Florian Trittel, campeón olímpico y de SailGP: “La vela no es un deporte de grandes egos”
ResumenA los 32 años, Florian Trittel está donde quizás todos los deportistas de vela querrían estar. Es campeón olímpico en París 2024, campeón europeo y del mundo con el 49er que maneja junto a Diego Botín, con quien es uno de Los Gallos, el F50 español que ganó el campeonato de SailGP en 2024, con el que pelea con la Australia de Tom Slingsby por la victoria esta temporada. Siempre junto a Botín, compañero de aventuras y viaje desde que eran casi niños, forma parte del equipo francés que disputará en Nápoles la Copa América en 2027. Cuando Alejandra Mato, una de las inspiradoras de SailGP, habla de la necesidad de construir personajes que enganchen íntimamente a la afición con su competición, el del navegante nacido de padres alemanes en la orilla suiza del lago Constanza, aguas del Rin, es uno de los primeros nombres que brotan, pero él, llevando la contraria a la percepción de que el egoísmo es una de las condiciones básicas para ser campeón, prefiere hablar de lo contrario, de la necesidad de borrar los egos para poder triunfar.
A los 32 años, Florian Trittel está donde quizás todos los deportistas de vela querrían estar. Es campeón olímpico en París 2024, campeón europeo y del mundo con el 49er que maneja junto a Diego Botín, con quien es uno de Los Gallos, el F50 español que ganó el campeonato de SailGP en 2024, con el que pelea con la Australia de Tom Slingsby por la victoria esta temporada. Siempre junto a Botín, compañero de aventuras y viaje desde que eran casi niños, forma parte del equipo francés que disputará en Nápoles la Copa América en 2027. Cuando Alejandra Mato, una de las inspiradoras de SailGP, habla de la necesidad de construir personajes que enganchen íntimamente a la afición con su competición, el del navegante nacido de padres alemanes en la orilla suiza del lago Constanza, aguas del Rin, es uno de los primeros nombres que brotan, pero él, llevando la contraria a la percepción de que el egoísmo es una de las condiciones básicas para ser campeón, prefiere hablar de lo contrario, de la necesidad de borrar los egos para poder triunfar. “El egocentrismo hace que no quieras admitir errores, que no sepas levantar la mano y decir, oye, mea culpa”, dice Trittel, que se acaba de casar con una pediatra del hospital del Vall d’Hebron y se ha ido a vivir a Santander, cerca de Botín y su pareja, la también équipier en el F50 Victoria, Nicole van der Velden, con quienes juega al golf en el campo de Pedreña, en cuyas calles, rough y greens aún se ven huellas de la locura creativa y la lucha de Seve Ballesteros. También sale en bicicleta. “El golf lo estoy aprendiendo, soy un matao; pero la bici, bien; la bici es divertido”. Pregunta. ¿Buenos los entrenamientos? Respuesta. Han sido días muy largos para conocer el campo de regatas con la intensidad y dirección de vientos que pueden ser parecidos al fin de semana. Y hemos hecho también rotaciones. Nicole ha volado el barco; Simone, nuestro entrenador, ha cogido el ala, ha hecho mi puesto de wing trimmer; Vicky Travasio, que es la segunda entrenadora, ha ocupado el puesto de Nicole, de estratega. Lo hacemos para preparar la plantilla de repuesto en caso de lesión, porque uno de los riesgos de SailGP es que un día alguien esté enfermo o lesionado y haya que llamar a alguien. Lo ideal es llamar a tu compañero que está en tu mismo equipo. P. También refleja un espíritu democrático, de igualdad, dentro de una estructura que en los barcos se supone que debe ser muy jerarquizada, ¿no? R. Exacto. Un poco nuestra filosofía es esa. No hay grandes egos en el equipo y queremos entre todos sumar. Y en ese sentido, lo mejor es invertir parte de nuestro tiempo en perfeccionar los conocimientos de la tripulación B. Y es la mejor estrategia mirando la eficiencia de costes y para optimizar los recursos que tenemos. P. ¿Cómo lleva que siempre que se hable de usted en los ambientes deportivos se tenga que hablar también de Botín y de otros tripulantes? R. Lo más grande que podemos hacer es lograr como equipo lo que hemos logrado ya y seguir ganando la liga. Afuera, pues sí, los nombres que más se pronuncian son los de Diego y el mío por la medalla de oro y lo que sea. Pero de puertas adentro sabemos que es una labor de equipo, que estamos todos en un mismo nivel, que hablamos de tú a tú. En otros equipos no es así, y esa es una de las fortalezas de Los Gallos. P. ¿Pero no le guía también una gran ambición para destacar individualmente como navegante en solitario, como los grandes ciclistas, golfistas, tenistas o pilotos de F1? R. Como lo veo yo, personalmente, el mayor logro es el que podamos llegar ahí todos. Si queremos ganar, tenemos que seguir el famoso dicho: si quieres llegar rápido, vete solo, pero si quieres llegar lejos, ve acompañado. Todos, claramente, queremos llegar acompañados. No tengo una ambición como tal de ser una estrella. Mi ambición es ser mi mejor versión, eso sí, y esa mejor versión está en continuo desarrollo, nunca para. Y yo creo que es la misma que la de mis compañeras y compañeros, eso es lo que nos hace ser fuertes. P. ¿Puede ser así uno de los personajes que necesita SailGP para crecer? R. Sí, sí, hacen falta personajes con los que el público se pueda identificar y decir, ostras, a mí me gusta este deportista o esta deportista. Es verdad que estamos todos desarrollando ese perfil profesional, pero al mismo tiempo somos muy conscientes de que la mejor forma de hacerlo es que sea muy natural, no muy forzado, y que sea muy orgánico con nuestro desarrollo deportivo, porque si no, te puedes convertir en un personaje público sin tener realmente desarrollo deportivo y eso sería muy destructivo a largo plazo. P. Y también abrir al mundo parte de su vida íntima, ¿no? Su mujer va a irse a investigar seis meses a un hospital de Angola, mientras usted se establece en Nápoles para entrenar la Copa América con el AC75 La Roche Posay. No sé si le gusta hablar de eso, de lo que significa casarse y estar tanto tiempo fuera y su pareja también tener su ideal profesional y personal, sobre cómo combinarlo todo. R. En mi vida de pareja tenemos muy claro que es muy importante estar bien uno mismo para luego estar bien juntos. Y precisamente para estar bien cada uno con nosotros mismos buscamos ese equilibrio entre nuestro desarrollo personal y también el profesional. Y el profesional, en ambos casos, significa que en los próximos seis meses vamos a vernos una semana o dos. Somos conscientes de que es el momento vital en el que nos toca vivir esto, porque lo queremos, porque ambos estamos en lo más alto o llegando a lo más alto de nuestra carrera profesional y disfrutándolo. Entonces, solo sabiendo que ambos estamos bien y nos estamos desarrollando profesionalmente, eso ya nos equilibra en nuestra relación. Y si es a costa de no vernos, pues bueno, hemos pasado por ahí ya en la campaña olímpica pasada, que también hubo muchas ausencias. Es parte del juego y lo amamos así. P. Los Gallos comenzaron sin puntuar en dos grandes premios después de romper el barco en la primera regata, en Perth, y también sufrieron un problema hidráulico en Nueva York. Pero después, seis finales, dos victorias, segundo puesto en la clasificación general… ¿Qué ha cambiado de un año para otro? R. El equipo está en su mejor momento histórico y eso significa que somos más maduros. Hemos trabajado mucho el aspecto interpersonal entre nosotros, con Ben, nuestro psicólogo, para entender cómo es cada uno. Hemos hecho análisis de personalidades y, sobre todo, hemos compartido eso con el grupo. P. ¿En qué sentido ayuda el trabajo colectivo con el psicólogo? R. Es esencial conocernos a nosotros mismos, conocer a nuestras compañeras y compañeros, y en ese sentido, con Ben, hemos hecho un estudio de análisis de personalidad compartido entre todos para ver que tenemos personalidades relativamente parecidas. Eso puede ser muy bueno, pero a la vez puede haber carencias porque quizás falten otras personalidades que equilibren un poco la dinámica y la energía del grupo. Solamente el hecho de haber hecho ese ejercicio, de haber puesto consciencia en ello, nos ayuda a saber que en determinadas ocasiones tenemos que potenciar más, por ejemplo, los inputs de Nicole, que es una persona que nos puede ayudar mucho por su tipo de personalidad, y encontrar una fórmula en la que ella esté a gusto para poder hablar sin tener filtros, compartir lo que siente ella y sentimos todos, que al final es un poco el arte. P. Será muy duro desnudarse psicológicamente delante de todos, quizás más duro que los entrenamientos, los viajes, las renuncias, la vida de deportista de elite… R. Sí, exacto. Y a eso me refería antes con grandes egos. El egocentrismo hace que no quieras admitir errores, que no sepas levantar la mano y decir, oye, mea culpa. Lo bonito del deporte de la vela es que desde bien pequeño aprendes a saber qué es lo que hay que mejorar. Aprendes a hacer un trabajo continuo en tus defectos, en tus carencias. Pueden ser técnicas, pueden ser tácticas, pueden ser el nivel que queramos. Llevamos un trabajo consolidado muy bonito, muy bueno, sobre nuestras carencias. Eso hace que naturalmente tengamos nuestros egos más controlados. La vela no es un deporte que se defina por grandes egos. P. No molesta, entonces, que se diga del barco español: el SailGP pilotado por Diego Botín… R. Lo aceptamos. Sabemos que esto es parte del juego. Hay que darle un nombre también a un equipo y, en este caso, que el nombre sea el de nuestro patrón, de Diego, yo creo que es totalmente legítimo y es positivo. R. Su cancha está hecha de agua, no es sólida como la tierra. ¿Eso les hace diferentes? No sé si les da otra mentalidad la fragilidad en la que están y al mismo tiempo la belleza, el infinito… R. Estar conectados desde bien pequeños con elementos como el mar nos da mucho respeto por nosotros y por nuestros prójimos allá afuera. Lo primero de todo es ese respeto a todos y lo segundo es sentir la libertad que se siente cuando se está en el mar, cuando se mira al mar, la que nosotros sentimos viendo el horizonte, viendo azul… Y a partir de ahí, utilizar ese elemento para disfrutarlo, incluso para trabajar en él. Todos nos sentimos increíblemente afortunados de navegar y de practicar este deporte, y esperemos que podamos hacerlo muchos años más. P. Próxima parada, la Copa América, una aventura en Nápoles… R. Nos han hablado mucho de Nápoles, de la locura de ciudad que es y de lo bien que se puede navegar ahí. Las condiciones por lo visto son increíbles, sobre todo en la época en la que será la Copa América. Y nos va muy bien con los franceses. Nos hemos acoplado muy bien. Es muy enriquecedor el unirnos a otro equipo en el que no somos los líderes y así podemos observar cómo lideran otras personas un grupo así, un proyecto así. Y es muy bueno el desarrollo que estamos llevando a cabo en Copa América para la campaña de SailGP.