Misterio resuelto
ResumenEl misterio del asiento que se mueve en el coche de Fernando Alonso parece que ya tiene una posible respuesta de lo acontecido. Ya tuvo un problema en esa pieza en los test de Bahréin, que va hecho en resina y a la medida del piloto cada temporada, pero en el caso del asturiano hay unas particularidades añadidas. Fernando utiliza desde hace tiempo, sobre todo desde que llegó a Aston Martin un adminículo especial que va en la zona de la espalda y que es hecho a medida para él. Se trata de un cojín (o varios) lumbar hinchable, que se acciona con una perilla de aire y que se ha visto en ocasiones manipular a uno de sus mecánicos en el garaje, minutos antes de salir a cada sesión.
El misterio del asiento que se mueve en el coche de Fernando Alonso parece que ya tiene una posible respuesta de lo acontecido. Ya tuvo un problema en esa pieza en los test de Bahréin, que va hecho en resina y a la medida del piloto cada temporada, pero en el caso del asturiano hay unas particularidades añadidas. Fernando utiliza desde hace tiempo, sobre todo desde que llegó a Aston Martin un adminículo especial que va en la zona de la espalda y que es hecho a medida para él. Se trata de un cojín (o varios) lumbar hinchable, que se acciona con una perilla de aire y que se ha visto en ocasiones manipular a uno de sus mecánicos en el garaje, minutos antes de salir a cada sesión. En la imagen superior se ve a su mecánico con dos accionadores y dos tubos de aire, por lo que es muy probable que sean dos y que vayan a los dos lados de la espalda. Dichos cojines se van hinchando, como puede suceder con un tensiómetro de los tradicionales, hasta llegar al grado de dureza en el que la espalda de nota asentada, arropada y fija. Se trata de una protección adicional para las vértebras, de las que Fernando sufre desde hace tiempo. En pistas especialmente bacheadas, como Austin, o si hay algún incidente, como el año pasado en Spa, el bicampeón de F1 y de las 24 Horas de Le Mans se resiente y aparecen los dolores. De hecho, en 2025 hubo de ser sustituido en los Libres 1 de Hungría por Felipe Drugovich, aquejado de ciertas molestias en la columnas, después de un fin de semana de pilotar en mojado en Bélgica. Las imágenes de José María Rubio corresponden al GP de Italia 2025. Tras la carrera de Canadá, en la que se retiró en la vuelta 27 (de 68), el '14' deba una serie de explicaciones genéricas sobre lo que había sucedido. "Sí, tuvimos este problema (el sábado) con el asiento, donde me siento cada vez más incómodo con las vueltas. La posición no se siente bien y estábamos fuera de los puntos, bastante lejos de los puntos y sin amenaza de lluvia por delante. Así que decidimos parar el sufrimiento", relataba. En realidad, Fernando hubiera podido llegar hasta el final si hubiera estado luchando por objetivos tangibles, pese a esa incomodidad y fue el equipo el que le dijo que parara el coche. Ya lo dijo con las vibraciones, "si estuviera luchando por ganar un Mundial podría estar tres horas con las vibraciones", dijo en la previa de Australia. Volviendo al asiento, reconocía que ya tuvo esos problemas el sábado, pero la sprint duraba 23 vueltas y pudo acabar. "Sí, intentamos modificar algunas cosas anoche, pero no funcionó", aclaraba. Usando habitualmente ese cojín lumbar, es posible que tuviese alguna fuga que provocaba que se fuera deshinchado, quizá en la válvula de seguridad que evita que el aire se marche una vez desconectado el inflador. O es probable que alguna parte del asiento o del sistema, pudiese dañarse en el accidente que sufrió en la SQ1 del viernes, en el que impactó contra el muro de la curva 3 de Montreal. También en posible que se intentara rellenar alguna de las zonas con espumas y luego se intentó hacer un asiento nuevo el sábado por la noche, pero parece que nada funcionaba como este sistema de aire. El caso es que no pudo volver a estar cómodo el resto del fin de semana, pero en Mónaco debería estar todo completamente solucionado. Tras más de 40 años subido en karts o monoplazas de competición, que apenas tienen recorrido en la suspensión, y donde el esqueleto y los músculos reciben cada mínima irregularidad del asfalto como un latigazo, lo raro sería que un piloto como Fernando, con las horas de vuelo que ha acumulado, tuviese la columna en perfectas condiciones. Son 25 años en la F1, con el añadido de dos Mundiales Resistencia (2018 y 2019), tres ediciones de la Indy500, un Dakar (en 2020) y diversas competiciones de exigencia máxima como las 24 Horas de Daytona. En todo caso eso no afecta a su rendimiento, como se vio en la salida, (donde ganó nueve puestos de nuevo) y en cada oportunidad que tiene para brillar mínimamente. Con un motor Honda que contara con la suficiente potencia, Fernando ni se acordaría de la espalda en plena carrera.