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El Mundo ·

La amenaza rusa sobre España

Resumen

La revelación que hoy publica EL MUNDO sobre los planes de Rusia para lanzar ataques con drones desde el mar contra España, Francia o Italia constituye un salto muy preocupante. Según la alerta trasladada por la CIA a estos tres países, Moscú estaría estudiando utilizar buques mercantes para aproximar drones a las costas mediterráneas, alejadas del frente de Ucrania. El propósito no sería causar una gran destrucción, pero sí sembrar el miedo, perturbar infraestructuras y poner a prueba la respuesta de la OTAN. La escalada es real y debe afrontarse con la máxima seriedad, sin caer en el alarmismo que conviene al Kremlin.

La revelación que hoy publica EL MUNDO sobre los planes de Rusia para lanzar ataques con drones desde el mar contra España, Francia o Italia constituye un salto muy preocupante. Según la alerta trasladada por la CIA a estos tres países, Moscú estaría estudiando utilizar buques mercantes para aproximar drones a las costas mediterráneas, alejadas del frente de Ucrania. El propósito no sería causar una gran destrucción, pero sí sembrar el miedo, perturbar infraestructuras y poner a prueba la respuesta de la OTAN. La escalada es real y debe afrontarse con la máxima seriedad, sin caer en el alarmismo que conviene al Kremlin. Hace tiempo que la agresión de Rusia trascendió a la propia Ucrania, y Europa y la OTAN están obligadas a actuar de forma común y firme. La batalla es existencial para todos los europeos, vivan en Varsovia o en Madrid. Europa lleva años sufriendo sabotajes, ciberataques, desinformación, injerencias políticas y operaciones encubiertas rusas para desestabilizar sus democracias y medir la reacción aliada. El reciente ataque con drones frustrado en Leipzig ha supuesto un punto de inflexión. Donald Tusk ha revelado que Polonia dispone de información «muy consistente y convincente» sobre planes rusos para realizar ataques híbridos contra países que apoyan a Ucrania, y Emmanuel Macron reunió la semana pasada a los responsables de la inteligencia francesa con los dirigentes de los partidos para advertirles de la amenaza. Fue explícito: lo ocurrido en Leipzig puede repetirse «en cualquier otra ciudad europea» y «nadie está a salvo». La información que hoy publicamos amplía el riesgo hasta el Mediterráneo: un dron puede ser transportado hasta la costa y lanzado desde un mercante, aprovechando la extensa red de la flota fantasma rusa. España no puede confiar en su lejanía del frente. Nuestro país ha estado siempre del lado de Volodimir Zelenski porque Pedro Sánchez ha entendido con acierto que la guerra de Ucrania es la guerra de Europa. Sin embargo, su percepción de la amenaza para España ha sido insuficiente. «Nuestra amenaza no es una Rusia que lleve sus tropas por los Pirineos a la península ibérica», declaró Sánchez en 2025. La realidad es que nadie es inmune. España necesita reforzar la vigilancia marítima, la defensa antidrones y la protección de sus infraestructuras críticas. Y el Gobierno debe explicar a la sociedad y a la oposición, como hizo Macron, el nivel de amenaza y las medidas adoptadas. La coincidencia de elecciones en los tres países en 2027 multiplica el riesgo. Rusia quiere erosionar el apoyo social a Ucrania y Europa no puede facilitarle ese camino. La mejor forma de impedir que Moscú cruce un nuevo umbral es dejar claro que una agresión híbrida contra cualquier aliado tendrá una respuesta coordinada y un coste.