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Cinco finales europeas, seis españoles

Resumen

Fue el talento lo que sacó a España del socavón internacional de tantos años hasta llevarle a los primeros Mundiales masculino y femenino de su historia. En muy poco tiempo dio un salto enorme hacia la modernidad: la hierba comenzó a alfombrar campos que fueron de tierra o barro, según la estación, e incorporó a mejores preparadores físicos, mejores médicos, nutricionistas para cuidar el cuerpo y psicólogos para aliviar el alma. Los clubes levantaron ciudades deportivas y multiplicaron sus canteras, piscifactorías de éxitos. Y sin embargo, el mayor logro ha sido formar a los mejores entrenadores del mundo.

Fue el talento lo que sacó a España del socavón internacional de tantos años hasta llevarle a los primeros Mundiales masculino y femenino de su historia. Pero no fue solo el talento. En muy poco tiempo dio un salto enorme hacia la modernidad: la hierba comenzó a alfombrar campos que fueron de tierra o barro, según la estación, e incorporó a mejores preparadores físicos, mejores médicos, nutricionistas para cuidar el cuerpo y psicólogos para aliviar el alma. Los clubes levantaron ciudades deportivas y multiplicaron sus canteras, piscifactorías de éxitos. Y sin embargo, el mayor logro ha sido formar a los mejores entrenadores del mundo.

Entramos en época de finales europeas y de los diez equipos que se jugarán o se han jugado los títulos, seis masculinos y cuatro femeninos, seis cuentan con técnicos españoles. No es un brote, sino una tendencia, porque todos llegan de escuelas diferentes: Luis Enrique, desde la experiencia de jugador de máximo nivel; Arteta, menos rodado, es del mismo palo; Iñigo Pérez, desde una juventud insultante y una personalidad sobresaliente (ahí está el caso James, capricho presidencial ante el que no se doblegó); Emery, hecho a sí mismo, y Romeu y Giráldez, cooperadores necesarios en la hegemonía del Barça femenino.

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Cierto es que algunos tuvieron los medios, los mismos de que dispusieron otros que fracasaron por falta de un plan. Uno de ellos, el Chelsea, llama ahora a Xabi Alonso. Otro, el United, rondó a Iraola. Emery, con menos medios, es admirado en la Premier. Él nunca fue jugador top y hubo de empezar su aventura en los banquillos desde muy abajo (Lorca). Conoció modestos, medianos y gigantes y ha conseguido meter en una final de Europa League, su jardín (cuatro tiene), y en la Champions dos veces a un equipo, el Aston Villa, que no forma parte del Big Six. E Iñigo Pérez ha hecho pisar la luna a un equipo de barrio. En esta materia España es la NASA.

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