El PSOE espera el adelanto electoral inminente con un objetivo realista: evitar el batacazo aunque gobiernen PP y Vox
ResumenComo en los célebres cinco días de reflexión de abril de 2024, el PSOE ha pasado las últimas horas a la espera de una decisión trascendental de Pedro Sánchez. Si en aquel momento el deseo mayoritario en el partido era que no dimitiera acuciado por la apertura de una causa judicial contra su mujer, en este caso desde sus propias filas lo han estado animando, si no presionando directamente, tanto en público como en privado para que apretara ya el botón electoral, como finalmente ha pasado, lo que a efectos prácticos implica un elevado grado de probabilidad de que tenga que dejar La Moncloa en los próximos meses. Los socialistas no ocultan su pesimismo ante el examen en las urnas del 29 de noviembre, lo mismo que si hubiera sido finalmente en 2027, que era la intención inicial del presidente del Gobierno antes de tener la opción de tratar de subirse a la ola de la protesta ciudadana por el problema de la vivienda después de que los votos de PP, Vox y Junts tumbaran en el Congreso sus decretos con medidas para tratar de paliarlo. No obstante, en términos generales se cree que "la ventana de oportunidad" que se ha abierto con un asunto que moviliza de forma significativa a la izquierda puede contribuir al único objetivo realista al que aspiran: no pegarse un batacazo.
Como en los célebres cinco días de reflexión de abril de 2024, el PSOE ha pasado las últimas horas a la espera de una decisión trascendental de Pedro Sánchez. Si en aquel momento el deseo mayoritario en el partido era que no dimitiera acuciado por la apertura de una causa judicial contra su mujer, en este caso desde sus propias filas lo han estado animando, si no presionando directamente, tanto en público como en privado para que apretara ya el botón electoral, como finalmente ha pasado, lo que a efectos prácticos implica un elevado grado de probabilidad de que tenga que dejar La Moncloa en los próximos meses. Los socialistas no ocultan su pesimismo ante el examen en las urnas del 29 de noviembre, lo mismo que si hubiera sido finalmente en 2027, que era la intención inicial del presidente del Gobierno antes de tener la opción de tratar de subirse a la ola de la protesta ciudadana por el problema de la vivienda después de que los votos de PP, Vox y Junts tumbaran en el Congreso sus decretos con medidas para tratar de paliarlo. No obstante, en términos generales se cree que "la ventana de oportunidad" que se ha abierto con un asunto que moviliza de forma significativa a la izquierda puede contribuir al único objetivo realista al que aspiran: no pegarse un batacazo. "La situación es difícil, pero no desesperada", sostiene un cargo orgánico de una importante federación del PSOE, que confía en que pueden sacar un "resultado digno" como el de 2023, cuando lograron 121 diputados, no por méritos propios, sino beneficiados por el proceso de desintegración de Sumar en esta legislatura. "Como nos desplomáramos sería muy complicado para reconstruir el partido", advierte tratando de alejar el fantasma de su suelo histórico, que se sitúa en los 85 escaños que obtuvieron en 2016 ya con Sánchez al frente de la cúpula de Ferraz. Hay un sector que eleva la apuesta convencido de que incluso es posible que sean primera fuerza del arco parlamentario si Vox "le sigue comiendo terreno" al PP, una posibilidad que sólo contempla el cuestionado Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS), aunque en ningún caso la aritmética permitiría reeditar la coalición. Este escenario, según apunta un dirigente territorial, les daría la baza de "contraatacar con el argumento del Gobierno ilegítimo" que la formación de Alberto Núñez Feijóo ha utilizado contra Sánchez por continuar en La Moncloa pese a no ganar las elecciones. Sobre el día después del escrutinio para el secretario general de los socialistas, una corriente minoritaria del partido, pero que le tiene tomada muy bien la medida a quien ha sido presidente del Gobierno desde 2018, cree que se quedará como líder de la oposición en el Congreso y que "maniobrará" para que la próxima legislatura no dure cuatro años. "El sucesor de Pedro es Pedro", resume uno de sus integrantes. "Conociendo su historial de resistencia, no es descartable que en futuro vuelva a intentarlo", añade otro. Sin embargo, una amplísima mayoría cree que ése será el momento en el que se active el proceso de relevo, que, en todo caso -y más si no sufre un varapalo en las urnas-, estaría tutelado por el propio Sánchez. Aquí las opiniones se dividen entre quienes creen que ungirá a Óscar Puente, quien según confirman diversas fuentes internas consultadas por este periódico lleva meses "postulándose" bajo radar, y los que defienden que el futuro candidato "tiene que ser alguien que recupere el voto del centro", por lo que el ministro de Transportes "no puede ser la solución". Cuatro barones socialistas habían presionado públicamente desde el viernes a Sánchez para que adelantara las elecciones. "Hay una ventana de oportunidad para que la ciudadanía, que ha despertado de una forma contundente, rotunda, pueda expresarse a través de las urnas", señaló ayer el secretario general en Castilla y León, Carlos Martínez, en línea con lo que también han expresado públicamente estos días Emiliano García-Page (Castilla-La Mancha), Álvaro Sánchez Cotrina (Extremadura) y Eneko Andueza (País Vasco). Otros líderes territoriales han trasladado en privado su convicción de que, aunque no es una decisión "nada sencilla y tiene sus riesgos", es el momento de "tirar para adelante". Desde el Gobierno en estas últimas horas se estudiaba también la posibilidad de convocar y después aprobar un nuevo decreto con medidas de vivienda que podría ser convalidado por la Diputación Permanente del Congreso, donde los partidos que apoyaron el primer texto sí tienen mayoría y no necesitarían a Junts, una opción adelantada por El Independiente. En este órgano, que sustituye al Pleno cuando la Cámara está disuelta, PSOE, Sumar, ERC, Bildu, PNV y Podemos suman 35 votos, frente a los 34 de PP, Vox y el partido de Carles Puigdemont. La sensación generalizada entre los socialistas, tanto en el partido como en el Ejecutivo, a última hora del domingo era que el presidente del convocaría elecciones de forma inminente. Era el escenario que se barajaba de forma más amplia. Sin embargo, Sánchez no había comunicado su decisión ni siquiera a su núcleo duro, tras un fin de semana en el que había continuado su ronda de contactos con distintas personas. La única certeza entrada la noche del domingo era que en la agenda oficial de Moncloa estaba prevista la asistencia del presidente este lunes a las 9.30 a la inauguración del XXIX Congreso Nacional de la Empresa Familiar -que finalmente ha sido anulada- y la convocatoria de una reunión de la Ejecutiva Federal del PSOE a las 11.00. A quien sí trasladó por la tarde su intención de disolver las Cortes fue al Rey, que inicia hoy un viaje de Estado en Finlandia. ReaccionesPODEMOS. «La gente no quiere elecciones», sino «soluciones» al problema de la vivienda, sostuvo ayer la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, que, como otros dirigentes de partidos que apoyaron la investidura de Pedro Sánchez, se ha pronunciado este fin de semana sobre la derogación de los decretos de vivienda y el posible adelanto electoral.BILDU. «Hay que seguir en la calle, presionando», dijo el diputado de Bildu Oskar Matute. Y, sobre lo ocurrido en el Congreso, denunció que esta semana «se ha visto que los 'fondos buitre' también compran partidos políticos» y cargó contra PNV y Junts por no apoyar ambos decretos.BNG. El portavoz del BNG en el Congreso, Néstor Rego, aseguró ayer que su partido está «preparado» para unos comicios, aunque cree que lo que reclama la gente «no son elecciones ni politiqueo», sino «soluciones» en materia de vivienda.