Carolina Perles, ex mujer de Ábalos: "Le preguntaría si le ha merecido la pena. Yo creo que no"
ResumenCarolina Perles (51) asegura que ya no tiene nada que decirle a su exmarido, José Luis Ábalos (66). Es devota y, junto a su familia, le pone velas para que salga. Hay días que se pregunta, por sus hijos, si hizo bien al marcharse de su vida cuando tuvo la certeza de que el exministro alternaba con otras mujeres. Lleva cinco años soltera pero no suele estar sola.
Carolina Perles (51) asegura que ya no tiene nada que decirle a su exmarido, José Luis Ábalos (66). Pero no quiere verlo en prisión. Es devota y, junto a su familia, le pone velas para que salga. Hay días que se pregunta, por sus hijos, si hizo bien al marcharse de su vida cuando tuvo la certeza de que el exministro alternaba con otras mujeres. Lleva cinco años soltera pero no suele estar sola. La ex mujer de José Luis Ábalos y madre de sus dos últimos hijos acude a la entrevista acompañada por una amiga de la familia, Carmen. "Compartimos una historia muy parecida. Ella también descubrió la doble vida de su marido y se plantó. También tiene dos hijos. Hemos sufrido mucho". Carmen asiente en silencio. Aparecen juntas en el hotel Las Arenas de Valencia, donde se encuentran con LOC. En la vida de Carolina siempre ha habido alguna amiga que le ha cambiado el rumbo. Hace más de 20 años, en el año 2003, fue otra amiga de la familia quien intercedió en su destino y le presentó a Ábalos. Cuatro años después se casaron. A veces le gustaría borrar ese día. "Si hubiera sabido, si me hubieran dicho todo lo que pasaría después", repite. Le pesa no haber tenido una bola de cristal. En aquel momento la ex mujer de Ábalos era una chica de 28 años que estaba opositando para ser policía local. "Fue una cosa normal. Coincidimos en una cena. Jose [le llama Jose, así, sin tilde, siempre] me invitó a tomar algo. Era un conquistador, siempre lo ha sido". ¿Qué sensación le dio cuando lo conoció?Me pareció un hombre interesante. Él es muy educado. En seguida me preguntó si había ido a Ávila. Le dije que no. 'Yo te voy a llevar', prometió. También hablamos de que él hacía cooperación en Perú y me dijo 'te voy a llevar a Perú'. Él es así. Luego lo cumplió, eh.¿Y desde el principio le pareció atractivo? A ver, es un hombre que a simple vista no es Robert Redford pero sí que es cierto que gana con la palabra. Por entonces José Luis Ábalos era un hombre de a pie, un concejal, cargo con el que fue ganando relevancia en el PSPV (Partido Socialista del País Valenciano). "En Valencia se presentaban por familias, con los comités, él poco a poco se hizo la suya. Hay que reconocérselo. Él lo dice mucho, que no quiere que le quiten su pasado. Era de hacer cenas de agrupación todas las semanas. Estaba a pie de calle, en las necesidades de la gente, y la gente se lo agradecía". Carolina Perles y José Luis Ábalos en su noviazgo. A Carolina le produce lástima ver estas fotos, de tiempos mejoresCEDIDA Desgrana esa época con cierta nostalgia. "Cuando yo le conocí su grupo era de periodistas. Iba a tertulias, escribía artículos... Tenía muy buen trato con la prensa y con gente del partido". ¿Y cómo era Ábalos antes de ser Ábalos? ¿Era fiestero?Hombre, pues de lunes a viernes se dedicaba a su trabajo y los fines de semana sí que salíamos a cenar con gente del partido, amigos o periodistas, y tomábamos algo, pero lo normal. Siempre íbamos juntos a todo. Enseguida se convirtieron en "un equipo", ese eufemismo que para algunas parejas supone el fin de la relación. "No planeábamos nada, incluso mi embarazo fue algo que surgió. Fue una alegría nuestra niña y luego el niño, pero no lo buscábamos tampoco". José Luis Ábalos ya tenía tres hijos y estaba divorciado de su última mujer. Con la primera tuvo dos y con la segunda, uno. "Siempre intentó llevarse bien con sus ex. Pero tengo que decir que de la segunda mujer me hablaba mal, me decía que no se podía convivir con ella". Carolina recuerda el día en que José Luis Ábalos la colocó en el mismo lugar que las otras, las mujeres de su pasado. "Fue en el despacho de la casa del Ministerio, que me dijo 'estás loca', claro, cuando yo le reprochaba cosas. Y le dije '¿estoy loca? eso es lo que me decías de tu ex'. A lo que él me respondió 'pero tú estás mucho más loca'". Carolina se ríe recordando esos momentos, le da cierta ternura su cinismo. "Cuando su nueva pareja dice que lo había conocido en un mitin después de haberse divorciado... la UCO tiene conversaciones de Koldo donde dice 'dale a Andrea...' No sé cuánto tiempo hace que la conoce. Ya no me importa". Le parecen surrealistas algunos detalles, desconoce a parte del José Luis que se descubrió en el caso Koldo. El matrimonio en uno de sus últimos años juntoscedida Le sorprende que el exministro haya cambiado sus manías. "Él siempre ha sido muy limpio y ordenado. Si la chica de la limpieza cambiaba algo de sitio, se daba cuenta al segundo, aunque fuese un milímetro, y ahora le da igual. Pero bueno, cada uno elige la cuchara con la que come". Su amiga, Carmen, le escucha en el sillón de al lado y asiente callada. En algunos momentos Carolina habla con tristeza. Le enerva que el exministro le culpe a ella de su destitución. "Les conté el infierno que estaba viviendo a las chicas, a Maritcha [Ruiz Mateos, en ese momento directora de Comunicación del partido] y a Adriana Lastra [era la vicesecretaria general del PSOE], me llevaba muy bien con ellas desde la campaña, teníamos muy buena relación". Se desahogó, creía que al ser mujeres empatizarían y le ayudarían a desterrar a Koldo de una forma silenciosa. "Les digo que madre mía, que tener que seguir viendo todos los días a Koldo cuando soy conocedora de que este hombre ha estado en toda la estrategia de su novia, su amante o lo que fuera [se refiere a Jésica Rodríguez, con quien Ábalos mantuvo una relación extramatrimonial entre 2018 y 2019], que no sabía cómo no se le caía la cara de vergüenza al entrar en mi casa. Ellas lo aprovecharon para cargárselo". El hombre del que se enamoró Carolina murió en 2017, cuando fue nombrado secretario de Organización del partido y la familia se mudó a Madrid. "No intuí nada porque él siempre me decía que tenía mucho trabajo, que trabajaba mucho, y yo me lo creía. Pero es verdad que empezó a cambiar cosas. De repente se puso uno de esos protectores de pantalla antiespía, que nunca había tenido una. Y estaba distinto. Antes me consultaba absolutamente todo y dejó de hacerlo. 'En esto no te metas', me decía. Pero pensaba 'estará desbordado' hasta que me enteré por la empleada. Él le dejaba mucho el teléfono al niño. Y un día la empleada me dijo 'mire, señora, lo que tiene el niño'. Eran mensajes, eran fotos, eran cosas. Vi una foto con esta chica [Jésica] en Trujillo. No estaba haciendo nada raro ni nada, pero ahí estaban. Le pregunté si había estado en Trujillo con alguien, me dijo que no, le dije que me lo jurara. Al final me lo reconoció. Pero me dijo que no era nada importante, que no lo volvería a hacer". Carolina decidió confiar en su palabra por sus hijos. "Cuando eres sólo tú es muy fácil, coges tu maletita y te vas. Pero yo pensaba en ellos... y decidí créermelo. A los niños les costó adapartase a Madrid y por fin lo habían hecho. No lo superé, pero viví con ello". Cuando en agosto de 2021 salta la foto del exministro con una "acompañante" en un asador Carolina decide no volver nunca más a su casa familiar en la capital. "Ahí él me confiesa que se le ha ido de las manos. Le digo que no voy a volver. Él me dice que está el colegio de los niños pagado, le digo que me da igual, que no vuelvo, y no volví. Y cuando me empezaron a dejar de consentidora, que nunca lo fui, es cuando decidí hablar". ¿Cree que quiso a Jésica? Si él lo dice por qué lo voy a poner en duda. Al parecer la conoció en seguida de llegar a Madrid. Él dice que se la presentó Aldama, que fue una trampa de Aldama. Pues mira, no sé, se encaprichó.¿Qué opina de los memes, amar es un delito?Amar no es un delito siempre que no seas desleal, que le digas a tu pareja que te has enamorado de otra persona. Y uno tiene que saber el cargo que ostenta, que no puede llevar a la amante a los viajes oficiales en la clandestinidad. Carolina repite varias veces esa palabra, la "pena". Cree que la muerte del Jose que ella conoció empezó cuando entró Koldo García Izaguirre en su vida, cuando se convirtió en su escolta, en su inseparable. "No nos dejaba privacidad. Lo acaparaba mucho. Jose no compartía cosas que Koldo pensaba o quería. No voy a contarlo con pelos y señales, pero a lo mejor Jose le decía 'no lo veo' y él erre que erre, y al final, parecía él su marido, el ministro en la sombra". ARABA PRESS No tenía el menor reparo. "Lo normal es que estés comiendo en un aeropuerto y los escoltas estén en otra mesa, aparte. Él no, se sentaba con nosotros siempre. Lo teníamos hasta en la sopa. Venía todas las mañanas a desayunar. Eso sí, si Jose le llamaba a cualquier hora del día, pidiéndole una cajetilla de tabaco él venía y se lo daba", relata. A Carolina no le gustaba cómo era Koldo cuando Ábalos no estaba delante. "Cambiaba su comportamiento, hablaba mal a los trabajadores. Era déspota. Otra cosa que no me gustaba nada es que tú veías a cualquier ministro en una foto y aparecía sólo, en cambio ellos siempre eran Koldo y Ábalos, siempre juntos". A Carolina le gustan los torreznos y escaparse con sus hijos los fines de semana a la playa, en un pueblecito muy cerca de la capital donde tienen una casa. Combina distintos estados mentales. Los traslada en esta entrevista. Cuando habla de sus hijos, del dolor que han sufrido porque a pesar de todo "adoran a su padre", Carolina llora como una niña pequeña; luego pasa a ser una mujer cuando recuerda el daño que le hizo saberse decepcionada -ella utiliza esa palabra- delante de toda España. El sábado pasado Ábalos llamó a sus hijos desde la cárcel. ¿Qué le diría a José Luis Ábalos si lo volviese a ver?Nada. Él sabe que si me hubiera escuchado no estaría ahí. Me decía mucho una frase: "Cuando falte sé que serás tú la que te encargues de todo, la que esté siempre con los niños". Le preguntaría si le ha merecido la pena. Yo creo que no. Cuando José Luis Ábalos temía que "se la quitaran"Carolina Perles nunca fue una mujer insegura o celosa. Hasta que Ábalos puso en su móvil el protector de pantalla antiespía Carolina le cogía el móvil siempre que quería sin pedir permiso. Él también podía coger el suyo. "Nunca fuimos tóxicos, yo nunca fui celosa porque siempre iba con él a todo. En Madrid dejé de hacerlo tanto porque él trabaja mucho y yo también". Sufrió escenas de celos del exministro. "Era hiperceloso. Cada vez que tenía una cena con compañeros de trabajo venía a recogerme en seguida. Qué fuerte, eh". A ella ahora le cuesta confiar en los 'hombres buenos'. "Tengo muchos pretendientes pero no tengo tiempo para nada. Siempre estoy ocupada, o trabajando o con mis hijos, tengo dos manitas, no tres", explica. "Creo que nunca volveré a dar tanto por nadie. Me siento defraudada y no quiero que me vuelva a pasar. Es como el que toca el fuego y se quema, ¿qué pasa cuando vuelve a aparecer el fuego? No lo tocas".