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Son 80 kilos

Resumen

Pese a que nadie tiene duda en el Metropolitano de que la entrada de Apollo en el Atlético supondrá “una inversión que reforzará la posición del club entre la élite del fútbol”, tal y como se expresó en el comunicado emitido el pasado mes de noviembre tras convertirse en máximo accionista, lo cierto es que su llegada apenas tendrá impacto en su primer mercado veraniego de fichajes. De hecho, el presupuesto con el que cuenta Mateu Alemany para confeccionar la plantilla se mantiene en la misma línea de los anteriores. Sin ir más lejos, en los dos últimos fue de alrededor de 80 millones netos. "El que Apollo forme parte del accionariado del Atlético de Madrid no quiere decir que mañana vayamos a empezar a tener aquí a todos los jugadores del mundo.

Pese a que nadie tiene duda en el Metropolitano de que la entrada de Apollo en el Atlético supondrá “una inversión que reforzará la posición del club entre la élite del fútbol”, tal y como se expresó en el comunicado emitido el pasado mes de noviembre tras convertirse en máximo accionista, lo cierto es que su llegada apenas tendrá impacto en su primer mercado veraniego de fichajes. De hecho, el presupuesto con el que cuenta Mateu Alemany para confeccionar la plantilla se mantiene en la misma línea de los anteriores. Sin ir más lejos, en los dos últimos fue de alrededor de 80 millones netos. "El que Apollo forme parte del accionariado del Atlético de Madrid no quiere decir que mañana vayamos a empezar a tener aquí a todos los jugadores del mundo. Seguiremos con nuestra política de fichajes, que es muy buena, y seguiremos haciendo lo que creemos que tenemos que hacer en cada momento", adelantaba Enrique Cerezo en MARCA el pasado 29 de diciembre para situar en el debido contexto. Dicho y hecho, pues a pesar de que en el acuerdo de compra de la mayoría de la acciones del Atlético se anunció una ampliación de capital, el grueso de la fuerte apuesta del grupo americano irá destinado al mayestático proyecto de la Ciudad del Deporte, con lo que la repercusión en el mercado apenas variará respecto a los últimos veranos. En este sentido, Apollo dejó claro desde el primer momento que la gestión del club continuaría en manos de Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo bajo las mismas premisas que han permitido al club rojiblanco crecer exponencialmente aprovechando los éxitos sobre el verde que conllevaron la llegada de Simeone al banquillo. En consonancia con ese plan, aunque los dirigentes rojiblancos sostienen que la entrada de Apollo reforzará la solidez financiera del club en el largo plazo, su alianza en materia deportiva no persigue una irrupción a golpe de talonario al modo de los jeques que han cambiado la filosofía de algunos de los más grandes clubes europeos, sino un "crecimiento sostenido". Así las cosas, y más allá de que las normas del control económico de LaLiga tampoco permiten que un club dispare su límite salarial de la noche a la mañana (sí existen fórmulas para aumentarlo, como las ampliaciones de capital, pero con un techo), la partida destinada en el Atlético al próximo mercado vendrá marcado por la gestión de sus propios recursos y no por una inyección adicional de Apollo. Dicho de otro modo, la habilidad con la que Mateu Alemany se mueva para equilibrar el gasto en fichajes y rentabilizar las salidas acabará determinando su músculo en el mercado, pudiendo irse hasta los 80 millones limpios de los dos últimos veranos, en los que el Atlético llegó a realizar importantes desembolsos como el de Julián Alvarez gracias también a importantes ventas como las de Joao Félix. No obstante, tan solo es una estimación, sin que sea preciso llegar a esa cantidad si los objetivos marcados se pueden cerrar por debajo de esas cifras o con futbolistas libres. En este sentido, la confianza de Apollo, Gil Marín y Cerezo en el probado buen hacer del director de fútbol se cimenta en nombres como el de Bernardo Silva, llamado a ser su primer gran golpe de efecto... ¡a coste cero!