La pequeña traición del 'Spanish vassal'
ResumenLas relaciones entre la internacional trumpista no son lo que eran. La historia empezó con el idilio del que sus líderes hicieron gala con el regreso del criptoempresario a la Casa Blanca. La llamada ola reaccionaria se hizo carne aquel enero de 2025 en Washington, cuando sus dirigentes engrosaron la lista VIP de invitados a la toma de posesión de Trump, primer acto del gran teatro de la horterada que estaba por venir. Arrancaba el nuevo pendulazo de la historia.
Las relaciones entre la internacional trumpista no son lo que eran. La historia empezó con el idilio del que sus líderes hicieron gala con el regreso del criptoempresario a la Casa Blanca. La llamada ola reaccionaria se hizo carne aquel enero de 2025 en Washington, cuando sus dirigentes engrosaron la lista VIP de invitados a la toma de posesión de Trump, primer acto del gran teatro de la horterada que estaba por venir. Arrancaba el nuevo pendulazo de la historia. El miedo había cambiado de bando. La socialdemocracia cansada que representaba Biden, encastillada en palacio y todo el día con la moral en la boca, daba paso a un grupo de mandamases pegados al pueblo, libertarios, ¡revolucionarios! Santiago Abascal estuvo en aquella ceremonia. Se hizo un selfi, como todos. Y en febrero, ya en Madrid, se dio un baño de masas como anfitrión de los nuevos Patriotas por Europa. La rama española del trumpismo mediaba entre las distintas familias radicales -tan cainita es la derecha como la izquierda- con Trump como pegamento inspirador. La única excepción fue Alternativa para Alemania. Hoy las cosas han cambiado. El punto de inflexión parece haber sido Groenlandia. Si después de entrar en Venezuela y capturar a Maduro, Trump amenazaba con invadir la isla danesa, ¿qué no podría hacer con cualquier otro país europeo? ¿Y en qué situación dejaba eso a nuestros soberanistas inflamados? Bardella y Farage le criticaron. Weidel también. Meloni protestó un poco. Abascal dijo: «Nuestra Groenlandia son los problemas de los españoles, los problemas de los jóvenes, el acceso a la vivienda». Es la definición de vasallo. The perfect Spanish vassal. A la impopularidad de Trump en Europa se ha sumado la caída de Orban, su verdadero hermano. Así que la brújula del poder ha virado de nuevo hacia Italia. Y pronto hacia Francia -aunque con la última sorpresa de Le Pen imponiéndose al pragmático Bardella, eso sí-. Quizá así se explique que Abascal criticara ayer a Trump, al fin. El pretendido detonante ha sido Meloni, y no hay por qué dudar de ello. Aunque, siguiendo las aventuras de Delcy Rodríguez, la traición de Abascal sólo puede calificarse de secundaria. Puestos a defender a una mujer machacada por un hombre desequilibrado, quizá podría decir algo sobre el ataque sistemático de Trump -y de sus tentáculos mediáticos- a María Corina Machado. Es curioso, porque sobre esto lleva bastantes días callado.