Testigos de la Italia que ha 'sacado' a España de Schengen: "Es un clima muy triste el que estamos viviendo en la UE"
ResumenSon las 16:00 horas en el aeropuerto de Fiumicino, en Roma. Son los primeros días de la suspensión del acuerdo de Schengen por parte de Italia hacia España. El ambiente, tanto a nivel político como mediático, está marcado por lo ocurrido en Ceuta, donde más de 70.000 migrantes cruzaron la frontera para entrar en el territorio español en África. Han sido unas imágenes que han dado la vuelta al mundo, creando un precedente en la historia de las migraciones de España y del resto de Europa.
Son las 16:00 horas en el aeropuerto de Fiumicino, en Roma. Son los primeros días de la suspensión del acuerdo de Schengen por parte de Italia hacia España. El ambiente, tanto a nivel político como mediático, está marcado por lo ocurrido en Ceuta, donde más de 70.000 migrantes cruzaron la frontera para entrar en el territorio español en África. Han sido unas imágenes que han dado la vuelta al mundo, creando un precedente en la historia de las migraciones de España y del resto de Europa. «AMENAZAS» PARA LA SEGURIDAD NACIONAL El Gobierno italiano, el pasado sábado 1 de agosto, suspendió con España la frontera Schengen, el acuerdo internacional por antonomasia que prevé la libre circulación de personas dentro de la mayoría de países de Europa. La primera ministra, Giorgia Meloni, motivó la decisión sobre la base de la existencia de unas "amenazas" para la "seguridad nacional" de Italia y la protección de fronteras de la Unión Europea. ¿Qué ha sucedido desde entonces? Tras la suspensión de la frontera Schengen, Italia lleva ya una semana de controles fronterizos en puertos y aeropuertos del país transalpino para todos los trayectos procedentes de España. Dado que la medida fue anunciada de la noche a la mañana, casi literalmente, entre el viernes 31 de julio y el sábado 1 de agosto; las autoridades italianas han tenido que organizarse sobre la marcha para poder ejercer los controles a los viajeros procedentes de España. Cada aeropuerto italiano, se ha organizado de forma diferente. En el aeropuerto de Fiumicino, en Roma, la media es de unos 60 vuelos al día procedentes de Madrid, Barcelona, Sevilla, Valencia, Baleares y Canarias, entre otros destinos. En diferentes aeropuertos transalpinos, por ejemplo, los controles en tierra se han realizado formando filas separadas para los vuelos procedentes de España, controlando la documentación a todos los pasajeros. En Venecia, por ejemplo, se ha procedido precisamente con este esquema, desviando las operaciones de control fronterizo incluso a terminales aeroportuarias destinadas a los controles extra Schengen. Los controles están siendo aleatorios. En la zona de llegadas de la Terminal 1, cerca de donde los familiares están a la espera de los viajeros mientras toman un café, hay una pareja de agentes de la Policía de Estado italiana que están realizando controles justo en la última puerta de salidas. Atendiendo a informaciones obtenidas por EL MUNDO, las autoridades policiales italianas del aeropuerto de Fiumicino están haciendo controles de los pasajeros incluso antes de que los aviones aterricen, con el objetivo de comprobar la documentación de los pasajeros extracomunitarios, por ejemplo, para que puedan seguir circulando libremente por el área Schengen. En los primeros días, la policía italiana controló el listado de pasajeros de vuelos procedentes de Madrid y Barcelona, por ejemplo, para llevar a cabo esos controles preventivos. "CONTROL POLICIAL CON LOS PERROS" "Es un clima muy triste el que estamos viviendo dentro de la Unión Europea, que debería ser emblema de los derechos humanos", asegura Ricardo, español crecido en la capital italiana. Acaba de aterrizar procedente de un vuelo de Madrid, ciudad en la que vive y trabaja como profesor de Economía. Ha viajado con su mascota, Giovi, que ladró y lloró un poco a lo largo del trayecto, pero que sin embargo se mantiene tranquila, a su lado, a lo largo de la conversación. "Mi vuelo fue puntual y, al salir del avión, vi solamente un control policial con los perros", confirma Ricardo, quien en las próximas semanas tendrá momentos de descanso junto a su familia. Letreros compartidos por redes sociales de controles para pasajeros llegados desde España@DiurteCrónica "Tras haber conocido la situación en los últimos días me había informado previamente porque no sabía qué implicaciones iba a tener la suspensión de Schengen para España por parte de Italia. Pensé que iba a ser algo parecido a cuando alguien viaja a Reino Unido tras el Brexit", explica. "Un amigo del gimnasio está volando a Palermo y estaba preocupado por los controles que podría haber, pero él siendo italiano bromeó acerca del hecho que, de algún modo, le habría dejado entrar"; detalla Ricardo, contando también que "otro amigo prefirió viajar solo a Nápoles porque no estaba seguro de que su novia de República Dominicana podía entrar en Italia". Como docente de Economía en la universidad considera que "la medida genera incertidumbre, que en economía valoramos negativamente. Y ésta es una más, teniendo en cuenta que los controles son diferentes en base al aeropuerto italiano en el que aterrices". Para Ricardo, al igual que para otros pasajeros entrevistados en Fiumicino, el sentido de la medida está vinculado a que "el Gobierno italiano quiere ser el emblema del control migratorio" y "le está echando un pulso al Ejecutivo español por lo que ha ocurrido en Ceuta". El docente, antes de dejar el aeropuerto de Fiumicino acompañado por su fiel mascota, añade: "Se dejan morir a las personas en la frontera y, en vez de hablar de emergencia humanitaria, hablamos de cerrar el espacio Schengen". ¿EL FIN DE LA LIBERTAD QUE DA EL ESPACIO SCHENGEN? Lo cierto es que la suspensión de Schengen para España, por parte de Italia, desde un punto de vista técnico, no mantiene relación con el atravesamiento de los migrantes hacia territorio ceutí. En primer lugar, porque Ceuta está fuera de los acuerdos de libre circulación del área Schengen. En segundo lugar, porque los migrantes si bien es cierto que llegaron ilegalmente a territorio español, no alcanzaron la Península Ibérica. En tercer lugar, porque la suspensión de la frontera Schengen tiene como objetivo último controlar la documentación de los ciudadanos de terceros países, no pertenecientes al acuerdo internacional, para que puedan seguir desplazándose libremente por la zona de libre movimiento europea. España establece controles fronterizos con Italia tras la negativa de Meloni a quitar los suyos Italia, por ejemplo, mantiene actualmente la suspensión del área Schengen con Eslovenia con el objetivo de controlar los flujos migratorios de la ruta oriental. Lo mismo ha ocurrido en otras ocasiones entre Francia e Italia en la frontera entre ambas a la altura de la localidad italiana de Ventimiglia, en relación a los flujos migratorios del Mediterráneo Central. Pero en el caso entre Italia y España no sólo no hay frontera terrestre entre ambas, sino que los más 70.000 migrantes llegados a Ceuta ni siquiera alcanzaron nunca el territorio europeo, en el sentido estrictamente geográfico. De modo que, físicamente, no sólo no había ningún riesgo de que los migrantes que cruzaron a Ceuta llegaran a la Península Ibérica; sino que además era imposible que pudieran viajar indocumentados a Italia a través de avión o barco. "EL CONTROL FUE JUSTO AL SALIR DEL AVIÓN" Cristina y Luis, de 55 y 56 años, acaban de aterrizar con un vuelo de Valencia y asistirán estos días a una boda en Italia: "Nos han controlado la documentación justo tras salir del avión", confirma Luis, quien asegura que "la suspensión de España del acuerdo de Schengen por parte de Italia es una medida muy política por parte de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, aunque no está siendo especialmente efectiva". Leila, española y peruana de 29 años, viaja con su familia desde Vigo con dos vuelos y una escala en Barcelona antes de llegar a la capital italiana: "Teníamos presente el asunto de Schengen, pero finalmente no hemos tenido ningún control". Flavia es italiana y tiene 34 años: "He viajado a Barcelona y por la Costa Brava con unos amigos y, por seguridad, me había informado y había llevado conmigo incluso el pasaporte por lo que pudiera pasar". Y añade: "Estamos en un momento histórico en el que está habiendo desorden y medidas de este tipo tiene que tener un sentido porque, en cualquier caso, los flujos migratorios deben ser gestionados adecuadamente pensando en el respeto de las personas". Grupo de estudiantes que llegan procedentes de Barcelona tras un viaje de fin de cursoM.TORI / CRÓNICA Leandro Tirreno, de madre filipina y padre italiano, es un maquillador que vive en Barcelona desde hace 12 años. En los últimos días, tras aterrizar en Fiumicino no tuvo que afrontar ningún control tras el aterrizaje. Fue ya en las salidas donde dos policías transalpinos le pidieron la documentación y le preguntaron el aeropuerto de procedencia, que era Barcelona: "Mostré mi carnet de identidad italiano, pero creo que me pararon por mis facciones asiáticas, pero les conté que volvía a Roma a visitar a mis padres", explica. Y añade: "Nunca tuve problemas al viajar, una de las cosas positivas de ser europeo es poder viajar", asegura tras haber sido parado, por primera vez, en su propio país. "Es una situación absurda y lo siento mucho. Es difícil de imaginar que personas que hayan llegado a Ceuta puedan viajar indocumentadas hasta aquí". EL MODELO ALBANIA Y LOS CONTROLES ESPAÑOLES Tras lo ocurrido en Ceuta, en los últimos días el Gobierno de la primera ministra italiana, Giorgia Meloni ha querido presentarse ante los socios europeos como modelo de mano dura de cara a la gestión de los flujos migratorios de la Unión Europea. Para ello, el Ejecutivo de Roma ha planteado a los 27 seguir el modelo Albania y establecer centros de expulsión migratorios en terceros países africanos, como Ruanda, Ghana y Uganda. El objetivo es que, ya en esos centros, se puedan dividir los refugiados que tengan derecho a protección internacional para que puedan entrar en Europa y el resto de migrantes a expulsar. El problema del modelo Albania, hasta ahora, es que conserva contradicciones jurídicas a nivel europeo y dificultades logísticas para el desplazamiento eficiente de los migrantes por parte de las autoridades italianas entre el Mediterráneo Central y Albania. Pero el asunto más controvertido es el aspecto económico porque, ante poco más de 600 migrantes deportados en casi dos años, el conjunto del modelo Albania supone para Italia un gasto de más de 1.000 millones de euros en cinco años. La Unión Europea está a la expectativa. Mientras, España ha puesto en marcha los mismos controles a los ciudadanos italianos. "La carta contra España, lanzada el 1 de agosto por Giorgia Meloni y la primera ministra danesa Mette Frederiksen, ha sido firmada por 22 países , 20 de ellos liderados por la centroderecha y dos (Dinamarca y Malta) por la centroizquierda. Además, el canciller alemán Friedrich Merz la ha firmado , mientras que Emmanuel Macron no. Existe preocupación de que la UE pueda dividirse por líneas puramente políticas: conservadores por un lado y progresistas por el otro", apunta el Corriere della Sera. "GESTIONAR LOS MOVIMIENTOS DE PERSONAS" Guido, Lucia, Leonardo, Marinella y Emma son de la ciudad italiana de Perugia, en el centro del país. Tienen todos 18 años y acaban de volver de su primer viaje a Barcelona para celebrar el final de su etapa juntos en el instituto: "Viajar a Barcelona nos ha permitido conocer a otras personas que nunca habríamos conocido en nuestro día a día y, además, teniendo la experiencia de tener que gestionarse de forma autónoma y sentirnos independientes", explica Marinella. Los cinco, de forma más o menos coral, reflexionan sobre el hecho de que "Ceuta es española pero está en África y los migrantes no han llegado al sur de la Península" [aunque hay denuncias de distintos medios de que eso ya ha sucedido]. Entre todo el grupo de amigos, Leonardo reflexiona: "Es muy fascinante observar cómo Europa, como entidad propia, trata de gestionar los movimientos de personas como si fuera un bloque único". Para Emma era su primer viaje en avión y, además, fuera de Italia. Admite haber sido la más precavida de todos a lo largo del viaje: "¡La sensación del despegue ha sido extraña! ¡Se me taparon los oídos y con una extraña sensación en la barriga!", explicó la joven contando cómo fue su primer despegue: "¡Ha sido una sensación muy bonita!". Los cinco ya están pensando en su próximo destino, que podría ser Ámsterdam. Que la apertura de su mirada contraste, en el futuro, con el cierre del mundo de los adultos en el que acaban de entrar.