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Solo caben 20 en el plan de Mou

Resumen

Fue la segunda prueba de nivel para el Real Madrid en esta 2026/27, y de las que dejan algo de poso. Enfrente, un Ferencváros ya rodado, con la fase previa de la Europa League y dos jornadas de liga en las piernas, lo que convertía el ensayo en un examen más exigente de lo que sugiere un amistoso de agosto. Los de Mourinho lo superaron, con algún sufrimiento en el segundo tiempo, pero con nota de aprobado. Se empiezan a ver cosas, y todavía quedan dos test por delante para seguir afinando: Deportivo de La Coruña y Schalke 04.

Fue la segunda prueba de nivel para el Real Madrid en esta 2026/27, y de las que dejan algo de poso. Enfrente, un Ferencváros ya rodado, con la fase previa de la Europa League y dos jornadas de liga en las piernas, lo que convertía el ensayo en un examen más exigente de lo que sugiere un amistoso de agosto. Los de Mourinho lo superaron, con algún sufrimiento en el segundo tiempo, pero con nota de aprobado. Se empiezan a ver cosas, y todavía quedan dos test por delante para seguir afinando: Deportivo de La Coruña y Schalke 04. Han sido jornadas en las que, tras el 'no' de Rodri, la profundidad de la plantilla saltó al debate. Pero Mourinho dejó entrever sus intenciones nada más pisar tierras húngaras: "Queremos una plantilla corta, de unos 20 jugadores". Una declaración de principios que despeja dudas sobre su hoja de ruta, siempre con la salvedad de los lesionados que, por desgracia, colman la enfermería semana tras semana. Ese es otro mal a erradicar, y de momento el luso ya lo ha padecido con las molestias de Huijsen y las lesiones de Asencio y Thiago, a las que se suman las heredadas de Militao, Mendy y Rodrygo, de los que también se acordó en su comparecencia post-partido. Más allá de la coyuntura, lo cierto es que el portugués dobla todas las posiciones. Hechas las cuentas, la plantilla ofrece dos alternativas por puesto, y en algunos hasta tres. La portería es cosa de Courtois, indiscutible, con Lunin de guardián suplente. En los carriles se agolpan Cucurella, Carreras, Dumfries, Trent y el esporádico Mendy, nombres de sobra para cubrir ambos costados con garantías. En el eje de la defensa hay incluso un futbolista de más, que nunca está de menos. Asencio queda como quinto central tras la llegada de Konaté, lo que explica en parte que su nombre suene para una salida. Idéntico panorama se dibuja en el doble pivote, donde compiten Tchouaméni, Valverde, Bernardo, Camavinga y Thiago. Cinco mimbres para dos sillas, una competencia feroz que obligará a Mou a hilar fino con las rotaciones. Arriba, el abanico se abre aún más. Por la izquierda, Vinicius manda con un Rodrygo mermado que recuperará su posición natural en cuanto sane; por la derecha, el flamante Diomande y Brahim, con la opción de Endrick, e incluso de Valverde, si el contexto lo pide. Por dentro, Bellingham y Güler firman quizá la posición con más quilates del vestuario. Y en la punta, Mbappé como estandarte goleador, relevado por Espí y, otra vez, por Endrick, si el brasileño termina quedándose para pelear un sitio. Las cuentas dejan a media docena de futbolistas con un protagonismo menor, un papel casi residual si nos ceñimos a la palabra de Mourinho. La plantilla corta tiene esa 'cara B': nombres de nivel condenados a mirar desde el banquillo, a la espera de su oportunidad. Es el precio de un grupo diseñado para la excelencia y no para el relleno. Sin embargo, la realidad rara vez respeta los planes de verano. Como ha demostrado la historia reciente, las lesiones son una plaga que el Madrid no logra erradicar campaña tras campaña, y esa fragilidad obliga a menudo a decisiones de emergencia, cuando no a echar mano de una cantera que siempre está dispuesta a dar el resto.