Karmele Marchante: “He dado mucho consuelo y muchos ‘lexatines’ en los baños de la tele”
ResumenKarmele Marchante (Tortosa, Tarragona, 79 años) va a cumplir 80 años en septiembre. La cifra merecería un gran festejo, pero la periodista no quiere celebraciones. Ni mi abuela, ni mi madre ni yo festejamos los cumpleaños”, explica. Hay un aniversario que sí quiere conmemorar.
Karmele Marchante (Tortosa, Tarragona, 79 años) va a cumplir 80 años en septiembre. La cifra merecería un gran festejo, pero la periodista no quiere celebraciones. “Es una tradición familiar. Ni mi abuela, ni mi madre ni yo festejamos los cumpleaños”, explica. Hay un aniversario que sí quiere conmemorar. Este mes de marzo se cumplen 10 años de su salida de Sálvame. Se fue de Telecinco pegando un portazo, pero hace unas semanas regresó a la cadena como invitada estelar. Dice que tiene las puertas abiertas, pero que no quiere volver a los programas de cotilleos. “El corazón es una etapa que ya está cerrada. A mí lo que me gusta es la actualidad”, aclara. No tiene prisa por volver a la pantalla. Tiene más cosas en su vida, como El Club de las 25, el grupo feminista que fundó en 1994. Marchante, que fue reportera en Informe Semanal, Interviú y Tiempo, y trabajó con grandes como Luis del Olmo, María Teresa Campos o El Gran Wyoming, siempre ha sido mucho más que una tertuliana de la prensa rosa. P. ¿Cómo ve la tele? R. No la veo. Desde que me marché de Sálvame, no veo televisión. A veces veo el telediario y en diferido La promesa, la telenovela de TVE. Me encanta La promesa, estoy colada. P. Cuando uno va a la hemeroteca y ve programas del corazón de los años noventa y los 2000, descubre que usted era una de las pocas voces feministas que había entonces en el medio. ¿Se sintió sola? R. Me sentía muy sola. No pegaba ni con cola. Lo pasaba fatal y volvía a mi casa llorando. Hasta que pegué el portazo sin mirar atrás. Me di cuenta mucho después. P. ¿De qué se dio cuenta? R. Que yo era una víctima. Sufría los efectos que sufre una víctima de maltrato. Hay muchos tipos de violencia. Yo en la tele sufrí violencia profesional. Era una violencia personal, por ser mujer y por ser distinta. Ahora la gente se acuerda de que yo le planté cara a Lequio, pero eso había sucedido más veces. P. ¿Encontró apoyo en otras compañeras? R. No, en el trabajo no. Yo era una rara avis. P. Hablaba de Alessandro Lequio. El año pasado Telecinco lo despidió tras el testimonio de violencia machista de Antonia Dell’Atte. ¿Le sorprendió el despido? R. Era lo mínimo que podían hacer. En 1999, todas estas cosas delictivas se banalizaban y normalizaban en los platós. Yo me enfrentaba a este tipo de gente. No había conciencia de género. Faltaba formación. P. En el corazón, todavía más. R. A la prensa del corazón le falta conciencia de género porque es más cutre. No hay demasiada gente preparada. No hay gente de altura. Muchos de los que ejercen ni siquiera han pisado el campus de una universidad. Vienen de Gran Hermano o de cualquier otro reality y empiezan a vivir de la televisión. Antes había mujeres como Maruja Torres o Rosa Montero que escribían de corazón, profesionales que daban empaque… Ahora están Gloria Camila o la hija de Pantoja. P. ¿Cuál fue el trabajo más machista en el que estuvo? R. Cuando estaba en Televisión Española tenía un jefe de producción que era lo más misógino del mundo. Todas se iban a llorar al baño y yo las consolaba. Te hablo de directoras de programas. Como yo siempre llevaba pastillas, repartía lexatines. He dado mucho consuelo y muchos lexatines en los baños de la tele. P. En sus comienzos trabajó en Interviú. ¿Cómo termina una feminista en una revista de sexo y violencia? R. Ahí no tuve problema. La línea editorial era la que era. P. También trabajó en Informe Semanal, donde entrevistó a Adolfo Suárez. ¿Le sorprendió la denuncia contra el expresidente por abusos sexuales? R. No me sorprendió porque eso llevaba tiempo circulando en nuestro círculo del grupo feminista. Yo ya había oído hablar de que iba a salir esa información. Se sabía, como se sabe lo de otros personajes del mundo del cine y del teatro contra los que hay pruebas. Hay pruebas contra muchos, pero están guardadas en un cajón. Se les protege. P. ¿Protegidos por quién? R. Por los medios, por afinidades ideológicas. P. ¿Alguna vez entrevistó a Julio Iglesias? R. Muchas veces. Hay una rueda de prensa muy divertida en la que estoy sentada en sus rodillas porque él me sentó en sus rodillas. Pero no hubo ninguna agresión ni ningún mal rollo. Me hicieron la foto y nada más. P. La Fiscalía de la Audiencia Nacional ha archivado la denuncia contra el cantante porque no tiene competencia. ¿Qué opina? R. Sí que tiene competencia. Hay que hablar con gente de la judicatura que entienda. Una amiga mía, Victoria Rosell, que fue delegada del Gobierno contra la Violencia de Género, dice que a estos españoles que han cometido delitos fuera de España sí se les puede juzgar en España. Que no se lleve a la gente a engaño. Lo han tapado porque les interesa taparlo, porque Julio Iglesias es como Adolfo Suárez o como Plácido Domingo. P. ¿Tiene amigos machirulos? R. Algunos sí, y les digo de todo. No les soporto. P. ¿En la tele son más machistas los hombres o las mujeres? R. Para hablar del machismo de las mujeres, hay que entender a las mujeres. Yo siempre las defiendo. Hay mujeres que están colonizadas por el patriarcado. Tienen comportamientos machistas por miedo, por miedo a perder el poder que tanto les costó conseguir. No nacemos machistas, nos hacen. P. ¿Sufrió más en Tómbola o en Sálvame? R. Más en Sálvame, aunque Tómbola era salvaje. P. En Tómbola, Jesús Mariñas la mandaba callar. R. Mariñas era un maltratador. Hasta me quería pegar. Por eso nos separaron en el plató. P. ¿Intentaron silenciarla más veces? R. Sí. Cuando quieren silenciarte, intentan ridiculizarte. Eso me pasó en Sálvame. P. ¿Se reconcilió con algún compañero de Sálvame? R. No. Me marché y no quise saber nada más. P. Concursó en Supervivientes, compitió para ir a Eurovisión. ¿Se arrepiente de algo? R. No, yo me divertí en Supervivientes y en la carrera a Eurovisión. No me arrepiento de nada, salvo de Sálvame. Eso fue lo peor. P. ¿Qué sintió cuando cancelaron el programa? R. Me alegré, no puedo negarlo. Pensé que se lo tenían merecido. P. Dice que no ve la tele, pero seguramente sabrá que faltan más mujeres en el prime time. R. No hay mujeres en el prime time. Mira el programa de Broncano. A mi pareja le encanta, pero yo no lo soporto. Es un plató machirulo. Son todos tíos. P. ¿Por qué no hay más mujeres? R. Los varones suben más fácilmente que nosotras. P. ¿Sigue siendo independentista? R. Ahora soy menos independentista. Pero sí, lo he sido mucho. P. ¿Por qué ahora lo es menos? R. Porque me cansan y me aburren. Hay unas peleas que no me interesan nada. Ahora lo que me interesa es lo que está haciendo Gabriel Rufián. Soy fan de Rufián. Lo que quiere es difícil, pero me ilusiona. Lo mismo que nos ilusionó Podemos cuando nació, aunque luego se mataron por los egos. P. Parece difícil que un líder independentista logre crear un bloque de izquierdas nacional. R. Es difícil, pero no imposible. Yo lo veo bien. A mí me ilusiona. Aunque nos intentan quitar la ilusión. La izquierda está desunida, lo ha estado siempre. Es una pena que la izquierda a la izquierda del PSOE no esté unida para no tener que votar a los socialistas con la nariz tapada. Pero las peleas independentistas a mí me han cansado, y esto mismo le ha pasado a un montón de gente. P. ¿Rufián también se ha cansado del independentismo? R. A ver, él no lo puede decir porque es el portavoz de Esquerra en el Congreso. P. ¿A quién le gustaría entrevistar? R. Ahora que hablamos de Rufián, pues a él mismo. P. ¿Se siente reconocida? R. Yo creo que sí, en el mundo feminista me siento reconocida. Y también me he dado cuenta de que con esta vuelta mía, de la cual no era consciente, gente que antes ni me hablaba ahora me recibe bien. Eso es un reconocimiento, es reconfortante. P. ¿Por qué cree que ahora la reciben bien? R. No lo sé. Quizá porque han pasado 10 años y se han dado cuenta de las barbaridades que ocurrieron en la tele.