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El accidente más mortífero de la historia de la aviación sucedió en España (y ahora llega al teatro)

Resumen

Lo sabe bien José Padilla (Santa Cruz de Tenerife, 1976), autor de ' Take off [Nada de esto tuvo que haber ocurrido] ', una obra sobre el accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto tinerfeño de Los Rodeos el 27 ... de marzo de 1977 y que llega a Nave 10 Matadero apenas una semana después de la tragedia de Urda. Es imposible abstraerse de esta coincidencia, dice Padilla. «Hay algo que me reafirma en la necesidad de hacer teatro.

La realidad supera a la ficción. Lo sabe bien José Padilla (Santa Cruz de Tenerife, 1976), autor de ' Take off [Nada de esto tuvo que haber ocurrido] ', una obra sobre el accidente aéreo ocurrido en el aeropuerto tinerfeño de Los Rodeos el 27 ... de marzo de 1977 y que llega a Nave 10 Matadero apenas una semana después de la tragedia de Urda. Es imposible abstraerse de esta coincidencia, dice Padilla. «Hay algo que me reafirma en la necesidad de hacer teatro. Hay algo en el acto de asistir al teatro que es profundamente humano y profundamente consolador con respecto a lo que pueda estar ocurriéndonos; compartimos un espacio y en ese acto de compartir hay algo que alivia de la propia inquietud de existir, y nuestra propuesta, que nos acerca mucho mucho a los terribles acontecimientos que estamos viviendo, no es una excepción. Honestamente, creo que es completamente pertinente compartir con el público estos días nuestra propuesta».El dramaturgo canario amplía su argumento: «Ojalá salgamos del teatro siendo mejores personas que cuando entramos, pero lo que seguro que hacemos es salir con nuevas preguntas que no nos haríamos antes , y eso me parece ya tremendamente valioso. En el teatro, compartir un mismo espacio y un mismo tema es, de alguna manera, un acto reparador».El accidente de Los Rodeos sigue siendo, casi cincuenta años después, el más mortífero de la historia de la aviación comercial. José Padilla tenía apenas un año cuando ocurrió; vivía a escasos diez kilómetros de allí. «Evidentemente no me acuerdo de lo que ocurrió, lo sé porque me lo han contado, pero toda mi generación de santacruceros, de tinerfeños, hemos crecido con el relato del accidente casi como algo mítico , no necesariamente real. Hay muchas leyendas urbanas que han ido creciendo hasta hacerte olvidar lo que ocurrió realmente. Sabes que hubo un accidente terrible y lo demás es casi falso».Desde que José Padilla decidió dedicarse a las artes escénicas tuvo en mente la idea de llevar de algún modo la tragedia al teatro. Una serie de televisión fue el detonante que le llevó a materializar aquella idea. «Soy muy fan de ' Breaking bad ' y, en el primer episodio de la tercera temporada, hay un monólogo en el que se habla del accidente de Los Rodeos. Allí tomé la decisión de ponerme a escribir. Empecé a documentarme, a estudiar los acontecimientos tal y como sucedieron, sin leyendas urbanas… Y me di cuenta de que había un relato mucho mayor de lo que me había imaginado».Convertir una tragedia en teatroQuedaba entonces la tarea de enfocar un acontecimiento así en una obra teatral: 'Take off', dirigida por el propio Padilla e interpretada por Almudena Puyo, Carlota Gaviño, Kevin de la Rosa y Lucía Trentini . «Si me pusiera a contar todo lo que he averiguado nos encerraríamos aquí dos días y no terminaríamos. Así que busqué lo que pudiera tener un sesgo teatral y que permitiera desarrollar una reflexión, incorporar elementos más poéticos: ¿qué pasó antes?, ¿qué pasó después?, ¿cómo se llega hasta aquí?, ¿cómo se pierde en el pasado? El criterio tuvo que ver con que aquello fuera teatral, que hablara profundamente de lo que significa ser humano y, al mismo tiempo, que no hablara en absoluto del morbo, de lo cruento, de lo sanguinolento».Habla José Padilla de poética, pero ¿cómo se encuentra la belleza en hechos como el accidente de Los Rodeos? « Todo acto humano –dice el dramaturgo– alberga siempre dos caras: la belleza y el horror, lo feo, lo monstruoso . La necesidad de mostrar lo más excelso y, al mismo tiempo, lo más oscuro es intrínseca al acto teatral. En las grandes obras de teatro, las que nos interpelan desde 'Los persas' hasta hoy, siempre están presentes estas dos características. No hay ninguna obra que solo ponga el foco en lo bello, lo maravilloso, lo luminoso, lo apolíneo, que sobreviva hasta hoy. En 'Take off' estamos hablando de un hecho horrible, pero si soy capaz de no tener pudor en mostrar la parte más oscura de esto y al tiempo de mostrar la belleza que alberga cualquier acto humano, estaré en el buen camino».«Todo acto humano alberga siempre dos caras: la belleza y el horror, lo feo, lo monstruoso. La necesidad de mostrar lo más excelso y, al mismo tiempo, lo más oscuro es intrínseca al acto teatral»Confiesa que le fue «sencillo» empezar a andar «porque en el propio relato las dos partes estaban siempre muy unidas». Y cuenta que hay un elemento muy presente en la obra que el público no ve, pero sí los actores: sobre la mesa tienen un inventario de monstruos de H. P. Lovecraft , una referencia que procede de 'La niebla', de Stephen King , homenaje a la literatura lovecraftiana. «Desde que empecé a escribir la obra me llamó la atención la imagen de los pilotos del avión de Pan Am contemplando cómo, en medio de una niebla que apenas permitía ver unos metros más allá, esta se abría y dejaba aparecer el avión de KLM, que avanzaba hacia ellos. Hay muchos elementos de la literatura de Lovecraft que Stephen King recupera en 'La niebla' y que tienen que ver con esa idea, con una niebla que alberga monstruos. Y decidí usar esa imagen de un monstruo abriéndose paso entre la niebla a punto de crear un desastre de una magnitud terrible».Teatro documentalJosé Padilla incorpora elementos del teatro documental a la función y ha dedicado alrededor de dos años a la investigación, pero eso no le ha dado más certezas. «La obra es una gran pregunta, y se relaciona con el accidente de Urda. ¿Cómo es posible que no aprendamos de algo que es verdaderamente increíble? No, no salgo con ninguna certeza, y aquí es donde el teatro es realmente pertinente. La investigación me permitió saber de manera objetiva qué pasó a esta hora, en este día, quién dijo qué y quién hizo qué… Pero la pregunta es cómo es posible que esto ocurra, de qué está hecho un accidente. No tenemos la respuesta, pero creo que no olvidarnos de esta pregunta probablemente ayude a evitar repeticiones».Existe una gran diferencia entre ambos accidentes: el ruido mediático y político que se ha generado ahora, muchísimo mayor que el de hace cincuenta años. «La información actualmente vuela –reflexiona José Padilla–. El mismo accidente con 583 víctimas generaría ahora un revuelo disparatado. Es algo que creo que tiene que ver también con la globalización. Hoy un evento global lo reconocemos en un chasquido de dedos y está también lleno, llenísimo, de ese ruido del que hablamos».Lógicamente, José Padilla sintió –así lo reconoce– un escalofrío que iba más allá del que sentimos todos al conocer la noticia del accidente de Urda. «El teatro, sin tener la inmediatez que tiene el periodismo, dialoga con la realidad. Recuerdo ver en la época de la guerra del Golfo un montaje de 'Los persas' y me pareció que estaba viendo un noticiero. Esa capacidad del teatro para interpelar y dialogar con la realidad sigue vigente y forma parte de su esencia desde sus orígenes».