Nadie es intocable con Mourinho
ResumenJosé Mourinho tendrá su segunda oportunidad. A diferencia de Ancelotti y Zidane, no logró la ansiada Champions en su primera etapa, pero para sus grandes defensores en el club blanco abrió el camino. El entrenador se va a encontrar con un vestuario fracturado, más a priori del que encontró en 2010. En ambos casos, hay que gestionar egos de galácticos.
José Mourinho tendrá su segunda oportunidad. A diferencia de Ancelotti y Zidane, no logró la ansiada Champions en su primera etapa, pero para sus grandes defensores en el club blanco abrió el camino. El entrenador se va a encontrar con un vestuario fracturado, más a priori del que encontró en 2010. Sin embargo, hay algo en común. En ambos casos, hay que gestionar egos de galácticos. Le sobra experiencia porque en su aterrizaje se encontró un equipo con muchos más 'intocables' como Benzema, Cristiano, Kaká, Ramos, Casillas o Xabi, pero con él llegó también Di María y poco después Modric y Özil, entre otros. En sus primeros tres años, Mou demostró que no se casa con nadie. Tuvo sus más y sus menos con casi todas las estrellas, incluida Cristiano en la recta final ya de su aventura de blanco. Por el camino sentó a Casillas, a Kaká, a Benzema, a Marcelo, a Pepe o al propio Özil. Con todos ellos tuvo sus roces, incluido el propio Ramos. En esta segunda etapa, Mou va a tener que gestionar los egos de un vestuario que viene además de una campaña sin títulos y que ha aireado sus diferencias, y no solo por la pelea entre Valverde y Tchouaméni destapada por MARCA. Las declaraciones de Mbappé en zona mixta, tras su suplencia ante el Oviedo, evidencian las guerras internas. Mou tendrá que reconducir al grupo para remar todos en la misma dirección. Si Xabi buscó un equipo en torno a Mbappé, Arbeloa intentó revitalizar a Vinicius. El luso ya gestionó los egos de dos delanteros, Benzema e Higuaín, pero este toro parece más difícil. Karim llegaba de una primera campaña en el Madrid, era un proyecto de futuro, lo mismo que el argentino, pero los dos delanteros del Madrid son estrellas consagradas. El titular era a priori Karim, un galáctico de Florentino que no se libró del banquillo e incluso le fichó otro nueve, Adebayor. Uno de los mayores logros de Mourinho en el Madrid fue el fichaje de Modric. Sin embargo, lo hizo en su última campaña. Antes buscó refuerzos y un núcleo duro en el que apoyarse, bien con jugadores que ya estaban con los que encontró más afinidad, como Pepe o el propio Arbeloa, o con refuerzos como Khedira. Este vestuario es nuevo para él, aunque hay dos jugadores que conoce bien. El primero es uno de los pesos pesados del vestuario, Courtois, con quien coincidió en el Chelsea. y el otro es Huijsen, en la Roma. El belga puede ser un buen apoyo para el entrenador y más confirmada ya la marcha del primer capitán, Dani Carvajal. En sus tres años, pocos jugadores se libraron de la autoridad de Mourinho. El más sonado, sin duda, Iker Casillas, el capitán, que se vio relegado al banquillo cuando Mou decidió apostar por Diego López. Otro galáctico que se fue al banquillo fue Kaká, aunque bien es cierto que el brasileño no recuperó su nivel en el Madrid tras su lesión a su regreso del Mundial. El luso le abrió la puerta de salida. Otra galáctico que sufrió con Mourinho fue Marcelo. De hecho, el luso fichó a Coentrao para el lateral izquierdo y Mou intentó siempre que fuera su lateral izquierdo. Durante un tiempo ambos mantuvieron una dura pugna por la titularidad. Pero hay más casos. Otro muy sonado fue el de Özil, sustituido en más de una ocasión en el descanso. En el vestuario saltaron chispas entre ambos, hasta el punto de que Ramos tomara posición por el turco, con aquel famoso gesto de jugar con la camiseta de su compañero debajo de la suya. El propio Ramos vio también en alguna ocasión cómo Mou le dejaba en el banquillo. Ocurrió en un partido ante el City en la última campaña, donde se evidenciaron las diferencias entre uno de los capitanes y el entrenador. El central había respondido en zona mixta a una declaraciones del técnico tras la derrota frente al Sevilla y para el debut en Champions dio entrada a un joven Varane. La llegada de Varane acabó empujando a Pepe al banquillo, aunque muy sonada fue también su disputa con Mourinho. Tras defender a Iker en una zona mixta, el entrenador no se mordió la lengua y dijo que lo del defensa era producto de "la frustración por ser atropellado por un niño de 18 años llamado Varane".