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Trump cambia el tono por sorpresa en el avión de vuelta: "Hoy España dio marcha atrás por completo, fue muy generosa"

Resumen

Este miércoles, en Ankara, el presidente de Estados Unidos arremetió una vez más contra España y puso sobre la mesa de nuevo la posibilidad de represalias comerciales como castigo por la reticencia de nuestro país a llevar el gasto en defensa hasta el 5% o la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de no permitir el uso de las bases de Rota y Morón para las operaciones militares contra Irán. Ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España. Por cierto, me gustaría que lo redactaras, Scott [en referencia al secretario del Tesoro Bessent]", dijo Donald Trump. "España es un aliado terrible en la OTAN.

Este miércoles, en Ankara, el presidente de Estados Unidos arremetió una vez más contra España y puso sobre la mesa de nuevo la posibilidad de represalias comerciales como castigo por la reticencia de nuestro país a llevar el gasto en defensa hasta el 5% o la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez de no permitir el uso de las bases de Rota y Morón para las operaciones militares contra Irán. "España es un caso perdido. Ya no queremos hacer ningún negocio comercial con España. Por cierto, me gustaría que lo redactaras, Scott [en referencia al secretario del Tesoro Bessent]", dijo Donald Trump. "España es un aliado terrible en la OTAN. No participa, no paga. No quiero tener nada que ver con España. Corten todo el comercio con España, por favor, incluidas las visitas. No queremos tener nada que ver con ellos", continuó. "Háganlo de inmediato. Ni siquiera hablen con ellos. No tienen remedio. Son mala gente. Porque, como saben, todos los demás están pagando y trabajando, y España, especialmente España... Hay un par de países más, pero especialmente España. Lo dicen abiertamente, son hostiles. Y veremos si siguen siendo tan hostiles cuando llamen diciendo: 'Por favor, por favor, queremos comerciar con ustedes, señor. Queremos comerciar con ustedes, señor'. Ganan muchísimo dinero con nosotros, y vamos a hacer que ganen mucho menos. No quiero hacer ningún negocio con ellos", zanjó Trump. No es la primera vez ni la segunda ni la tercera. Desde la cumbre de la OTAN en La Haya el año pasado, Trump ha cargado más de media docena de veces, sugiriendo o amagando con la idea de "expulsar" de la Alianza Atlántica a nuestro país, afirmando que era "merecedor probablemente de represalias económicas y arancelarias". Pero en marzo fue mucho más allá, amenazando con "romper todos los tratos" o las "relaciones", en función de cómo se tradujera su expresión. "No queremos tener nada que ver con España", sugiriendo un posible "embargo" a una aliada "terrible" y "hostil". Trump amenaza a España y pide cortar todo el comercio con el país: "Es una causa perdida" No ha pasado nada desde entonces y no está claro que vaya a pasar ahora. El presidente Sánchez ha asegurado de hecho que pese a los exabruptos en público, cuando ayer habló con Trump en persona todo fue "cordial", una conversación "sobre el mundial de fútbol y golf". Y el propio Trump, en un giro inesperado pero acorde a su estilo, cambió completamente su discurso en el avión de vuelta a Washington. A preguntas de los periodistas, el estadounidense elogió la actitud de nuestro país en la cumbre. "Diré que tuve problemas con España, y sigo teniéndolos, pero hoy España dio marcha atrás por completo. España fue muy generosa hoy... Respondió a una petición para realizar un pago muy importante y, si no lo hubiera hecho, ni siquiera estaríamos hablando con ellos", apuntó. Sus ataques al Gobierno fueron por la mañana, antes de cruzar unas palabras con el presidente y la reunión. Al terminar, aparentemente, su actitud fue diferente. "Se habían comportado muy mal en mi opinión, pero hoy hubo una gran unidad en la reunión, tremenda unidad. Muy bastante agradable", concluyó. El enésimo cambio de tono vuelve a disparar las preguntas sobre qué va a pasar. Antes de esas palabras de Trump en el avión, funcionarios estadounidenses habían dado un paso al frente, marcando por primera vez de forma clara cuál podría ser la vía para medidas punitivas comerciales, indicando que empezarán a mover los resortes. Pero si el líder cree que ha habido un cambio de actitud y que España ha sido "generosa", quizás ya no lo crea necesario. "El Departamento del Tesoro trabajará con el representante comercial de Estados Unidos y el Departamento de Comercio para proporcionar a Trump una lista de productos españoles que podrían ser embargados en los próximos días", indicó una fuente en un correo electrónico remitido como respuesta a diversos medios de comunicación. Algo que se contempló en el pasado, y que altos cargos políticos enarbolaron como amenaza ante las cámaras, pero que nunca llegó a ejecutarse porque es muy complicado y jurídicamente arriesgado. Cualquier medida comercial punitiva debe tener en cuenta que es la Comisión Europea la que tiene las competencias de negociación comercial en la UE. En su primer mandato EEUU tomó medidas arancelarias o de castigo contra productos que eran especialmente dañinos para la economía española. Pero un embargo directo es un paso muy grande, jurídicamente difícil de justificar y del todo inaceptable para la UE. EEUU ha aprobado embargos ad hoc en el pasado, pero en situaciones muy extremas amparándose en la Ley de Poderes de Emergencia (la misma que el Supremo tumbó como herramienta para poner aranceles globales). Pero para algo así sería necesario invocar otras leyes que regulan las relaciones con países enemigos o que definen las situaciones de emergencia nacional con mucha más precisión. "El proceso de imponer aranceles a los productos españoles no es tan complicado", le ha dicho Chad P. Bown, ex economista jefe del Departamento de Estado durante la presidencia de Joe Biden, a Politico. "Pero otra cosa son las implicaciones que tendría esto para el Acuerdo de Turnberry. Creo que sería devastador... probablemente significaría el fin de dicho acuerdo", añadió en referencia a lo firmado el año pasado por Trump y Ursula von der Leyen en Escocia. "En octubre pasado se trabajó en este tema. Creo que van a retomar esa idea", le dijo al mismo medio estadounidense una segunda fuente familiarizada con las deliberaciones internas de la administración Trump en materia comercial y que apunta a algo que Trump celebró cuando el Supremo tumbó los aranceles globales. "No puedo poner aranceles, pero sí un embargo", dijo entonces el presidente tan contrariado como interesado en la posibilidad de aplicar ese mecanismo. Otra opción podría ser invocar la Sección 232 de la Ley de Expansión Comercial de 1962, que permite imponer aranceles o restricciones a las importaciones para proteger ciertos sectores considerados importantes para la seguridad nacional. Para invocar la IEEPA, esa ley de poderes extraordinarios, Trump debe declarar una emergencia nacional ante una "amenaza inusual o extraordinaria" para la seguridad nacional, la política exterior o la economía de Estados Unidos. Esta ley se ha utilizado reiteradamente para restringir el comercio con Irán, Rusia y Corea del Norte, o para bloquear transacciones en dólares de miles de empresas y entidades ligadas al terrorismo. Pero es difícil pensar que un tribunal vaya a considerar que España, un aliado de la OTAN y con el que tiene superávit comercial además, supone una "amenaza inusual o extraordinaria" por no elevar el gasto o no permitir el uso de sus bases, a pesar de que algunos senadores y congresistas han apuntado precisamente a esa línea de pensamiento, diciendo que poner límites a la operación Furia Épica contra Irán ponía en peligro la vida de soldados. La administración podría intentarlo, sabiendo que al menos mandaría un mensaje muy potente. Y a diferencia del caso de los aranceles, que acabaron ante el Supremo por las denuncias de varias empresas estadounidenses afectadas y algunos Estados, es posible que un posible pleito tuviera que ser presentado sólo por España. O por la UE en su nombre mientras se hace un control de daños político. El comercio total de bienes entre ambos países superó los 47.900 millones de dólares en 2025, según datos de la Oficina del Censo de EEUU recogidos por Reuters. Si se incluyen los servicios, como el turismo, el total asciende a 74.500 millones de dólares, según datos de la Oficina de Análisis Económico del Departamento de Comercio, lo que convierte a España en el 23.º socio comercial más importante de EEUU. EEUU, de hecho, vende más bienes a España de los que compra, exportando 26.600 millones de dólares en bienes al país en 2025 e importando 21.350 millones de dólares, lo que resulta en un superávit comercial de 5.250 millones de dólares. Estados Unidos importa desde España sobre todo productos farmacéuticos, transformadores y convertidores eléctricos, productos de cuidado personal, productos derivados del petróleo, cerámica vidriada y aceite de oliva, el gran castigado en 2017. Las principales exportaciones estadounidenses a España son productos farmacéuticos, petróleo crudo, aeronaves civiles y maíz.