Las elecciones acaparan la conversación política del 12-O: duelo de optimismo entre Sánchez y Feijóo
ResumenEl adelanto electoral del 29 de noviembre acaparó toda la atención de los tradicionales corrillos de la recepción que los Reyes ofrecen cada 12 de octubre en el Palacio Real . Y los dos grandes partidos políticos parecen disputarse la posición más optimista de ... Hasta el punto de que ambos dieron por hecha la victoria. En conversación informal con los periodistas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , trasladó la convicción de que las encuestas se darán la vuelta a lo largo de la campaña, y aseguró que él mismo percibe una «movilización del votante progresista que no veía desde 2019» .
El adelanto electoral del 29 de noviembre acaparó toda la atención de los tradicionales corrillos de la recepción que los Reyes ofrecen cada 12 de octubre en el Palacio Real . Y los dos grandes partidos políticos parecen disputarse la posición más optimista de ... cara a las próximas semanas. Hasta el punto de que ambos dieron por hecha la victoria. En conversación informal con los periodistas, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez , trasladó la convicción de que las encuestas se darán la vuelta a lo largo de la campaña, y aseguró que él mismo percibe una «movilización del votante progresista que no veía desde 2019» . Incluso, recalcó, mucho mayor que la que lograron en 2023, el año en el que sin ganar las elecciones al PSOE le dieron los números con todos sus socios de la izquierda, los nacionalistas y los independentistas para sumar y llegar a la Moncloa. Sánchez trasladó que ve la remontada, que es posible y que ya tienen los primeros números que la avalan. El presidente, también algunos de sus ministros, se apresuraron a declarar con toda solemnidad serán la primera fuerza el 29-N. Hasta ahí llega la confianza. «Se ha entendido el porqué del anticipo. Veo al PP con miedo y muchos nervios», advirtió Sánchez en referencia al arranque de campaña de Alberto Núñez Feijóo y los suyos. El líder del PP, por su parte, reflejó el mismo optimismo mirando a su bloque, el de la derecha. «Veo al partido más enchufado que en 2023», afirmó, recordando que las últimas generales se celebraron con los presidentes autonómicos y los alcaldes «desfondados» tras una campaña muy intensa en mayo, la suya, la de autonómicas y municipales. A aquello le siguieron los primeros pactos con Vox, que sirvieron de revulsivo para la izquierda. Pero ahora, aseguró el jefe de la oposición, el partido está «volcado» y decidido a tomarse las generales como un examen propio. Aunque Feijóo repitió que «no hay que votar pensando en las encuestas» - la mayoría dan una amplia suma a PP y Vox y en Génova no quieren que nadie se confíe- la sensación que tiene el líder popular es que la suma de ambas fuerzas está consolidada. El partido de Santiago Abascal continúa al alza en los sondeos , y, de hecho, ese es el motivo, reconoce Feijóo, por el que «el PP no sube más». Con todo, el dirigente gallego afirmó que el partido no bajará en votos con respecto a 2023. El porcentaje es otra historia. Sus siglas cosecharán, según las estimaciones de Génova, más de 8 millones de votos . Y, de hecho, el jefe de la oposición insistió en que ve «un milagro» que el PP se mantenga en esos valores con un Vox tan fuerte.La cuestión es que esta misma realidad -la del crecimiento constante de los de Abascal- es la misma premisa con la que trabaja la Moncloa para dar por hecho que podrían llegar a coronarse como primer partido. «Los datos que tenemos apuntan a dos partidos al alza: PSOE y Vox. El PP baja. Y esos datos son los que también tienen en Génova», declaró un ministro muy cercano a Sánchez en Palacio Real. Uno de los marcos con los que siempre trabajó el Gobierno pensando en un posible anticipo electoral fue, precisamente, el de inflar a Vox. Además de su crecimiento en escaños, ese fenómeno repercutiría en una mayor debilidad del PP, y en un hipotético gobierno de coalición, decían en privado fuentes de Moncloa, los populares tendrían menos fuerza. Lo que, zanjaban, llevaría a una mayor inestabilidad.A pesar del optimismo desplegado por Sánchez, lo que ninguno de los ministros -tampoco el presidente- ve nada claro es cómo se resolverá la situación de todo el espacio de la izquierda. «No me vais a sacar del respeto, la unidad está en la calle, en las plazas. Hay gente que vota a muchos partidos progresistas. Respetamos la autonomía y esa movilización existe, la estamos viendo por datos internos», dijo el jefe del Ejecutivo a la espera de conocer si realmente todos esos partidos consiguen llegar a un acuerdo antes del día 16 que deben cerrarse las coaliciones. Otros miembros del Consejo de Ministros no eran tan optimistas: dieron por hecho que la unidad en la izquierda será muy complicada, más aún tras el paso en falso de Gabriel Rufián, que finalmente irá por ERC. En el lado de la derecha, la ausencia de Abascal en esta Fiesta Nacional - decidió viajar a Ceuta acompañado de Jordan Bardella, delfín de Marine Le Pen en Francia- también resonó en Palacio. Feijóo, que dijo respetar a Vox como tercera fuerza y cuya interlocución con Abascal es muy fluida (cada vez más), también puso el acento en que él sí estaba en Palacio Real al lado del jefe del Estado. Es decir, en su sitio. Quiso hacer hincapié en que «no prejuzgaba» a Abascal. «Cada uno tiene su agenda y tendrá que explicarlo», reconoció.Con todo, no escondió ciertos recelos , recalcando que si el PP demuestra algo, una vez más, es que es un partido de Estado. De ahí que el líder de la oposición resumiera su forma de verlo a los periodistas: «Con Vox, ni cordón sanitario, ni cordón umbilical» . Era la manera de decir que el entendimiento está ahí, nadie lo niega; pero que las dos fuerzas políticas mantienen diferencias y el PP no defenderá las posiciones de Vox que no comparta. Plantar al Rey en un día como el 12 de octubre es una de ellas. «Con Vox, ni cordón sanitario, ni cordón umbilical» Alberto Núñez Feijóo Presidente del PPEn los corrillos sobrevolaba otro gran asunto. Estaba a punto de confirmarse la decisión del Tribunal Supremo -al final, mantiene la suspensión de voto para los que se nacionalizaron por la 'ley de nietos'- y el presidente del Gobierno se anticipó y ya dejó clara la posición del Gobierno: «Hablamos del derecho al voto de 400.000 personas. Feijóo y Abascal están pidiendo que no se vote. Una democracia no puede tener ciudadanos de primera y de segunda. No se puede sustraer ese derecho, llevan votando sin ninguna duda desde 2023», remató el presidente. Más tarde otros dirigentes de su Consejo de Ministros confirmaban que acudirían al Tribunal Constitucional si la Abogacía del Estado les avalaba.