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Argentina empieza a recular: "No se dejen llevar por las mentiras..."

Resumen

La final del Mundial tardará en olvidarse. Para unos por la alegría desatada y para otros, los argentinos, por los cientos de teorías conspiranóicas que se han desatado tras el gol de Ferran Torres y la derrota de la defensora de la Copa del Mundo. Presiones externas, el FBI, amenazas a las familias... todo valía para justificar una derrota que sobre el campo fue evidente.

La final del Mundial tardará en olvidarse. Para unos por la alegría desatada y para otros, los argentinos, por los cientos de teorías conspiranóicas que se han desatado tras el gol de Ferran Torres y la derrota de la defensora de la Copa del Mundo. Presiones externas, el FBI, amenazas a las familias... todo valía para justificar una derrota que sobre el campo fue evidente. Faltó justificar la cosa con una invasión alienígena secreta.  Ante tal situación, en Argentina las teorías de la conspiración contra el país corrieron como la pólvora, los primeros en poner sensatez fueron Scaloni y Ayala. Entrenador y técnico  reconocieron la superioridad española y dieron una patada a las explicaciones rocambolescas que se habían instalado en el país.  El último en salir al paso ha sido el Chiqui Tapia. El presidente de la AFA, del que se dijo incluso que había sido retenido por el FBI, dejó muy clara su postura e hizo un llamamiento al pueblo argentino: "No se dejen llevar por las mentiras. Fueron superiores, nos ganaron bien...", asegura en un escrito en las redes sociales que pone fin a las especulaciones de raíz. "No se pudo con España. Fueron superiores, ganaron bien y hay que saber reconocerlo. En el deporte también se aprende aceptando las derrotas con la misma grandeza con la que se celebran las victorias. Sí, perdimos una final. Pero también es cierto que este grupo venía de darle una enorme alegría al país. La Argentina había festejado un partido antes porque este equipo volvió a demostrar por qué representa tanto para nuestra gente. Duele perder. Nos duele porque somos competitivos, porque somos el equipo más ganador de la historia y porque el segundo puesto nunca nos conforma. Nos duele porque estamos acostumbrados a pelear hasta el final y porque seguimos siendo uno de los dos mejores equipos del mundo. Pero paremos la pelota un momento. Pensemos en el sacrificio de estos jugadores, del cuerpo técnico y de cada persona que trabajó durante más de 50 días lejos de sus familias, con un solo objetivo: representar a la Argentina de la mejor manera posible. Somos argentinos. Competimos con garra, con pasión y con el corazón. Dejamos todo en cada entrenamiento y en cada partido. También representamos a toda América con enorme orgullo. Defendemos nuestros colores, nuestra bandera y nuestro país en cada cancha del mundo. Por eso, no se dejen llevar por las mentiras ni por las operaciones que solo buscan desestabilizar. Basta de intentar enfrentar a quienes tanto le dieron a nuestro fútbol. Hoy es momento de agradecer, de acompañar y de reconocer a estos jugadores que volvieron a dejar el alma por la camiseta. Las operaciones pasan. El compromiso, el trabajo y el corazón de nuestra Selección quedan para siempre. Acá no hay excusas. Acá se juega al fútbol. Y esta Selección seguirá representando a la Argentina con el orgullo de siempre. Vamos Argentina.