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Así se organizó y ejecutó el "ataque" a Barcelona: "reclutamiento" a través de Tik Tok, instrucciones en canales de Whatsapp y la sospecha de injerencia extranjera

Resumen

«Coge una piedra que nos llevamos un Rolex». El sábado por la tarde, un joven encapuchado y vestido de negro corría junto a otro en Portal de l'Àngel, en Barcelona, presumiendo del botín que querían robar y cómo querían hacerlo. Es la escena -una de muchas- de los graves disturbios que se vivieron en el centro de la capital catalana, una oleada que terminó con 128 detenidos, 72 de ellos menores de edad. Sin embargo, el origen de la protesta empezó mucho antes y en Tik Tok, donde «grupos organizados» reclutaron a jóvenes a través de esta red social con carteles y llamamientos circulando desde hacía horas, incluso días.

«Coge una piedra que nos llevamos un Rolex». El sábado por la tarde, un joven encapuchado y vestido de negro corría junto a otro en Portal de l'Àngel, en Barcelona, presumiendo del botín que querían robar y cómo querían hacerlo. Es la escena -una de muchas- de los graves disturbios que se vivieron en el centro de la capital catalana, una oleada que terminó con 128 detenidos, 72 de ellos menores de edad. Sin embargo, el origen de la protesta empezó mucho antes y en Tik Tok, donde «grupos organizados» reclutaron a jóvenes a través de esta red social con carteles y llamamientos circulando desde hacía horas, incluso días. La convocatoria provenía de Blocus, un grupo anónimo que llamaba a manifestarse no solo en Barcelona, sino también en otras grandes ciudades de España, incluido Madrid, para emular los disturbios de Francia y bajo el lema por «la calidad del instituto», inspirado en el movimiento «Lycées Indignés» del país vecino. La difusión se hizo mediante grupos privados desde mediados de la semana pasada, y a través de perfiles anónimos que los Mossos d'Esquadra ya investigan y «monitorizan» para tratar de saber quiénes están detrás. En la Generalitat y los investigadores crece la sospecha de una posible acción de guerra híbrida debido a la sofisticación tecnológica utilizada por los convocantes, y por la similitud de su modus operandi con convocatorias de estos días en Italia y Bélgica. El president, Salvador Illa, se mostró muy contundente al respecto en sus declaraciones y prometió ir hasta el final para saber «quién hay detrás» de los incidentes. Por su parte, fuentes de Policía Nacional señalaron a EL MUNDO que ninguna hipótesis es descartable en la organización de las diversas citas que, aún con la apariencia de ser espontáneas, confluyeron en los disturbios de Barcelona el sábado noche, ni siquiera la intervención de un actor nacional extranjero, fuera Rusia u otro país que quisiera causar desestabilización en España. La plataforma anónima Blocus incluía en sus carteles y convocatorias códigos QR para unirse a grupos de Telegram o Whatsapp en los que se daban indicaciones más concretas sobre cómo participar en la protesta, el vestuario -ropa negra, capucha, pasamontañas y guantes para dificultar la identificación policial- y material «indispensable» como espráis o pirotecnia, entre otras consignas. Otro grupo destroza una marquesina en el centro de BarcelonaEFE Los primeros participantes llegaron a Plaza de Catalunya el sábado antes de las 18:00 horas y sin un recorrido definido. La policía catalana identificó a 300 personas antes de que empezaran los altercados, y luego a otras 150, al margen de las detenciones y del dispositivo desplegado a raíz de los saqueos y los ataques de los encapuchados. Varios de los robos fueron retransmitidos por redes sociales y el botín saqueado -desde material informático, hasta teléfonos móviles de alta gama o ropa de primeras marcas- se puso a la venta por internet en algunos casos. Los atacantes y organizadores de los disturbios eran jóvenes, algunos de muy corta edad -incluso varios de 14 años-, muchos de ellos de origen inmigrante o de segunda generación. Sin embargo, también se dio la circunstancia de que delincuentes habituales de la zona se sumaron a los altercados, según fuentes conocedoras. Este domingo por la mañana, la comisaria jefa de la policía catalana, Sílvia Catà, aseguró que se desconoce el origen y que hay una investigación en marcha para determinar qué ocurrió. En Catalunya Ràdio ha explicado que, en colaboración con otras policías europeas, ya se está trabajando para «monitorizar» la difusión de la convocatoria, que cogió vuelo a través de TikTok. En los Mossos «sorprendió» la «virulencia» de los disturbios y los «ataques» contra la policía que dejaron 14 agentes heridos, alguno con importantes heridas en la cabeza. «No son colectivos de jóvenes o de personas con voluntad de manifestarse para reivindicar algún derecho. Son gente que se junta en pequeños grupos de muy pocas personas que hacen actos vandálicos». «Copian lo que está sucediendo en Francia», abundó la comisaria jefe. Tras el impacto y la gravedad de los disturbios, las pesquisas se centran en desgranar el perfil de los arrestados y, especialmente, en saber quién hay detrás de las convocatorias iniciales para «reclutar» a estos jóvenes. Según fuentes conocedoras de la investigación, los primeros indicios no descartan que pueda tratarse de una injerencia externa, de un «ataque híbrido» para generar inestabilidad. La sofisticación y el manejo de las redes sociales, la rápida utilización de estos canales y la capacidad para movilizar a gente muy diversa y desorganizada mediante perfiles privados son algunos de los factores que se tienen en cuenta ante el temor de un posible «ataque híbrido». También la distancia entre el perfil de los alborotadores -muy dispar e inexperto, sin preparación y que ejercían el «pillaje por le pillaje»- y la organización de los reclutadores, según las mismas fuentes. Daños en el establecimiento saqueadoVictòria RoviraAraba Press La alerta es máxima, no se descartan nuevos altercados y ya circulan nuevas convocatorias del mismo patrón en redes sociales para el 31 de octubre en la capital catalana. El presidente de la Generalitat, por su parte, ha prometido ir hasta el final para «saber quién hay detrás» de los graves disturbios de Barcelona y ha avisado de que se «investigará» a fondo. «Sabremos quién lo organizó porque lo estamos investigando, y todo el mundo que participó en la organización será identificado, puesto a disposición judicial y pagará un precio», ha advertido en un acto del PSC en Tarragona. Un mensaje que ha repetido en catalán y en castellano -«acabaremos sabiendo quién está detrás», ha reiterado sobre la investigación-. Por otro lado, fuentes de Policía Nacional sí destacaron a este diario que, aunque los protagonistas de las algaradas eran elementos callejeros, con una mayoría incluso de menores de edad, los canales a través de los que se amalgamó y construyó la acción, por la vía de reunir a los participantes y citarles en coordenadas espacio -temporales, fueron grupos privados de Whatsapp y Telegram del universo independentista catalán. Es decir, no que la semilla de la acción proviniese de ahí -la atribución es lo más complejo en situaciones de este tipo-, sino que se usaron esos canales, cercanos a los grupos callejeros del procés, para lograr el éxito de la convocatoria y llevar el caos a las calles de Barcelona.