Loida Zabala y su cáncer terminal: «Mi pacto con el oncólogo es llegar a los Juegos de Los Ángeles»
ResumenEn marzo de 2025, ha pasado ya un año desde entonces, Loida Zabala recibía a ABC en un reconocido hotel de Badajoz. Ella es cacereña, de Losar de la Vera, pero se había desplazado hasta la capital pacense para recibir un homenaje, de los tantos ... que ha recibido en los últimos tiempos por sus tropecientos títulos. Sin embargo, su palmarés queda en segundo plano si se tiene en cuenta lo que ha conseguido como persona, como ejemplo de vida.
En marzo de 2025, ha pasado ya un año desde entonces, Loida Zabala recibía a ABC en un reconocido hotel de Badajoz. Ella es cacereña, de Losar de la Vera, pero se había desplazado hasta la capital pacense para recibir un homenaje, de los tantos ... que ha recibido en los últimos tiempos por sus tropecientos títulos. Sin embargo, su palmarés queda en segundo plano si se tiene en cuenta lo que ha conseguido como persona, como ejemplo de vida. Desde 2023, lidia con un cáncer terminal que no solo no ha conseguido frenarla, sino que la ha motivado todavía más. No deja de ganar. No deja de competir. No deja de superarse. Ahora, en Georgia, acaba de lograr dos nuevas medallas de plata en el Campeonato de Europa de halterofilia adaptada, aunque su mirada apunta más lejos: a Los Ángeles.Desde Tiflis, horas antes de competir, atendía, como siempre, a la llamada. Con una alegría verdaderamente impactante. Una alegría que va, cada vez, a más, aunque parezca contradictorio. Ella misma lo reconoce: «Cada vez estoy más feliz y más motivada, antes pensaba que mi vida seguiría igual a los 80 años. Ahora soy consciente de mi fecha de caducidad». Su cáncer es agresivo, terminal, incurable. Reconoce que el último tratamiento ha logrado «controlarlo», pero es consciente de que son «parches»: «Cuando deje de funcionar, tenemos otra alternativa preparada, para ir controlando como podamos»No lo ha tenido fácil. Con apenas 11 años, una mielitis se le complica y la deja en silla de ruedas. Después del shock, decide dedicar su vida al deporte, a la halterofilia, donde es exitosa y reconocida, sobre todo en su tierra, en Extremadura, de la que siempre habla con gran orgullo. Sin embargo, no deja de esquivar y saltar obstáculos, siempre con el deporte como gran vía de escape. Los Juegos de Londres le sirvieron para dejar atrás los malos tratos de su pareja, una experiencia que ella misma ha reconocido y denunciado siempre que ha tenido oportunidad. Y, del mismo modo, cuenta los de París le ayudaron a superar el trauma del cáncer. Logró competir cuando nadie lo esperaba. Su proeza fue noticia en toda España. Ahora, los Juegos de Los Ángeles en 2028 son su única obsesión: «Es verdad que, estadísticamente es complicado seguir viva para entonces, pero haré lo que pueda, haré lo imposible. De hecho -ríe- ese es mi pacto con el oncólogo: llegar a Los Ángeles. No hay otra opción».Con once años se quedó en silla de ruedas e hizo del deporte su vía de escape. Desde 2023, sigue compitiendo mientras lidia con un cáncer terminalEn Georgia ha vuelto a subir al podio. Y por partida doble: mejor levantamiento, con 105 kilos (nuevo récord de España) y total levantado, con 304 kilos, a solo siete del oro. Era una de las citas clave para llegar a los Juegos Paralímpicos. Y justo en ese sentido, a lo largo de la charla, recuerda aquello que ya contó a ABC hace un año y que tanto impacto generó en quienes pudieron conocer su historia. Cuenta que tiene una alarma programada en su móvil para cuando, en teoría, ya no debería estar aquí: «Es automática. No tiene una fecha concreta, sí un margen. Lleva por título `sigues viva´. Mi único objetivo es escucharla, verla». Lo dice con tal naturalidad que asusta. Extraordinario para el común de los humanos, pero absolutamente «normal» para ella.Tener cáncer no es «una pelea» En las distancias cortas, la extremeña siempre logra transmitir qué es la vida o lo que ella entiende que es la vida. Ese es su gran ejemplo. Y siempre, además, lo hace, de forma muy gráfica. Ella no utiliza la palabra «pelea» o «lucha» para hablar del cáncer: «¿Cómo lo definiría entonces? No sé. ¿Cómo se define la competición? Algo así sería. Para mí el cáncer no es una pelea. Es centrarse en la vida. Sin más. Es seguir soñando, seguir viviendo». Incluso llega a ser, todavía, más gráfica: «Me siento como el perro cuando sale de paseo, que se para a oler todo, a observar todo, que simplemente disfruta de la vida».Zabala insiste en que «todos tenemos fecha de caducidad». La única diferencia es que ella sabe cuál es la suya. Cree que todos «tenemos esa fuerza interior», la fuerza que ella ha sacado a flote cuando la vida se ha complicado y que, el resto, ajeno a esa realidad, desconocemos. Por todo, además de competir, además de entrenar, además de seguir viviendo, como ella dice, ha logrado algo más. Ha logrado, en innumerables charlas, conferencias o entrevistas como la presente, transmitir su ejemplo: «Pienso que sí, que he ayudado a algunas personas. Yo simplemente quiero hacer ver a todo el mundo el privilegio que tiene de estar aquí, simplemente, de estar vivo, de seguir viviendo».Este domingo, la Loida deportista volvió a competir por una medalla, por subir al podio y acercarse aún más a unos Juegos Paralímpicos que, para cualquiera, serían imposibles. En marzo de 2025, en aquel reconocido hotel de Badajoz, sin embargo, ella ya asumió ese reto: «Ya me dijeron que era imposible ir a París, que era muy difícil. Y fuimos. Por eso, es posible ir a Los Ángeles en 2028». Serían sus sextos Juegos. Tendría entonces 41 años. Habría escuchado su famosa alarma. Parece imposible, pero, si algo ha demostrado Loida Zabala a lo largo de toda su vida, es que la barrera entre lo posible y lo imposible es, poco más, que un fino hilo.