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El drama de un 'galáctico' que fue "el mejor lateral izquierdo del mundo"

Resumen

"Mendy es una tortura", bromeaba un canterano hace años repasando 'batallitas' de sus entrenamientos con el primer equipo. "Superarle es imposible, chocabas contra un bloque de hormigón", reconocía en su sufrido recuerdo de aquellos duelos. En el vestuario del Real Madrid, hablar de Mendy es hacerlo de un 'galáctico'. La admiración hacía el defensa es espectacular, a la altura del cariño y la simpatía que se le ha tenido siempre.

"Mendy es una tortura", bromeaba un canterano hace años repasando 'batallitas' de sus entrenamientos con el primer equipo. "Superarle es imposible, chocabas contra un bloque de hormigón", reconocía en su sufrido recuerdo de aquellos duelos. En el vestuario del Real Madrid, hablar de Mendy es hacerlo de un 'galáctico'. La admiración hacía el defensa es espectacular, a la altura del cariño y la simpatía que se le ha tenido siempre. Porque, al parecer, Mendy tiene su puntito gracioso, que dejó entrever en la rueda de prensa de su presentación como jugador madridista: "¿Cree que es mejor que Marcelo a nivel físico?", le preguntaron. "No le he visto desnudo, así que no te puedo decir", contestó el francés. Los elogios hacia la figura de Mendy han sido una constante. Pero de las muchas cosas buenas que se han dicho de él, ninguna tan dolorosa como la que se escuchó de un miembro del cuerpo técnico de Ancelotti: "Mientras no se lesione Mendy, todo va bien". Un elogio desgarrador porque el Madrid no ha dejado de lamentar el caos físico del defensa. El deseo de recuperar para la causa al francés, machacado por los problemas físicos, siempre ha estado presente en Valdebebas, conscientes de la importancia capital del lateral. Compañeros y técnicos siempre le han considerado decisivo para ser competitivos. El último en subirse al carro de Mendy ha sido Arbeloa, que no ha dudado en ponerlo en el poco tiempo que ha dispuesto de él. Antes lo hicieron Zidane y Ancelotti. Sólo Deschamps ha tenido sus dudas, en gran parte descolocado por sus continuas bajas. En la revolución que solicitó Zidane para su segunda etapa en el banquillo del Madrid, Mendy ocupó un lugar privilegiado. La petición de su fichaje rozó la exigencia. El Madrid no dudó en pagar 48 millones de euros por un lateral izquierdo a pesar de tener a Marcelo aún en plantilla. Ferland fue una apuesta del técnico, que lo llamó personalmente para mostrarle su deseo de contar con él. Por entonces Mendy tenía muchas ofertas y la charla con Zizou resultó clave para decidir su futuro. Mendy llegó y puso en apuros a Marcelo desde el principio. Entre lesión y lesión, se fue haciendo más y más fuerte en la posición. El debate se fue apagando hasta que llegó un momento en que nadie cuestionó la condición de 'titularísimo' del francés. Un estatus que con Ancelotti se agigantó, entre otras cosas porque el italiano coincidía en el Madrid con un jugador al que intentó fichar para el Nápoles. Mendy fue innegociable para Carletto, que le dio siempre un trato de estrella. "Es el mejor lateral izquierdo del mundo", dijo en varias ocasiones. El técnico le llamaba cariñosamente 'El profesor', por la maestría con la que defendía. Como buen italiano, la solidez del francés era gloria bendita para Ancelotti, que, además, lo consideraba el mejor socio de Vinicius para tener equilibrio en la banda izquierda.  Hasta tal punto era intocable, que uno de los pocos actos de 'rebeldía' de Ancelotti con el club fue por culpa de Mendy. El Madrid estaba detrás de fichar a Alphonso Davies, pero el italiano no quiso que fuese a costa de la salida de Mendy y pidió encarecidamente su renovación. No se negó a la llegada del lateral canadiense, pero sí a la salida del francés. La 'Operación Mendy' generó una tensión interna importante, pero el Madrid le acabaría renovando hasta 2028. Se hizo a regañadientes y, de hecho, su ampliación de contrato no se hizo oficial. El club consideraba a Mendy una moneda al aire. Y no le faltaba razón. El físico del francés generó desde el principio una incertidumbre que el club no quería seguir teniendo. La última lesión del francés, que le llevará otra vez al quirófano, hará que el lateral se acerque a los mil días de baja desde que llegó al Real Madrid. Antes de romperse ante el Espanyol, acumulaba ya 797 días lesionado tras 21 lesiones en siete temporadas como madridista. Ahora son ya 22 y le esperan otros cuatro meses fuera de combate. Mendy estuvo 65 días de baja en su primera temporada, 123 en la segunda, 89 en la tercera, 90 en la cuarta, 97 en la quinta, 250 en la sexta y en la presente campaña llevaba 87 antes del último mazazo con el que se despide de la temporada y que le condicionará parte de la próxima. Es el drama de un 'galáctico' al que las lesiones no le han dado tregua.