Las educadoras infantiles se encierran en una escuela para pedir mejores condiciones: “Defendemos el futuro de toda la sociedad”
ResumenMás de treinta educadoras infantiles están sentadas en círculo en un aula. Visten de amarillo, el color que ha teñido las movilizaciones con las que estas profesionales están reclamando unas condiciones más dignas para ejercer su labor. Llevan un mes en huelga indefinida y este fin de semana se han encerrado en una escuela de Rivas-Vaciamadrid para hacerse escuchar. “Llevamos muchos años con muchas luchas pequeñitas y, como las pequeñitas no han dado resultado, nos hemos tirado a la piscina”, explica Lucía Martínez, miembro de la Plataforma Laboral Escuelas Infantiles y una de las organizadoras de este encierro.
Más de treinta educadoras infantiles están sentadas en círculo en un aula. Visten de amarillo, el color que ha teñido las movilizaciones con las que estas profesionales están reclamando unas condiciones más dignas para ejercer su labor. Llevan un mes en huelga indefinida y este fin de semana se han encerrado en una escuela de Rivas-Vaciamadrid para hacerse escuchar. “Llevamos muchos años con muchas luchas pequeñitas y, como las pequeñitas no han dado resultado, nos hemos tirado a la piscina”, explica Lucía Martínez, miembro de la Plataforma Laboral Escuelas Infantiles y una de las organizadoras de este encierro. Entre sus principales demandas, destaca la reducción del número de niños y niñas que atienden en cada aula: “No podemos trabajar con las ratios que manejamos. Cualquier persona que ha tenido un hijo o una hija y ha pasado por tener un bebé en brazos sabe que es imposible tener más de uno, más de dos ni más de tres”. Otra reivindicación que defiende es que haya dos profesionales por aula, lo que se conoce como pareja educativa. “Es una herramienta pedagógica muy potente en estas edades para tener dos visiones, dos modelos a los que mirar, y asegurar la vinculación de todas las criaturas”, expone esta profesional. También pide una subida “urgente” de sus sueldos: “Muchas compañeras están cobrando el salario mínimo interprofesional, que no es acorde ni a la categoría profesional ni a la responsabilidad que tenemos”. Las educadoras iniciaron su encierro en la escuela infantil Platero este viernes por la tarde, una vez se había vaciado de niños y niñas. Más de treinta profesionales de la enseñanza de 0 a 3 años de distintos centros madrileños se reunieron en asamblea en una de las aulas y empezaron a organizarse. Hablaron de cómo confeccionar carteles, de en qué ámbito centrar sus reivindicaciones, de cómo se iban a administrar para comer… Y se repartieron en turnos con el objetivo de alargar el encierro durante todo el fin de semana. “Estamos haciendo una red preciosa. Hemos tejido una red de lazos amarillos en la que hemos conocido a muchísimas compañeras que quieren participar. Está muy activo el equipo”, valora Martínez. “No esperábamos tanta respuesta. Sabíamos que la gente estaba cansada, que necesitaba un revulsivo, pero no esperábamos que desde el primer día hubiera un ‘Ya está bien, estamos cansadas y, para lo que cobramos, si un mes no cobramos, pues ya veremos’”, destaca sobre el seguimiento que ha logrado la huelga a lo largo del último mes. La respuesta que han encontrado por parte de las administraciones es desigual. En el caso del Gobierno estatal, la activista pone en valor la disposición al diálogo que les han mostrado: “El primer día que nos concentramos en la puerta del Ministerio de Educación, bajaron a buscarnos para que subiéramos a hablar”. Desde entonces han mantenido tres reuniones, en las que reconocen avances: “Nos han dado un par de herramientas que creen que pueden ser los caminos para trabajar en una parte de las reivindicaciones que tiene que ver con las competencias del Ministerio, que son las ratios y las horas no lectivas”. No han encontrado la misma mano tendida en la Comunidad de Madrid: denuncian que el Gobierno de Isabel Díaz Ayuso, con amplias competencias en el ámbito de la educación, no les ha recibido desde que empezaron la huelga. En cuanto a los ayuntamientos, también hay respuestas desiguales. Mientras lamentan que el de la capital no ha tenido ningún acercamiento con ellas, en el caso de Rivas hay mayor sintonía. Su alcaldesa, Aída Castillejo (IU-Más Madrid-Verdes Equo), acudió este viernes a la escuela Platero a mostrar su apoyo a las trabajadoras movilizadas y se puso la camiseta amarilla de sus reivindicaciones. “Las educadoras de 0-3 están pidiendo dignificar esta etapa, que a veces se considera solo de cuidados, como la etapa educativa fundamental que es”, valora Castillejo en declaraciones a elDiario.es. “Eso pasa por la mejora de las condiciones laborales de sus profesionales, pero en base a eso también solicitan una bajada de ratios que a quien primero beneficia es a los niños y a las niñas”, defiende la alcaldesa de este municipio de 100.000 habitantes, y traslada “la felicitación y el abrazo colectivo de esta ciudad a las educadoras, nuestro apoyo y nuestro acompañamiento” a una lucha que considera que es “muy difícil sostener” durante tanto tiempo. Casi todas las profesionales que están participando en este encierro son mujeres, de diferentes edades. Una de ellas, Miriam, ve relación entre el género mayoritario en el sector y los salarios que reciben. “En las etapas en las que menos hombres hay, peores condiciones tenemos. Según van apareciendo hombres en el momento educativo… Vas a primaria y hay un salto en las condiciones, en el dinero y en todo. Vas a secundaria, donde ya hay muchos más hombres, y hay otro valor”, denuncia. Miriam, que lleva un mes participando en la huelga, defiende que la educación infantil es un “pilar” en el que los niños y niñas adquieren “autonomía y valores” y “aprenden a ser ellos, a ser ellas, a identificar emociones y a ser adultos funcionales”. Por eso pide a la consejera madrileña de Educación, Mercedes Zarzalejo, que les escuche y “entienda el valor de esta etapa educativa”. “Hemos estudiado y seguimos formándonos. Estamos dando unos cuidados profesionalizados. Hay gente que dice ‘es que solo cuidáis’, pero cuidar es de lo más importante que le puedes regalar a una persona”, reivindica. Esta maestra reconoce que la huelga está teniendo un impacto sobre los niños y niñas, a quienes tienen que reagrupar para que los atiendan las profesionales en servicios mínimos. “Están desconcertados, están sufriendo mucho y a nosotras nos da mucha pena, y creo que también hemos tardado tantos años en ponernos en una huelga así, aparte de porque es muy difícil de sostener, porque precisamente nos da pena. Pero tenemos que luchar y nos repetimos todos los días que es por su futuro y por su bienestar”, traslada. Entre las familias hay quienes comparten que esta movilización es en beneficio de sus hijos e hijas y quienes no lo ven así. “Encontramos a familias muy implicadas, que entienden nuestra lucha y la apoyan de muchas maneras: nos hacen camisetas, nos mandan mensajes incluso en los pañales que nos traen de cada peque”, agradece Miriam. “Otras no terminan de entender esta lucha y nos llegan a decir que los niños del presente no tienen que sufrir para que los niños del futuro estén mejor. Frases que realmente nos duelen porque si estamos luchando precisamente es por ellos y por ellas, para que cuando se incorporen el 1 de septiembre tengan unos brazos que les acojan”, defiende desde el pasillo de la escuela infantil Platero. Un rato después de comenzar el encierro, algunas de las trabajadoras leyeron ante sus compañeras un manifiesto en el que proclamaban: “Sin nosotras no hay educación infantil y sin educación infantil no hay futuro”. Un futuro que por el momento sitúan en permanecer en esta escuela durante todo el fin de semana y en continuar con su movilización más allá: “Seguiremos organizándonos, saliendo a las calles y alzando la voz todas las veces que haga falta hasta que se nos escuche de verdad. Lo que defendemos no es solo nuestro trabajo, es el futuro de la infancia y de toda la sociedad. Porque educar también es luchar, porque cuidar también es resistir”.