invertir en los rallyes", agrega. En el barcelonés pueden confiar. Con 17 años ya fue campeón nacional sin carnet, pero no se cierra a quedarse en España. "A mí lo que me gusta es competir en el Mundial, salir fuera y descubrir tramos", relata. Y siempre mira a la tierra con buenos ojos. "Es todo más fácil. Creo que he hecho la mitad de kilómetros en asfalto", cierra. Membrado ya es un veterano de 19 años. Cuenta con el apoyo más fuerte que puede existir en España, el de Sainz. Y su mirada vive por la ambición de entrar, como hacen otros compañeros generacionales, en los primeros puestos con corta edad. Es más que un piloto de futuro.