← Volver
El Mundo ·

La investigadora que encontró en el "ADN basura" claves sobre el funcionamiento de nuestros genes

Resumen

Durante años se pensó que gran parte del genoma no servía para nada. Llegó a calificarse de "ADN basura" a todas las secuencias que no contuvieran instrucciones para fabricar proteínas. Hoy, sin embargo, sabemos que esa afirmación no solo fue apresurada, sino también completamente errónea. Porque en el genoma no codificante desempeña funciones clave para la vida.

Durante años se pensó que gran parte del genoma no servía para nada. Llegó a calificarse de "ADN basura" a todas las secuencias que no contuvieran instrucciones para fabricar proteínas. Hoy, sin embargo, sabemos que esa afirmación no solo fue apresurada, sino también completamente errónea. Porque en el genoma no codificante desempeña funciones clave para la vida. Lo están demostrando científicos como Maite Huarte, directora de la División de Medicina de ADN y ARN e investigadora principal del Grupo de ARN No Codificante y Genoma del Cáncer del CIMA Universidad de Navarra, que acaba de ser galardonada con el XXXI Premio Carmen y Severo Ochoa de Investigación en Biología Molecular precisamente por sus aportaciones "al conocimiento de los mecanismos que regulan la actividad de nuestros genes". "Lejos de ser basura, cada vez hay más evidencias de que el genoma no codificante es fundamental y tiene un papel clave en la función y regulación de nuestro genoma y la función normal de nuestras células y tejidos", señala Huarte, licenciada en Ciencias Biológicas por la Universidad de Navarra, doctora por la Universidad Autónoma de Madrid y una apasionada por la Biología Molecular y la Genética desde sus años de instituto donde ya comprendió que a lo que se quería dedicar era a "entender las bases de la vida". El premio, que concede la Fundación Carmen y Severo Ochoa con la colaboración de la Fundación AstraZeneca y la Fundación para el Conocimiento madri+d, reconoce especialmente la trayectoria de la investigadora -que completó su formación en Harvard y el Broad Institute del MIT de EEUU- y valora "la originalidad de sus planteamientos científicos y su contribución al desarrollo de nuevas líneas de investigación en un campo que ha experimentado una profunda transformación en las últimas décadas". Huarte ha sido pionera en demostrar el papel del ARN no codificante en el funcionamiento de las células, "abriendo nuevas vías para comprender las bases moleculares de distintas patologías, con especial orientación hacia el estudio del cáncer". La científica ha puesto el foco sobre las llamadas moléculas largas de ARN no codificante (lncRNAs) que, a pesar de no codificar proteínas, regulan las funciones del genoma y la expresión génica, y cuando están alteradas tienen un papel clave en enfermedades como el cáncer. "Nuestro objetivo es, por un lado, comprender cuáles son los mecanismos que hacen que estos IncRNAS influyan en la regulación y expresión del genoma de las células y de qué forma contribuyen, cuando están alterados, al crecimiento de las células tumorales", señala Huarte, que enseguida añade que también quiere desarrollar formas de inhibir ese efecto que contribuye a la expansión del cáncer. "Queremos desarrollar una estrategia que pueda ser utilizada en el futuro como una terapia contra el cáncer", avanza. Su investigación combina la aplicación de técnicas de genómica, epigenómica y biología molecular con el análisis de muestras de pacientes y tiene un especial interés en el cáncer colorrectal y de ovario. La investigadora está convencida del "enorme potencial terapéutico que tiene el ARN", una molécula que durante años se ha considerado 'la hermana pobre' del ADN, un mero transcriptor de la información genética y que se está revelando como una verdadera navaja suiza de aplicaciones. Las vacunas de ARN mensajero que se desarrollaron en tiempo récord contra la pandemia de Covid-19 fueron la espita que abre "un abanico de posibilidades para otro tipo de tratamientos que nos pueden ayudar a curar otro tipo de enfermedades". Distintas moléculas pueden tener una aplicación clínica, pronostica la científica que subraya que "estas estrategias tienen muchísimo potencial que tenemos que explorar". Huarte reivindica la importancia de apostar por la ciencia básica, por la investigación que no solo esté centrada en la traslación directa sobre el paciente. "Siempre tengo presente la frase de Louis Pasteur, que decía que 'las ciencias aplicadas no existen, sólo las aplicaciones de la ciencia''", subraya. "Si no existe una ciencia básica, que es la que explora nuevos campos y hace nuevos descubrimientos no tendríamos nada con lo que desarrollar nuevos medicamentos o abordajes para diagnosticar y tratar enfermedades. Por eso creo que es algo que hay que apoyar y promover sin ninguna duda", plantea. Gracias a muchos descubrimientos de ciencia básica se han dado pasos de gigante en la Medicina en los últimos años, continúa la científica, que vislumbra en el horizonte más cercano nuevos e importantes avances en el campo de la Genética. "Ya se está utilizando para el diagnóstico de múltiples enfermedades, porque se pueden asociar a mutaciones concretas en el genoma. Pero también en el desarrollo de tratamientos y terapias génicas vamos a ver muchos avances", augura. "Si entendemos qué alteraciones existen en nuestros genes podremos encontrar estrategias para modificar esas alteraciones. Eso ya es una realidad y un campo con un enorme crecimiento". El desafío para el futuro es lograr que esas terapias sean cada vez más eficientes y baratas, reconoce. La científica se siente "muy feliz y honrada" de recibir un galardón que lleva el nombre de Severo Ochoa, el máximo exponente que tenemos en España de la Biología Molecular y alguien que contribuyó ampliamente a entender las bases de la vida".