Llegar a fin de mes, ese calvario: así se come la inflación tu dinero
ResumenSi cogiésemos 50 euros para hacer la compra en 2018 y repitiésemos ese mismo ejercicio este verano observaríamos cómo una tercera parte de ese billete de color anaranjado habría sufrido un buen mordisco. Esta imagen, la de que se nos van cayendo monedas a ... medida que vamos caminando, es la que mejor refleja el impacto de la inflación en las economías domésticas. Y es la que provoca la pregunta que los españoles se hacen cada final de mes ¿Para cuánto me dará la nómina que acabo de cobrar?
Si cogiésemos 50 euros para hacer la compra en 2018 y repitiésemos ese mismo ejercicio este verano observaríamos cómo una tercera parte de ese billete de color anaranjado habría sufrido un buen mordisco. Esta imagen, la de que se nos van cayendo monedas a ... medida que vamos caminando, es la que mejor refleja el impacto de la inflación en las economías domésticas. Y es la que provoca la pregunta que los españoles se hacen cada final de mes ¿Para cuánto me dará la nómina que acabo de cobrar? Y ¿por qué consigo llegar cada vez peor al día 31 si el entorno económico es tan supuestamente favorable?La inflación no es solo una estadística que actualiza cuánto han subido los precios. Es el indicador del impuesto más silencioso del mundo. No tiene un gravamen fijado ni está regulado por ley. Pero impacta en los presupuestos de los hogares. Y los va mermando sibilinamente , casi sin que las familias se den cuenta de que incluso con más dinero entre sus manos, porque les han subido el sueldo, llegan cada vez peor a fin de mes. Ese mordisco representa ya una sangría del 29,3% en la 'era Sánchez', desde que el presidente del Gobierno accedió al poder tras ganar la moción de censura de 2018.El repunte experimentado por el Índice de Precios al Consumo (IPC) de este mes de agosto hasta el 4,3% se ha convertido en una nueva puntilla para las familias que acaban de volver de vacaciones y se enfrentan a otra vuelta al cole, la más cara de la historia. Esta subida del IPC va a rebajar la capacidad adquisitiva de los españoles sin apenas darse cuenta. Se trata del aumento más alto de precios en términos interanuales desde principios de 2023.Los combustibles se encuentran en el epicentro de este alza de precios que ya supone pagar 90 euros por llenar un depósito para ir a trabajar o llevar a los niños al colegio. Y a partir de ahí, todo se encarece: el material escolar fabricado con plásticos procedentes del crudo; la tarifa de la luz que depende del gas natural; y, sobre todo, la cesta de la compra , con unos alimentos básicos que siguen escalando de precios en los supermercados. Con estos visos, cualquier subida de salarios experimentada por los trabajadores se va estrechando hasta quedarse prácticamente sin margen. La inflación provoca que, con el mismo sueldo, los gastos habituales de una familia se encarezcan y, por tanto, el valor real de nuestros ingresos disminuya. Mientras que los salarios aumentaron un 3,6% en 2025 con respecto al año anterior, los precios habían aumentado un 2,9% en paralelo. Un espejismo, porque la realidad en la que viven instalados los ciudadanos desde antes de la crisis del covid es que sus sueldos no les da para vivir. La brecha entre lo que se han incrementado sus ingresos y lo que ha aumentado el coste de la vida sigue sin recuperarse , sobre todo por el impacto de la inflación entre 2021 y 2023. El margen era ya mínimo, pero con las perspectivas de repunte de precios de este año, previsiblemente los salarios crecerán menos que el coste de la vida. Hasta este verano, el incremento medio de los salarios pactados en convenio -los que representan a las empresas con acuerdos de sector o propios- ha sido ligeramente superior al 3%. Los precios ya aumentan a un ritmo superior al 4%. Y las previsiones anticipan que la inflación terminará el año por encima del 3% , comiéndose de nuevo buena parte de las nóminas. La subida de los precios de un 4,3% supondría, para la media de los trabajadores pasar de disponer de unos 31.300 euros anuales tras impuestos, a tener un valor real de 29.900 euros, según los cálculos realizados por ABC con datos de la Agencia Tributaria. Mientras que la inflación se ha incrementado casi un 30% en ocho años, los sueldos medios registrados en el informe de recaudación de Hacienda lo han hecho poco más del 25%. Se mantiene así una brecha de casi cinco puntos porcentuales sin visos de que vaya a mejorar. En todo el marasmo de circunstancias, son las economías de las familias con menos recursos a quienes más afecta la subida de precios por la elevación de los gastos fundamentales para sobrevivir que tienen que acometer. El presupuesto básico es el que más dinero se lleva para un sueldo mínimo de 1.300 euros en comparación con el desembolso que pueda tener que realizar un salario medio o alto, con un impacto muy inferior. Con la subida de precios acumulada de los últimos años, el gasto medio de una familia supera ya los 8.700 euros al año entre las partidas destinadas a vivienda, facturas, la compra del supermercado y otro tipo de gastos fundamentales para el día a día. Sin grandes caprichos, según los registros del Instituto Nacional de Estadística (INE). Para mantener el mismo consumo, un hogar tendría que gastar 1.500 euros más al año por los mismos servicios, acorde al cómputo de ABC con datos de la Encuesta de Presupuestos Familiares. Los gastos individuales serán de unos 600 euros por persona.La vivienda junto a las facturas del agua, electricidad y gas representará la mayor subida de unos 500 euros anuales, y 200 en el caso de las personas individuales. La cesta de la compra representa el segundo mayor gasto, pasando a destinar 240 euros más por familia, y 96 por persona. Además de que otros gastos como clases particulares, restaurantes, seguros y productos de bienestar supondrán un aumento de 375 euros por hogar.Este aumento afecta en mayor medida a las familias con recursos más bajos, que destinan más del 60% de su presupuesto a la vivienda y alimentación. Para las familias con más recursos este porcentaje se reduce al 41%, pero su inversión en transporte se sitúa como una de las más altas para este grupo, destinando el 16% de sus gastos.Y en todo este contexto quien vuelve a salir ganando es la administración pública. Porque la subida de precios genera más ingresos tributarios a Hacienda por dos vías. La primera, y más directa, es a través del Impuesto de Valor Añadido (IVA): con precios más altos, la base imponible de todo lo que compramos es superior y el gravamen que se aplica (21%, en términos generales, aunque también los hay reducidos al 10% o al 4%) es mayor. Resultado: los ingresos por IVA han aumentado casi un 30% en ocho años. MÁS INFORMACIÓN noticia Si La inflación se dispara al 4,3% en agosto, la cifra más alta en más de tres años noticia Si El repunte de la inflación tensa la deuda pública mundial y obliga a destinar más gasto a intereses noticia Si La vuelta al cole tensa el presupuesto familiar: más de 400 euros de media, financiación y el uniforme, lo más caroLa otra vía de recaudación es tan silenciosa como la propia inflación. Al no ajustar el Impuesto de la Renta (IRPF) a la nueva realidad económica -coste de la vida más alto y sueldos más elevados-, las administraciones recaudan más: al subir los sueldos, esos ingresos tributan por un escalón superior en el IRPF aunque la realidad es que el alza de precios se coma esa nueva situación del trabajador.