Oriol Bartomeus: "La fuerza de Aliança es unir al viejo nacionalismo catalán con la nueva internacional reaccionaria"
ResumenEl ecuador de la legislatura que preside Salvador Illa coincide con un auge de Aliança Catalana en las encuestas que parece imparable y que está abriendo una nueva etapa política en la Cataluña post procés. Las placas tectonis catalanas se agitan y el director del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS) de la Universitat Autònoma de Barcelona, Oriol Bartomeus, da en esta entrevista algunas claves importantes de lo que está pasado y lo que está por llegar. ¿Cuál es la fotografía política y social de la Cataluña de hoy?Es una fotografía de resaca después de que se acabara "la fiesta" del procés y que arrastra aún consecuencias de esos años. Es el momento ese de la resaca en que no sabes muy bien qué vendrá después.
El ecuador de la legislatura que preside Salvador Illa coincide con un auge de Aliança Catalana en las encuestas que parece imparable y que está abriendo una nueva etapa política en la Cataluña post procés. Las placas tectonis catalanas se agitan y el director del Institut de Ciències Polítiques i Socials (ICPS) de la Universitat Autònoma de Barcelona, Oriol Bartomeus, da en esta entrevista algunas claves importantes de lo que está pasado y lo que está por llegar. ¿Cuál es la fotografía política y social de la Cataluña de hoy?Es una fotografía de resaca después de que se acabara "la fiesta" del procés y que arrastra aún consecuencias de esos años. Es el momento ese de la resaca en que no sabes muy bien qué vendrá después. No hay un futuro o el futuro se ve muy lejano, apenas se empieza a dibujar. Hemos vuelto a aquella vieja normalidad de la etapa de Pujol en la que parecía que lo pasaba en el Parlament era residual y secundario. Electoralmente, en estos momentos nos regimos por unas proyecciones que se han de coger con pinzas porque en Cataluña no hay un clima electoral, las elecciones serán en 2028, y queda mucho y puede pasar más.Mucha gente fuera de Cataluña se pregunta cómo puede ser que en menos de diez años aquella masa que reclamaba la independencia haya desaparecido. ¿Qué ha pasado con el independentismo?¿Cómo puede ser que en dos años, de 2010 a 2012, la sociedad catalana pasara de ser una sociedad conservadora, tranquila, el oasis catalán, a embarcarse en una aventura antisistema como fue el procés? El elemento de fondo es que las tecnologías nos han cambiado el ritmo político y vital. Las cosas pasan de sopetón y de la misma manera que suben muy rápido, bajan igual al poco tiempo. Otro ejemplo. En el año 2018 hubiera jurado que en España íbamos a un cambio de sistema de partidos con Podemos sustituyendo al PSOE y Cs al PP. Tres años después Podemos había quedado reducido a lo que es ahora y Cs desaparecía. Es decir, la aceleración del ritmo social, con el bombardeo constante de hechos, ha acelerado el ritmo político y la atención mediática. El procés ya solo está vivo en el Madrid político, allí no ha acabado y no entienden que la mayoría de la sociedad catalana lo ha dejado atrás, en parte por cansancio o por desengaño. Eso no quiere decir que Cataluña haya vuelto a la situación anterior, porque el procés rompió muchas cosas y ha dejado posos que se están activando con otras opciones. ¿Se refiere a Aliança Catalana? Cómo definiría el partido de Silvia Orriols.Es un fenómeno complejo porque tiene dos naturalezas. La primera es similar a la nueva extrema derecha europea, como Alternativa por Alemania, con su discurso identitario y racista, y que atrae a un público que no participaba en el juego democrático. Sería, pues, la versión catalana de la ola reaccionaria internacional. Y a la vez tiene una segunda naturaleza con la que se nutre el desencanto del procés y de un votante más veterano y que se politizó y radicalizó en clave antisistema en 2012 con Artur Mas. Gente que cuando se acaba el procés se acaba colgada hasta que aparece Aliança y les dice: ahora no toca la independencia, sino los moros. Les da, en este sentido, un motivo para seguir movilizados. Conecta además con un viejo discurso racista que públicamente sostenía en los ochenta y noventa Marta Ferrusola o Heribert Barrera.Sí. Porque una de las cosas que rompe el procés son algunos consensos básicos de la sociedad catalana. La idea de una identidad abierta y plural y la manera de salvar el catalán y la identidad catalana es integrando en esta identidad a la gente llegada de fuera. Ese entramado de creación de la Cataluña moderna se rompe con el procés, hay además un cambio de paradigma mundial que pasa de las identidades abiertas a las cerradas, y con Aliança se recupera un discurso que en su día fue muy minoritario y que dice que si queremos salvar a Cataluña es echar a todos los venidos de fuera. Orriols lo centra ahora en los musulmanes, pero ha abierto la ventana a que, dentro de un tiempo, pase con personas venidas del resto de España, de Hispanoamérica o Europa. La normalización de discursos que hace treinta años eran muy marginales. ¿Cree que Alianca puede reemplazar a Junts?Aliança tiene a su favor la ira del tiempo. Es un partido que despliega una propuesta identitaria que está ganado apoyos en occidente, pero no daría por hecho que vaya a sustituir a Junts. Hay una clara segregación de territorios. Aliança crece en la Cataluña nacionalista, en la Cataluña amarilla, y le va a costar en la metropolitana donde Vox va a seguir fuerte. El primer ejemplo que tendremos son las elecciones municipales de mayo. Y creo que Juns aguantará mucho mejor de lo que se supone poque tiene todavía una presencia y estructura en el territorio muy importante. ¿Vox y Aliança comparten parte de su electorado?Sin duda. En los sondeos ya detectamos que hay un nuevo voto dual que dice que en los comicios catalanes votará a Aliança y en las generales lo hará por Vox. Un voto que se mueve por la lógica contra la inmigración y ahora tiene dos opciones. Veremos en las municipales que Aliança amplía su terreno de juego, pero la verdadera fuerza real de Orriols la conoceremos en las elecciones autonómicas. Y un elemento muy importante en Cataluña serás las elecciones generales, que harán que las cosas aquí cambien y tendrá mucha influencia. No es lo mismo que siga Sánchez o que gobierne PP y Vox. Un gobierno de derechas provocará cambios políticos y sociales en Cataluña, favoreciendo al independentismo de izquierdas de ERC. ¿Y cómo ve al presidente Illa? Los sondeos siguen apuntando que perdería hasta once escaños. Es cierto que no acaba de consolidar su proyecto. Entre otras razones, porque en este nuevo mundo en el que vivimos estar en el Gobierno es un problema, cuando antes gobernar te daba una ventaja sobre los partidos de la oposición. Ahora no, penaliza, quien tiene el gobierno sufre. Otro elemento es que Illa llega a la Generalitat con la oferta de normalizar y tranquilizar Cataluña tras el procés. Eso lo ha conseguido, pero el problema es que no ha explicado cuál es su proyecto de futuro, más allá de su apoyo radical a la inmigración. Una oposición radical a Aliança y Vox. Además, Illa, en su intento de hacer de Cataluña "un país normal", necesita que las cosas funcionen, y ahora los servicios públicos, el transporte, la educación, sanidad etc funcionan mal como consecuencia de la nula inversión pública durante el procés. ¿Qué efecto puede tener en Cataluña el regreso de Puigdemont?Habrá unos días de efervescencia, con mucha presencia de Puigdemont, y luego pasará al olvido. Hay sectores de Junts que creen equivocadamente que su retorno devolverá a Cataluña al escenario del procés y eso les favorecerá frente a Aliança. Pero no creo que pase eso porque Puigdemont ya es una figura del pasado para la sociedad catalana. Igual que lo es Junqueras. De hecho, el regreso de Puigdemont será el final simbólico del procés. Su cierre. Tampoco va a significar su regreso, como cree el PSOE, que Junts vuelva a apoyar a Sánchez. De hecho, según el momento en el que regrese, y eso lo decide y juega con el timing el Tribunal Supremo, puede perjudicar electoralmente a los socialistas por el malestar que provoque en parte del electorado español.