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Qué es y cómo funciona Rufus: la herramienta imprescindible para instalar Windows y optimizar tu PC

Resumen

Reinstalar Windows, poner a punto un ordenador recién formateado o intentar recuperar un equipo que no arranca son situaciones bastante comunes cuando algo ya ha fallado. En estos casos, el problema no siempre está en el propio ordenador, sino en la forma de acceder a él cuando el sistema deja de responder. Para volver a instalar el sistema operativo, solucionar errores importantes o ver qué está ocurriendo, es necesario iniciar el equipo desde un dispositivo externo, normalmente una memoria USB preparada para ello. Ese tipo de dispositivo se conoce como USB de arranque o USB booteable (reiniciable).

Reinstalar Windows, poner a punto un ordenador recién formateado o intentar recuperar un equipo que no arranca son situaciones bastante comunes cuando algo ya ha fallado. En estos casos, el problema no siempre está en el propio ordenador, sino en la forma de acceder a él cuando el sistema deja de responder. Para volver a instalar el sistema operativo, solucionar errores importantes o ver qué está ocurriendo, es necesario iniciar el equipo desde un dispositivo externo, normalmente una memoria USB preparada para ello. Ese tipo de dispositivo se conoce como USB de arranque o USB booteable (reiniciable). Básicamente, sirve para que el ordenador lea primero el contenido del disco externo en lugar del interno. Así, se puede instalar Windows desde cero, usar herramientas para detectar fallos o intentar reparar el sistema, incluso si el disco está vacío, dañado o tiene errores. Rufus es una de las aplicaciones más utilizadas para crear este tipo de USB de forma sencilla desde Windows, y además no hace falta instalar el programa. Qué es Rufus Rufus es una aplicación para Windows que permite crear memorias USB de arranque a partir de un archivo del sistema o de alguna herramienta concreta. En la práctica, convierte un pendrive normal en un dispositivo que puede arrancar un ordenador por sí solo. Esto resulta útil para instalar Windows en un equipo nuevo, reinstalarlo después de un fallo, preparar un USB para tareas de mantenimiento o arrancar un PC que no puede iniciar el sistema desde su disco. El programa utiliza archivos ISO, que contienen todo lo necesario para instalar o ejecutar un sistema operativo. A partir de ese archivo, Rufus prepara la memoria USB para que el ordenador la reconozca al encenderse. El proceso es bastante directo: se conecta el pendrive, se elige la imagen y se deja que la aplicación haga el resto. Esa es una de sus principales ventajas, ya que simplifica mucho un proceso que, de forma manual, sería más complicado y requeriría conocimientos técnicos. Su uso también ha aumentado con la llegada de Windows 11. Microsoft subió los requisitos mínimos respecto a versiones anteriores, pidiendo elementos como TPM 2.0, arranque seguro o ciertos procesadores compatibles. Como resultado, muchos equipos que todavía funcionaban se quedaron fuera de la instalación recomendada. Rufus añadió opciones para preparar el instalador evitando algunas de estas comprobaciones, aunque eso no significa que cualquier ordenador antiguo vaya a ser totalmente compatible. Este punto es importante para no llevar a error. Rufus no mejora el hardware, no arregla problemas físicos ni hace que un ordenador antiguo funcione como uno nuevo. Lo que sí hace es facilitar la creación de un USB para instalar o recuperar el sistema. En algunos casos, una instalación limpia de Windows puede hacer que el equipo funcione mejor si tenía errores o estaba sobrecargado, pero la herramienta por sí sola no optimiza el rendimiento. Cómo funciona Rufus Para usar Rufus hacen falta tres cosas: un ordenador con Windows, una memoria USB y un archivo ISO. Al abrir el programa, se elige el pendrive que se va a utilizar, se selecciona el archivo del sistema y se revisan las opciones que aparecen. Después, Rufus copia todo lo necesario en la memoria USB y la deja lista para arrancar el ordenador desde ella. Antes de empezar, avisa de que se borrará todo lo que haya en el USB. Aunque el programa parece sencillo, por dentro realiza varias tareas automáticamente. Configura la memoria, prepara el formato adecuado y deja listo el arranque para que el ordenador reconozca el USB como dispositivo principal. También ajusta algunos detalles según el tipo de archivo y el equipo. Para la mayoría de personas, todo esto se resume en unos pocos pasos: elegir el USB, seleccionar el archivo y empezar el proceso. Una vez creado el USB, hay que conectarlo al ordenador que se quiere reparar o instalar y arrancarlo desde ahí. En algunos equipos basta con pulsar una tecla al encender para elegir desde dónde arrancar; en otros hay que entrar en la BIOS o UEFI y cambiar el orden de arranque. Si todo se ha hecho bien, el ordenador leerá primero el disco externo y mostrará el instalador de Windows o la herramienta incluida. En el caso de Windows 11, Rufus puede ofrecer algunas opciones extra al crear el USB, como ajustes relacionados con la instalación o ciertas comprobaciones del sistema. Estas opciones facilitan el proceso porque evitan tener que tocar configuraciones más avanzadas. Aun así, conviene usarlas con cuidado: instalar el sistema en un equipo que no cumple los requisitos puede provocar fallos, limitaciones o falta de soporte. Por eso, Rufus es una herramienta útil para preparar la instalación, pero no garantiza que cualquier ordenador vaya a funcionar sin problemas.