Nahuel primero, Musso después
ResumenEl del silbato no sabía para qué se lo reclamaba. De hecho se apuntaba a una plantilla de Nahuel Molina, lo mismo al muchacho lo expulsaban después del golazo, más que nada para que estuviera en todas. Pero no: se trataba de que Abqar había tocado aquello que no se debe tocar, se trataba de que Sorloth había respondido como responde un tipo tan frío como él, posiblemente los demás hubiéramos respondido de otra manera. Roja para el del Getafe, amarilla para el del Atlético.
El del silbato no sabía para qué se lo reclamaba. Ni él ni nadie, la verdad. De hecho se apuntaba a una plantilla de Nahuel Molina, lo mismo al muchacho lo expulsaban después del golazo, más que nada para que estuviera en todas. Pero no: se trataba de que Abqar había tocado aquello que no se debe tocar, se trataba de que Sorloth había respondido como responde un tipo tan frío como él, posiblemente los demás hubiéramos respondido de otra manera. Roja para el del Getafe, amarilla para el del Atlético. Y el VAR que continúe así, gloria para los que buscan y encuentran, muerte para el fútbol moderno. Antes aún, el del silbato echó a correr cuando Domingos Duarte reventó a Baena. No es que no sacara la tarjeta que debía sacar, elija cada cual el color, sino que hizo mutis por el foro no fuera a ser que la gente se fijara en él. Al fin y al cabo era el primer derbi en Liga con el Atlético por medio de un árbitro madrileño, para llegar a la conclusión de que tanto da, como si hubieran nacido en otro continente: cuando de tomar decisiones se trata, son horribles. Como el local siguió jugando, como el visitante puso cara de bueno, fue como si no. Pero sí. Y aún no había sucedido lo que después sucedería... Aquí se han gastado, de forma absurda incluso, dos párrafos de un partido marcado por el señor Molina, Nahuelito a la sazón, que a las primeras de cambio y fuera de sitio sacó un derechazo tremendo, con teleobjetivo a la escuadra de Soria. El Getafe había diseñado una de esas alineaciones orientadas a que el rival no te haga gol, tres centrales y Djené en el eje, pero nadie contaba con el campeón del mundo, que, protegido por Pubill, tuvo un papel evidentemente ofensivo que aún dio antes del descanso para una gran parada de Soria y para otra que echó fuera. Pues eso: absolutamente en todas. Tres oportunidades, ahí es nada, a la que conviene añadir un cabezazo al palo de Sorloth, habilitado por Baena. De sobra para el Atlético ante un rival que de momento no se había acercado a Musso ni para saludar, si acaso un disparo de Kiko Femenía a última hora... y en fuera de juego. Llegados a este punto conviene apuntar que, como la Liga ya se ha convertido para el Atlético en lo que hay que jugar los fines de semana, Simeone había tirado de la segunda unidad. Por tener, tenía sitio allí hasta Vargas, que no estuvo ni mal ni bien, sino todo lo contrario. Respecto al once que se la jugará el miércoles ante el Tottenham, si acaso dos de ellos. Después el Atlético permitió que se rompiera el partido... y después al Getafe le vino bien que se rompiera el partido. Por una vez y sin que sirva como precedente, teniendo en cuenta los equipos en liza, aquello se convirtió poco a poco en correcalles. Sobre todo después de que la escuadra azulona se quedara con diez a mayor gloria de la tecnología, relatada quedó la crónica de sucesos. Y lo mismo Musso sacaba la de Milla que, en la jugada inmediatamente posterior, Soria sacaba la de Griezmann. Que ya andaba por allí, porque había que apurar el cáliz. Toni Muñoz ha cambiado a su equipo, aquél que peleaba por el descenso, aquél que aún se permite soñar con Europa. El que fuera director deportivo del Atlético (y lateral de leyenda), el que es director deportivo del Getafe, ha dado la vuelta como un calcetín a la plantilla en cuanto se lo ha permitido el límite salarial, léase en enero Satriano, Vázquez, Romero, Birmancevic, todos ellos con minutos en el Metropolitano, la tropa de Bordalás muriendo orgullosa hasta que Musso sacó la última, la de Liso, para que los puntos se quedaran en casa una vez más. Nahuel y a otra cosa, no hay quien soporte a los que arbitran.