El Carvajal más emocionado se va acordándose de los más grandes: "Acaba esta época dorada..."
ResumenEstaba en el ambiente, en la calle, en los alrededores del Bernabéu. El último partido de una leyenda, el adiós a un jugador con seis Copas de Europa. A alguien que lleva el escudo tatuado en la piel y metido en la sangre. El Madrid se volcó con el homenaje a Carvajal.
Era el día de Dani Carvajal. Estaba en el ambiente, en la calle, en los alrededores del Bernabéu. El último partido de una leyenda, el adiós a un jugador con seis Copas de Europa. A alguien que lleva el escudo tatuado en la piel y metido en la sangre. El Madrid se volcó con el homenaje a Carvajal. El primer gesto para Dani fue que su nombre fue anunciado el último al lanzarse el once por megafonía. El lugar habitual para las estrellas, en el que siempre se nombra a Mbappé (pitado de nuevo), Vinicius o Bellingham, esta vez fue para él. Y la ovación fue espectacular. Era solo el primer paso de una noche casi monotemática para Carvajal. En el fondo sur apareció una enorme lona. Se leía en ella: “El sueño de un niño. El triunfo de una leyenda”. La imagen era la del pequeño Carvajal junto a Di Stéfano el día que se colocó la primera piedra en Valdebebas de la Ciudad Real Madrid. En un ambiente sin lugar para la compasión, Arbeloa fue silbado al corearse su nombre en la grada de animación. Mbappé, abroncado desde la primera jugada. Alaba, ovacionado en menor medida, porque también era su adiós. Pero con Carvajal no hubo espacio más que para un largo homenaje, paralelo a su huella en la Casa Blanca. El ambiente creció en la entrega a Carvajal cuando a los 12 minutos salió con su firma el balón con el que Gonzalo abría el marcador. El protagonista debía ser el ariete, pero todos se fueron a por el 2 para premiar su pase. Y se volvió a sentir el "Carvajal, te quiero". Pero quedaba el momento clave, con el partido en juego. A los 82 minutos se ordenó el quinto cambio. Cargado de simbolismo. Porque a un canterano de leyenda como es Carvajal le iba a dar la mano, en su último paso dentro del césped del Bernabéu, un debutante: Manu Serrano. Pero hasta que Carvajal llegó a la banda pasaron muchas cosas. Los jugadores del Athletic se sumaron al pasillo para rendir homenaje a Carvajal. El 2 del Madrid lo agradeció. Tras saludar a sus rivales, Dani abrazó uno a uno a sus compañeros. En ese camino entregó el brazalete de capitán a Fede Valverde, con el que se fundió en un abrazo. Llegó a la banda y dio el testigo a Serrano. Con las emociones a flor de piel salió del césped del coliseo blanco por última vez. Le esperaban sus compañeros, en especial Alaba. También sus amigos de selección, Unai Simón y Laporte. Y después, su familia. Dani Carvajal acababa de dejar de sentir lo que es ser jugador del Madrid desde dentro del campo. Pero faltaba el plato fuerte: el homenaje organizado por el club para Alaba y Carvajal. Primero fue el austriaco, con sus once títulos en cinco temporadas Un vídeo recordó momentos únicos del austriaco y el 4 a la espalda con el que ha hecho historia en Chamartín. Tras el emotivo recuerdo de imágenes de las cinco temporadas de Alaba en el Madrid, tomó la palabra el vienés. No antes de otra tremenda ovación. Con la grada coreando su nombre se fue al centro del Bernabéu. Hizo una referencia y habló. “Joder, no he preparado mucho y soy muy tímido. Pero muchas gracias por todo. Especialmente por el momento tan complicado con la lesión en mi rodilla. Muchas gracias, de verdad. Siempre el Madrid estará en mi corazón. Vamos a celebrar a alguien increíble: ¡Daniel Carvajal!”. Tres veces lo gritó antes de repetir las gracias y dejar la imagen de nuevo de la silla. La que dejó plantada en el verde. Llega el momento de Carvajal. Sus 27 títulos bastaban para explicar lo que es Dani en la historia del Madrid. Era la entrada a un vídeo espectacular, el del viaje del niño que llegó al Madrid al hombre que deja el primer equipo convertido en una institución. Micro en mano y parado en la banda, Carvajal miraba emocionado el vídeo. Llegaba su momento más complicado de la noche: el de tomar la palabra. Lo hizo después de que su estadio reventase acústicamente entre aplausos, su nombre coreado y una entrega absoluta a la leyenda. Como Alaba, Carvajal se fue al centro del campo. Roto en lágrimas, escuchó a su gente cantarle “cómo no te voy a querer, si fuiste campeón de Europa una y otra vez”. “Muchas gracias, madridistas”, arrancó a duras penas. “Quiero dar las gracias a Florentino por todo lo que ha hecho por mí. Si me quedo con algo es con que, 24 horas después de mi grave lesión de rodilla, no dudó en ampliarme el contrato”. Siguió dando las gracias a sus compañeros con un mensaje: “Esto es el Madrid y volveremos a ganar”. Luego reclamó una ovación para compañeros del pasado, los gigantes de las cinco Champions: Cristiano, Ancelotti, Zidane, Ramos, Casillas... Sin apenas contener las lágrimas, Carvajal tuvo palabras impresionantes para su familia: “Por todo el apoyo desde niño. Por lo vivido en estos dos últimos años tan difíciles, por dar luz a la oscuridad”. Y acabó con un mensaje de gracias eternas a la afición del Madrid: “Lo que se vive aquí sólo se puede explicar si se ha estado dentro. Sólo quiero que me recordéis con orgullo por haberlo dado todo por esta camiseta”. Y, roto por dentro, acabó: “Ayer, hoy y siempre, ¡Hala Madrid!”. Y sus hijos le quitaron el micrófono para cerrar con otro “¡Hala Madrid!”. Uno infantil, como el del niño que llegó a la Casa Blanca soñando con algo muy grande, pero imposible de imaginar que fuese con este apoteósico final Era la hora de los manrteos, las fotos. Del silencio del Bernabéu a solas con su héroe.