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El País ·

Bellingham y Kane sacan del sopor a Inglaterra en su gris victoria ante Panamá

Resumen

Una victoria ante Panamá con aire muy inglés, un saque de esquina empalmado por Bellingham y un centro al segundo palo de este cabeceado por Kane le dieron a Inglaterra el primer puesto del grupo L. Uno de los ocho mejores terceros espera a la selección de Thomas Tüchel, que anduvo trastabillada y empastada hasta que Bellingham ganó el partido con esas dos acciones. Tüchel cambió los extremos en busca del brío y de la chispa en el juego ofensivo que les faltó a sus atacantes ante Ghana. Ni la versión del Twist and Shout de los Beatles ni el Mr.

Una victoria ante Panamá con aire muy inglés, un saque de esquina empalmado por Bellingham y un centro al segundo palo de este cabeceado por Kane le dieron a Inglaterra el primer puesto del grupo L. Uno de los ocho mejores terceros espera a la selección de Thomas Tüchel, que anduvo trastabillada y empastada hasta que Bellingham ganó el partido con esas dos acciones. Tüchel cambió los extremos en busca del brío y de la chispa en el juego ofensivo que les faltó a sus atacantes ante Ghana. Ni la versión del Twist and Shout de los Beatles ni el Mr. Brigthside de The Killers fue acompañada por el juego inglés. Madueke y Gordon fueron al banquillo y Saka y Rashford alborotaron más que otra cosa con un par de internadas y de disparos que acabaron en nada. Panamá, fortificada con una defensa de cinco, cuatro centrocampistas y Tomás Rodríguez como lobo solitario para todo balón largo que se preciara, se mostró como un bloque sólido. Un entramado que no lograron resolver ni los extremos renovados ni Bellingham ni Kane. Mucho pase académico entre Anderson y Rodgers, y poca chicha. Resultaba más puntiaguda Panamá las pocas veces que logró engarzar juego directo hasta el área de Pickford. Las peinadas de Rodríguez a Rodríguez, el nueve Tomás Rodríguez y el extremo Juan Luis. Los dos apuraron un par de veces a Guehi y Ngoyo, que en una de las ocasiones corrieron agobiados hacia atrás viendo cómo el extremo panameño exigía a Pickford en un mano a mano escorado que resolvió con un zapatazo desde la frontal del área. Panamá publicitó por dónde le pueden hacer pupa a Inglaterra en los cruces. Los picotazos de Panamá se daban en medio del insulso dominio inglés. Se empacharon tanto de balón los centrocampistas de Tüchel que terminaron por recuperar un valor clásico. Después de las secuencias interminables de toques llegó un torrente de centros al área. Entre Escobar, Córdoba y Andrade se hincharon a despejar a cabezazos. Kane era vencido y engullido una y otra vez entre los tres robustos panameños. Los centros de Saka y Rashford tampoco colaboraron a dar algún tipo de ventaja a Kane para rematarlos. La mezcla con sus laterales tampoco se vio muy forjada. Quansah, sustituto del lesionado Reece James, y O’Reilly estaban más pendientes de ser interiores o de no perder el sitio que de buscar alianzas con los extremos que tenían por delante. Se fueron los ingleses camino de la caseta con el rictus serio, con el mismo fútbol plano que copó el final de la etapa de Gareth Southgate. El mismo juego tostón emanado de los mejores jugadores de la Premier League y de los exiliados como Bellingham y Kane. Fueron estos dos los que arreglaron la planicie en la que estaba inmersa Inglaterra. O en el atropello, porque a Rashford le dio por correr con la pelota pegada al pie sin importarle qué o quién estaba delante. Estaba Inglaterra tan inglesa que marcó en un saque de esquina. Bellingham cazó a media altura una buena volea sin que su marcador se enterase del remate porque esperaba un centro más alto. No había estado muy lúcido el volante madridista hasta el gol. A su segundo tanto en lo que va de campeonato, ligó de inmediato un recorte pegado a la línea de fondo y un centro pasado al que esta vez Kane sí le pudo sacar provecho para adelantarse y martillearlo. Con el 2-0 ya hubo poco partido. Si acaso, que Panamá volvió a mostrar esos agujeros a la espalda de los centrales ingleses. Uno acabó en gol anulado por fuera de juego y un par de ellos volvieron a inquietar a Pickford. No marcó Panamá y, al menos, Tüchel y sus muchachos pudieron despedirse mirando a la cara a sus hinchas mientras estos entonaban el Wonderwall de Oasis.