Santander lleva su cartera de deuda española a un tope de 75.900 millones
ResumenSantander era el gran banco con menos deuda soberana española en sus arcas cuando las rentabilidades eran nulas, pero ha sido el más rápido en rehacer su cartera para aprovechar la subida de los intereses. Ahora tiene 75.900 millones de euros y lo considera su tope. La cifra se ha duplicado en dos años, pero con una aceleración en los últimos 12 meses. Santander compró 17.270 millones en deuda española en el segundo semestre de 2025, su récord absoluto hasta que llegó el primero del ejercicio actual, cuando se ha hecho con 17.450 millones de euros, según los datos de la entidad.
Santander era el gran banco con menos deuda soberana española en sus arcas cuando las rentabilidades eran nulas, pero ha sido el más rápido en rehacer su cartera para aprovechar la subida de los intereses. Ahora tiene 75.900 millones de euros y lo considera su tope. La cifra se ha duplicado en dos años, pero con una aceleración en los últimos 12 meses. Santander compró 17.270 millones en deuda española en el segundo semestre de 2025, su récord absoluto hasta que llegó el primero del ejercicio actual, cuando se ha hecho con 17.450 millones de euros, según los datos de la entidad. La suma de los dos semestres roza los 35.000 millones de euros, que solo es un poco menos de lo que BBVA o CaixaBank tienen en total en bonos españoles. Para Santander son solo las compras de 12 meses porque su cartera total iguala la que tienen sus dos rivales juntos. Única partida que crece Al banco solo le interesa la deuda española. Santander posee bonos de cerca de una decena de nacionalidades, pero la única posición que crece es la que tiene en los españoles. Ha habido ventas en el primer semestre en Reino Unido, Portugal, Estados Unidos, México o Brasil. El apetito de Santander por la deuda española tiene una explicación. El banco asegura que la mayoría de la cartera renta un 3,3% a seis años vista, lo que garantiza unos ingresos brutos extra de más de 2.500 millones de euros cada año. Es una inyección en vena para el margen de intereses y ese es el objetivo principal de las adquisiciones, que permiten contar a largo plazo con unos ingresos recurrentes que no variarán pase lo que pase con el precio oficial del dinero. Santander no tenía pensado comprar tanto. Sus planes iniciales eran más comedidos, pero la actividad comercial ha sido superior a la prevista, con más nuevos clientes atraídos por las ofertas en cuentas corrientes. El director financiero, José García Cantera, lo definió como "un éxito de la estrategia" en su última reunión con analistas, pero eso ha obligado a acelerar las compras en la cartera de deuda para mantener la sensibilidad a los tipos de interés que se ha marcado el banco. Los bonos a tipo fijo suponen un ancla con la que juegan las entidades para elevar o reducir su sensibilidad a los movimientos del precio oficial del dinero y eso ha hecho Santander. Límite Será el último semestre de compras récord. Cantera adelantó a los analistas que la cartera de bonos españoles ha llegado a su techo. "Tenemos previsto mantenerla en este nivel", aseguró. Si se cumplen las previsiones y la actividad comercial no obliga a modificarlas otra vez, será el punto final a cuatro años y medio de voracidad compradora. Santander salió de la era de los tipos ultrabajos con unas posesiones de deuda soberana española testimoniales y desde ahí las ha ido subiendo al calor del incremento en la rentabilidad de los bonos del Tesoro. En 2022 compró 14.000 millones de euros, casi lo mismo que en 2023. Al año siguiente bajó el ritmo y en 2025 lo aceleró hasta sumar casi 17.000 millones. Ahora ha añadido otros 17.450 millones en el primer semestre. Eso convierte la deuda española en el activo estrella de la cartera de bonos de Santander. Es el 46% de los 165.000 millones que tiene, muy lejos del 10% que representa Estados Unidos, el siguiente más importante de la lista. El banco tiene un 9% en deuda mexicana y otro tanto en brasileña, mientras que Reino Unido, Portugal y Chile suponen un 6% cada uno. Menos efectivo y más bonos El crecimiento de la cartera de deuda también permite a Santander sacar más rédito a su posición de liquidez. La regulación obliga a los bancos a mantener en la caja fuerte un determinado nivel de activos líquidos de alta calidad y la deuda soberana de países sin riesgo computa como tal. Con unos rendimientos al alza, Santander ha ido cambiando efectivo por bonos en la composición de sus activos líquidos regulatorios, hasta el punto de que la caja y las reservas disponibles en bancos centrales han caído desde los 218.000 millones de 2023 a los 136.000 millones actuales. La deuda y su mayor rentabilidad los han sustituido.