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El PP se activa en Cataluña como pieza clave en el combate electoral contra Sánchez

Resumen

A más de uno le sorprendió en el partido. Cataluña será —junto a Baleares—, el único congreso que el PP celebre antes del verano. La eterna patata caliente interna dejará de serlo varios años después. Desde 2018 el PP catalán no convoca un congreso.

A más de uno le sorprendió en el partido. Cataluña será —junto a Baleares—, el único congreso que el PP celebre antes del verano. La eterna patata caliente interna dejará de serlo varios años después. Desde 2018 el PP catalán no convoca un congreso. En ... aquel momento Alejandro Fernández —también eterno líder interino— tomó los mandos de un partido destrozado. Ciudadanos había batido récords en las elecciones de diciembre de 2017 dándole, por primera vez, una victoria al constitucionalismo de la mano de Inés Arrimadas. El PP se quedó en cuatro raquíticos diputados. Después empeoró todavía más cuando en las elecciones de 2021 apenas cosechó tres escaños en el Parlament y sufrió el primer 'sorpasso' de Vox. El congreso catalán debió celebrarse en 2022, como ocurrió con el resto cuando llegó Alberto Núñez Feijóo a la presidencia del partido, pero nunca se celebró. El PPC acumula quebraderos de cabeza para la formación.Y, sin embargo, Génova confirmó hace unos días que finalmente el cónclave se celebrará el 27 de junio . Muchos dirigentes esperaban a que su turno llegara «casi al final». Entre otras cosas, porque Cataluña no forma parte del ciclo autonómico de 2027. Si Salvador Illa no adelanta las elecciones en su comunidad, las urnas no tocarán hasta 2028. Pero la clave de todo este movimiento está en las elecciones generales. Feijóo es muy consciente de que necesita poner a punto la estructura del PP catalán de una vez. En los próximos comicios aspira a incrementar algún escaño en el Congreso de los Diputados. Esa subida -junto a la Comunidad Valenciana- es absolutamente clave, teniendo en cuenta que Andalucía y Madrid son dos territorios consolidados.Sánchez fía la resistencia de su partido, precisamente al resultado en Cataluña. En 2023 ya le permitió —con 19 escaños— mantener la cifra global de 121 escaños. Y esa barrera, a su vez, le sirvió para sumar con el resto de partidos nacionalistas e independentistas una mayoría alternativa para llegar a la Moncloa. A estas alturas y tras las últimas debacles autonómicas nadie tiene dudas de que la gran esperanza de Sánchez sigue estando en el PSC. Para el presidente es crucial mantener un buen resultado en esa comunidad. Y Feijóo ha ordenado a los suyos engrasar la maquinaria del partido para garantizar que suben algún diputado. En 2023 se quedaron en 6 pero los datos demuestran que el PP tiene una potencia mayor en la convocatoria nacional.La resistencia de Alejandro FernándezDe este objetivo nace la fecha del congreso popular en Cataluña que, además, encumbrará de manera oficial a Alejandro Fernández tras etapas de muchos desencuentros con la cúpula de Génova. Ahora la situación es muy distinta, según todas las fuentes consultadas por ABC. La interlocución empezó a recomponerse hace meses . La relación había tocado fondo tres años atrás cuando Fernández cuestionó abiertamente a Feijóo y su estrategia de enviar mensajes a Junts para debilitar a Sánchez. El líder del PP quiso presentarse a una investidura para la que no tenía números y hacer justicia a su victoria electoral. La preocupación del tarraconense —compartida, en realidad, por otros muchos fuera de Cataluña— era que la dirección nacional siguiera teniendo en la cabeza la posibilidad de un entendimiento, por muy remoto que fuese , con los independentistas que lidera Carles Puigdemont.Era un reproche que muchos cuadros hicieron durante tiempo. «Parece que no entendemos que Junts no es lo que fue Convergència i Unió. Igual que el PNV no es lo pudo ser algún día. Y que lo que hacen en Madrid no es lo que representaba el lendakari Urkullu, con el que Feijóo se entendía bien». Fernández siempre ha representado un núcleo de resistencia ante cualquier acercamiento al nacionalismo. El líder del PP catalán es un firme convencido de que su partido tiene que aguantar en esa posición, el tiempo que haga falta. También cree que Ciudadanos, en su día, falló estrepitosamente a mucha gente que confió en ellos cuando Arrimadas ni intentó su investidura y después salió de Cataluña. Y que el sentimiento de orfandad aún perdura en buena parte del electorado. Por el camino Vox ha crecido y ahora en la derecha independentista ha surgido con muchísima fuerza Aliança Catalana .Está por ver cómo evoluciona el siguiente ciclo electoral. Pero Alejandro Fernández, ocho años después, se consolida por fin tras haber sobrevivido malos resultados electorales y dos líderes nacionales —Pablo Casado, que le impulsó; y Feijóo, que ahora le reconfirmará—. En 2024 el PP consiguió regresar a una cifra aceptable de 15 escaños. Las encuestas ahora no le dan ninguna mejora. En este tiempo ha habido dirigentes -también en Génova- partidarios de buscar un recambio. Tratar de encontrar una opción que permitiera un despegue que en el PP nunca termina de ocurrir. Los elogios a Fernández conocidos por todos —«es muy buen parlamentario, muy buen orador, rápido, irónico, el que mejor le dice las cosas al independentismo»— se entremezclaban con una necesidad de reivindicar algo novedoso. Nunca llegó. Con más dudas que certezas, Fernández volvió a ser cabeza de cartel hace dos años con Dolors Montserrat —la eterna candidata que nunca dio el paso— como jefa de campaña.En este tiempo no han surgido rivales internos —a pesar de las distintas familias dentro del PP catalán— ni alternativas. Y el dirigente de Tarragona, por contra, ha hecho suyo un espacio y un liderazgo. El orgánico recaerá, en realidad, en el secretario general que salga del próximo congreso. Pero el liderazgo, la estrategia política, y el discurso -lo que realmente encabeza Fernández- se mantendrá. Una pelea con muchas claves internas que ha durado demasiado tiempo y en la que gana la resistencia.