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Vivas denuncia ante los Reyes «la mayor crisis de seguridad de la democracia»

Resumen

«Ceuta sufre, está herida, han intentado cortarle las alas, pero sigue en pie». La frase de Juan Jesús Vivas resumió ante los Reyes el mensaje que el presidente de la Ciudad Autónoma quiso trasladar durante la recepción oficial celebrada en el Palacio de la ... Asamblea: Ceuta atraviesa el momento más difícil de su historia reciente, pero no renuncia a su futuro ni a su condición de parte indivisible de España.Felipe VI y Doña Letizia llegaron a una ciudad que, en palabras de su presidente, lleva dos meses y medio tratando de encontrar una salida a la crisis desencadenada los pasados 30 y 31 de julio. Vivas aprovechó la presencia de los Reyes para agradecer su apoyo, reivindicar la respuesta de la sociedad ceutí y reclamar medidas que permitan recuperar la normalidad y garantizar la seguridad, la estabilidad y el bienestar de los ciudadanos.«Muchas gracias por venir a sembrar confianza donde más se necesita la confianza; confianza para resistir y confianza para alumbrar la salida del túnel en el que nos encontramos», dijo al comienzo de una intervención que combinó la apelación a la Corona, la memoria histórica y una contundente denuncia de lo sucedido en la frontera.El presidente no presentó aquellos acontecimientos como un episodio migratorio más.

«Ceuta sufre, está herida, han intentado cortarle las alas, pero sigue en pie». La frase de Juan Jesús Vivas resumió ante los Reyes el mensaje que el presidente de la Ciudad Autónoma quiso trasladar durante la recepción oficial celebrada en el Palacio de la ... Asamblea: Ceuta atraviesa el momento más difícil de su historia reciente, pero no renuncia a su futuro ni a su condición de parte indivisible de España.Felipe VI y Doña Letizia llegaron a una ciudad que, en palabras de su presidente, lleva dos meses y medio tratando de encontrar una salida a la crisis desencadenada los pasados 30 y 31 de julio. Vivas aprovechó la presencia de los Reyes para agradecer su apoyo, reivindicar la respuesta de la sociedad ceutí y reclamar medidas que permitan recuperar la normalidad y garantizar la seguridad, la estabilidad y el bienestar de los ciudadanos.«Muchas gracias por venir a sembrar confianza donde más se necesita la confianza; confianza para resistir y confianza para alumbrar la salida del túnel en el que nos encontramos», dijo al comienzo de una intervención que combinó la apelación a la Corona, la memoria histórica y una contundente denuncia de lo sucedido en la frontera.El presidente no presentó aquellos acontecimientos como un episodio migratorio más. Los calificó de «invasión» y sostuvo que fueron concebidos y organizados con la intención de poner en riesgo la estabilidad de la ciudad y «en jaque» su soberanía. En su diagnóstico, sus consecuencias habían desbordado el ámbito fronterizo para convertirse en «la mayor crisis de seguridad nacional de nuestra democracia».Una crisis que va más allá de la fronteraVivas situó la magnitud de lo ocurrido en dos cifras: cerca de 100.000 personas habrían sido utilizadas para vulnerar la frontera y al menos 141 vidas se habrían perdido en el mar. Una tragedia humana que el presidente calificó de «tan dolorosa como irreparable» y que, a su juicio, puso de manifiesto la vulnerabilidad de Ceuta ante una crisis de dimensiones extraordinarias.El relato presidencial fue más allá de la seguridad. Vivas describió una ciudad afectada en sus servicios esenciales, su actividad económica y la tranquilidad cotidiana de sus habitantes. A la incertidumbre sobre la duración de la crisis sumó el temor a que pudiera repetirse y el riesgo de que se deteriorase la convivencia.«Ceuta no es la que era», afirmó, antes de advertir de que los ceutíes habían perdido seguridad, tranquilidad y libertad. Pero su discurso no fue únicamente una enumeración de daños. También quiso subrayar la capacidad de resistencia de una sociedad que, según dijo, se mantiene en pie gracias a la madurez de sus ciudadanos, al respaldo del resto de España y al trabajo de los cuerpos de seguridad, los militares, los sanitarios y los voluntarios.«Un caballa nunca se rinde» -grito unánime de los ciudadanos ceutíes a la llegada de los Reyes-, proclamó Vivas, apelando a una identidad local que vinculó directamente con la solidaridad nacional. Su argumento fue explícito: defender la integridad territorial de Ceuta significa defender la soberanía española, la Constitución, los derechos y libertades y el principio de que España es una patria común e indivisible.«Millones de españoles para los que Ceuta no se vende, Ceuta se defiende, Ceuta es España», afirmó.Tres exigencias para recuperar la normalidadLa parte más concreta del discurso llegó cuando el presidente expuso las demandas de la Ciudad. La primera, el retorno a su país de quienes entraron de manera masiva e ilegal durante aquellos días de julio y todavía permanecían en Ceuta, como vía para recuperar la normalidad.La segunda, el establecimiento de unas bases que marquen un antes y un después y permitan garantizar un futuro de seguridad, estabilidad y bienestar en condiciones de igualdad con el resto de los españoles y dentro de la Unión Europea.La tercera fue una advertencia de alcance estratégico: Ceuta no puede depender de terceros para asegurar el control de su frontera, sostener su modelo económico o adoptar las decisiones esenciales para su futuro.«Nada que sea vital para Ceuta puede depender de un tercero», señaló Vivas, quien añadió que las decisiones soberanas que afectan a las dos ciudades autónomas competen exclusivamente a España.El mensaje tuvo como destinatarios institucionales a los Reyes y, por extensión, al conjunto del Estado. El presidente expresó su agradecimiento a Felipe VI por la preocupación mostrada desde el primer momento, por su apoyo a los ceutíes y por su defensa del carácter europeo de las fronteras españolas y de la necesidad de garantizar su seguridad.La visita real adquirió así una dimensión que iba más allá del protocolo. Vivas quiso convertirla en una señal de respaldo a una ciudad que reclama atención, garantías y una respuesta duradera ante una crisis que, según su diagnóstico, ha puesto de manifiesto la necesidad de reforzar sus mecanismos de protección.La memoria de 1640La segunda gran línea del discurso miró hacia la historia. Vivas recordó que Ceuta ha sido, a lo largo de los siglos, punto de encuentro de civilizaciones y culturas, desde Roma y Al-Ándalus hasta su incorporación a la órbita portuguesa en 1415.Pero reservó un lugar especial a 1640, cuando, tras la separación de Portugal y España, los ceutíes optaron por permanecer bajo la Corona española. Felipe IV reconoció aquella decisión concediendo a la ciudad el título de Muy Noble, Leal y Fidelísima.Casi cuatro siglos después, el presidente presentó la visita de Felipe VI y Letizia como una nueva ocasión para reafirmar aquella lealtad. No se trataba solo de evocar un episodio histórico, sino de enlazarlo con el presente y con la reivindicación de que la españolidad de Ceuta constituye una realidad respaldada por la historia, el derecho y la voluntad de sus habitantes.En esa misma línea, Vivas insistió en el carácter plural de la sociedad ceutí. La diversidad religiosa y cultural, lejos de contradecir su identidad nacional, forma parte de ella. «Todos los ceutíes, recen como recen y se llamen como se llamen», afirmó, comparten, en su planteamiento, la voluntad de que Ceuta siga formando parte de España.La referencia a la convivencia fue uno de los elementos esenciales del mensaje. El presidente presentó la ciudad como un espacio de encuentro entre Europa y África, el norte y el sur, Oriente y Occidente; una sociedad diversa que ha hecho del respeto una forma de vida y que necesita preservar esa cohesión en un momento de especial tensión.La llave de la ciudadEn el Salón del Trono, inaugurado en 1927 por Alfonso XIII y Victoria Eugenia, Vivas entregó a Felipe VI la llave de la ciudad en nombre de todos los ceutíes. El gesto concentró el sentido institucional y simbólico de la recepción.La llave representaba, según explicó el presidente, una ciudad de profundas raíces históricas, abierta al encuentro entre culturas, orgullosa de quienes sirven a España y vinculada a la Corona por una relación de respeto, cariño y admiración.También evocó el paisaje ceutí, su luz y su mar, en una descripción que contrastó con la dureza de las palabras pronunciadas minutos antes sobre la crisis. En esa combinación de belleza, diversidad y afirmación nacional quiso Vivas situar la singularidad de la ciudad.MÁS INFORMACIÓN noticia Si Bardella acusa a Sánchez de causar «consecuencias dramáticas» en toda Europa con su política migratoria noticia Si El Gobierno informó al Rey de la entrada de buques marroquíes en aguas de Ceuta en julio noticia Si El líder del PP, a la embajadora de Marruecos: «He cumplido con mi deber»El discurso concluyó con una declaración inequívoca de pertenencia: «Ceuta es España hasta la médula, por los cuatro costados, se mire por donde se mire». Una convicción que, insistió, no depende del credo ni del origen de los ciudadanos, sino de la historia, el derecho y la voluntad compartida de los ceutíes.«Viva Ceuta. Viva España. Viva el Rey»Con esos tres vivas terminó una intervención que convirtió la recepción real en algo más que una ceremonia de bienvenida: una reivindicación de la españolidad de Ceuta, una llamada a la solidaridad del Estado y una exigencia de garantías para que la crisis de julio no vuelva a poner en cuestión la seguridad y el futuro de la ciudad.