Javier Solana: “El Zapatero que conozco no se compadece con el del informe judicial”
ResumenEsta entrevista con Javier Solana, exministro de la era de Felipe González, que fue alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y secretario general de la OTAN, se hizo el 13 de mayo. Este sábado, Solana señaló para EL PAÍS su reacción ante lo que ocurre ahora con José Luis Rodríguez Zapatero, su compañero de partido. “El Zapatero que yo conozco”, dice Solana, “no se compadece con el del informe judicial. Espero la propia respuesta de José Luis Rodríguez Zapatero.
Esta entrevista con Javier Solana, exministro de la era de Felipe González, que fue alto representante de la Unión Europea para Asuntos Exteriores y secretario general de la OTAN, se hizo el 13 de mayo. Este sábado, Solana señaló para EL PAÍS su reacción ante lo que ocurre ahora con José Luis Rodríguez Zapatero, su compañero de partido. “El Zapatero que yo conozco”, dice Solana, “no se compadece con el del informe judicial. Me produce una gran tristeza. Espero la propia respuesta de José Luis Rodríguez Zapatero. No encuentro en su historia nada que se parezca a lo que aquí se narra. Recuerdo al Zapatero que gobernó con leyes importantes para la sociedad y recuerdo la decisión que, en su época, acabó con ETA”. La entrevista nace del premio que el pasado martes le concedió la Unión Europea, junto a personalidades como Angela Merkel, con la categoría de Miembro Honorable. Solana es, además de presidente del patronato del Museo del Prado, presidente del EsadeGeo (Centro de Economía Global y Geopolítica). Su pasión es la ciencia del futuro y el porvenir de la Inteligencia Artificial (IA). Se ocupó del porvenir de Europa cuando este continente trataba de tú a tú a Estados Unidos y a Rusia. Mira hacia atrás (y hacia adelante) los tiempos que le tocaron reunirse con los grandes del mundo. Ya no es este el mundo que él contribuyó a hacer como alto representante de la Unión Europea y como secretario general de la OTAN. Javier Solana, nacido en Madrid, tiene 83 años. Pregunta. Lo que en su tiempo también pasó fue el atentado de las Torres Gemelas… Respuesta. Fueron tan importantes para Estados Unidos que prácticamente se quedaron noqueados. Lo que parecía que iba a ser una buena relación entre Estados Unidos y Rusia se frustró, porque Estados Unidos, durante un largo periodo de tiempo, fundamentalmente estaba preocupado con detener a [Osama] Bin Laden. A Bin Laden lo mataron en época de [Barack] Obama, años después. P. ¿Qué consecuencias tuvo para el mundo? R. El atentado en sí mismo, fue espectacular, dramático. Me cogió en Ucrania, con el presidente Romano Prodi, de la Comisión Europea. Yo era alto representante y habíamos tenido una larga conversación sobre las relaciones de Ucrania con la Unión Europea. Me sonó el teléfono. Paramos la reunión. Lo que nos esperaba en Bruselas era la conmoción mundial. Cambiaron muchas cosas. P. ¿Qué consecuencias tiene hoy que no haya un árbitro ante lo que ocurre? R. Es mucho mejor que haya unas instituciones que sean respetadas en este momento. Con la llegada de [Donald] Trump el multilateralismo se ha acabado. No sé si volverá, pero si vuelve será de una manera distinta a como lo conocemos hoy. Por Trump. Yo creo que es lo más importante que le ha pasado al mundo. P. ¿Qué grado de preocupación le produce Trump? R. Me preocupa él en sí, su personalidad. Me inquieta su personalidad, me inquieta mucho… Difícil decirlo, pero es cierto que en cada paso que da siempre aparece un miembro de su familia… P. Decía usted en 2015 que solo tenemos un planeta y que, si seguíamos así, dilapidándolo, nos irá mal. Una profecía, porque ahora ya nos va muy mal… R. 2015, 2015… Habíamos pasado ya la crisis económica de 2008, el cambio climático… Era un tema que estaba en la primera página de las reuniones. 2015 es muy importante porque la crisis económica ya estaba más o menos encauzada… [Juan Antonio] Samaranch jugó un papel muy importante en aquellos Juegos Olímpicos… Allí estaba Xi Jinping, que ahora ya se ve que era un hombre de largo aliento y que sigue siendo el líder supremo de China. Creo que yo era el único que lo conoció antes de su ascenso. Yo no me daba cuenta de lo que iba a ser, pero ahora, cuando lo pienso… P. Ha tratado usted a muchísima gente. Un día le dijo a este periodista que también había tratado a gente de mal... R. Quizá dije que he tratado a gente que no tenía claras las ideas del bien… Por ejemplo, [Vladímir] Putin. Lo conocí cuando todavía él estaba en el KGB como director. Luego le traté como primer ministro de [Boris] Yeltsin y, finalmente, cuando ya él era presidente. Tuve una relación bastante intensa con él… Putin tenía muy poco cariño por el presidente de la Comisión de entonces, que era Durão Barroso, y yo era el alto representante de la Política Exterior de la Unión Europea. P. Fue el primer alto representante de la Unión Europea, el secretario general de la OTAN… ¿Qué es lo que hizo ahí que le valiera la pena como ser humano? R. Los jefes de gobierno me respetaban, me tenían cariño, pude hacer cosas que los demás no habían podido hacer… En mi mandato hicimos las primeras operaciones de mantenimiento de la paz con fuerzas de la Unión Europea. Estuvimos muy implicados en todos los temas relacionados con el Congo y fuimos capaces de garantizar la seguridad del paso de la frontera entre Gaza y Egipto. Eso lo hicimos los europeos. Esto ha cambiado totalmente. La presencia de la Unión Europea, en lo que era una función muy importante, ha decaído. Yo no digo que lo que hicimos en esos años fuera el preámbulo de lo que hoy pudiera ser una fuerza europea. Pero sí había ese sentimiento de poner en práctica operaciones de mantenimiento de la paz. P. ¿Qué consecuencias tuvo para este país que usted fuera ese alto representante? R. Aquellos años, el Gobierno de Felipe González tenía un respeto internacional extraordinario. Yo fui el último ministro de Asuntos Exteriores de esa época del cambio de siglo. Y había un gran respeto por España. Felipe González era un líder internacional de gran dimensión y eso afectaba al ministro de Exteriores… Si me preguntara por qué acabé en la OTAN, tengo que decir que fue una casualidad. Como ministro era miembro del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Tenía, por tanto, una relación que me hacía cercano a la ministra de Asuntos Exteriores de Estados Unidos, Madeleine Albright, y mi nombre le llegó a Bill Clinton… Estuve con él en algunas reuniones y eso generó un clima que terminó propiciando que yo fuera ese personaje en la OTAN. P. ¿En qué momento se rompió la paz? R. Cuando las Torres Gemelas… El atentado. La posición que tomó Estados Unidos. Querían vengarse y hasta que no encontraron a Bin Laden, que lo encontró Obama, no pararon. Les descentró de muchas cosas. Hasta ahora. La guerra que vivimos no tiene pausa. Ahí está la guerra que comenzó entonces. P. ¿No le parece a usted que a lo mejor este no es buen tiempo para nada? R. Este es un momento en el que Europa tiene que ser capaz de dar lo mejor de sí. Objetivamente, no es el mejor momento para Europa. Tenemos todavía a Francia pendiente de unas elecciones muy dramáticas, de las que puede salir elegida alguna persona de la extrema derecha… Tenemos el Brexit y Estados Unidos dice que la Unión Europea fue creada, digamos, para molestar, entre comillas, a Estados Unidos. Eso está escrito, quizá no con las mismas palabras, pero está verbalizado por el presidente Trump en cientos de ocasiones. Para los europeos ese es un tema importante… Estuve reflexionando sobre España y los 40 años de nuestra presencia en la Unión Europea y pensé en que uno de los problemas más importantes es la situación de Estados Unidos con Europa. Y la segunda es la Inteligencia Artificial. Son hechos completamente diferentes, pero representan cambios con respecto a lo que fue ayer… Esas cosas están sobre la mesa y van a hacer que este periodo de tiempo sea diferente. Ya nada va a ser igual en las relaciones de Estados Unidos con el mundo, y sobre todo con Europa, y también con todo lo que pueda significar la IA, que es una batalla muy importante. Los grandes millonarios que están metidos en las empresas de IA tienen entre ellos un compromiso muy potente. Lo que dicen significa que no quieren regulación y, evidentemente, si la IA no tiene grado de regulación, este será un gran problema. P. ¿Qué es España ahora en Europa? R. Un país europeísta. Lo hemos demostrado en múltiples ocasiones. Tengo una cierta preocupación con las nuevas generaciones. No sé si serán o no europeístas como lo hemos sido las generaciones a las que pertenecemos… Me gustaría que siguiéramos siendo europeístas. Para nosotros la Unión Europea fue una salvación. Un acontecimiento extraordinario. P. Usted vive la España de ahora. En su país. ¿Cómo relaciona este tiempo con el malestar que se respira? R. El malestar de la generación más joven creo que tiene que ver con las expectativas que no se realizan. El futuro va a ser peor… Yo ya no estoy en la política, pero estoy en la sociedad española, hablo cuando tengo que hablar y callo cuando tengo que callar, pero siento que es preocupante lo que dicen ahora las encuestas sobre el voto de la gente joven. P. ¿Y la política en general, la que hacen sus correligionarios, pero también los otros? R. Creo que este es un país con una economía bastante solvente, reconocido por todo el mundo, por los europeos, por el Banco Mundial… Todos reconocen que la economía española va bien. Es verdad que la tensión política es mucha y que va a ser muy difícil calmarla de aquí a las próximas elecciones, y yo hubiera preferido que esto no fuera así. Creo que es una mala situación. La política tiene que ver también con el diálogo entre nosotros, y esta falta de diálogo entre el Gobierno y la oposición me parece que no es buena, y sería mejor que no fuera así. P. ¿Cuántas cosas ha hecho por ilusión? R. Casi todas. Porque la ilusión es también un acto de voluntad. Yo creo que es mejor hacer las cosas con ilusión, con entrega. Ilusión es hacer las cosas que haces y hacerlas bien… P. Esa pasión incluyó su primer ministerio, el de Cultura. R. Ese periodo nos salió bastante bien desde el punto de vista de la gestión. Parecía que solo había movida, pero había muchísimo de infraestructura. Auditorios, museos, el Thyssen, el Reina Sofía… Lo pasé bien en el Ministerio de Cultura. Ahora sigo en la cultura. Soy el presidente del Museo del Prado, que fue lo que le pedí al presidente Zapatero a la vuelta de mis viajes internacionales. “¿Quieres alguna cosa?”, me dijo. Pues sí, ser del patronato del Museo del Prado… Al año hubo una vacante y me nombró. Y ahí sigo. P. ¿Encuentra ahora un decaimiento en la cultura? R. Para la sociedad civil ha sido muy importante, y hay que defenderla desde la política… La transición democrática fue un momento en que la sociedad se movilizó. Yo creo que todo el periodo del Gobierno de Felipe González es algo que la historia lo ha de reivindicar. Fueron años muy importantes para España y no solamente entramos en la Unión Europea. P. Usted ahora es un hombre optimista. R. Tengo 84 años. Estoy vivo. P. ¿De qué se siente más feliz? R. Me hace más feliz pensar en la ciencia. Yo creo que en estos momentos la ciencia puede dar pasos de gigantes, también merced a la Inteligencia Artificial. Lo que estamos haciendo en medicina, en biología, en general en todo lo que tiene que ver con la mentalidad científica, es muy sano. Es la mejor manera que tenemos de enfrentarnos a la vida. La vida no se sabe lo que es, pero se entiende científicamente... Lea el último libro de Juan Luis Arsuaga [La respuesta], que nos cuenta cómo llegamos aquí los seres humanos. ¡Me ha entusiasmado! P. ¿Usted habría sido el sucesor de Felipe González? R. No lo sé. No lo sé… En los años en que fui secretario general de la OTAN estábamos pensando en el partido en dos posibles sucesores. Algunas cartas las tenía yo… Pero, vamos, la vida me ha llevado por donde me ha llevado. Estoy encantado con este periodo que ha llevado a la política internacional. Es una faceta que jamás pensé que iba a ser parte de mi vida. He conocido a personas importantes en el mundo, americanos, africanos, árabes, chinos, rusos… P. Ahora este es otro mundo. Trump, por ejemplo, debe ser una decepción. R. No esperaba que en mi tiempo de vida hubiera un presidente de Estados Unidos que dijera que los europeos eran sus adversarios, y en eso estamos. P. Nuestro país, ahora. ¿Usted sentaría a Felipe González con Pedro Sánchez? R. Felipe es para mí un gran amigo. Valoro la amistad. Hemos vivido 15 años de Gobierno. Estuve desde el primer día hasta el último; casi estuve más que Alfonso Guerra. Mi relación con Felipe González creo que es mutua. Y a Pedro Sánchez lo veo cuando me llama y voy con gusto.