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Colectivos okupas, de apoyo a Hamás, y anarcoecologistas toman Sol: «Quieren que ardan las calles»

Resumen

Se veía venir: lo que comenzó como un acto de protesta por el desorbitado precio de la compra y alquier de viviendas, con la espita del desahucio de Maricarmen Abascal, ha acabado colonizado por una amalgama de grupos radicales que han tomando la acampada de la Puerta del Sol ... , desplazando al Sindicato de Inquilinas de Madrid. Hay de todo, casi 40 organizaciones, entre las que destacan algunas muy peligrosas, como Samidoun , la «red de solidaridad con los presos palestinos», que apoya a Hamás y que reventó la Vuelta a España en su última etapa en septiembre de 2025; pasando por la Coordinadora Antifascista, muy agresiva y activa desde el 15-M; radicales anarcoecologistas; piratas informáticos; casas okupa; y hasta colectivos extremistas LGTBI, especialmente de personas trans. Es un itinerario calcado de lo que ocurrió en el mismo escenario hace tres lustros, tras la eclosión del 15-M, que luego capitalizaron los más ultras.

Se veía venir: lo que comenzó como un acto de protesta por el desorbitado precio de la compra y alquier de viviendas, con la espita del desahucio de Maricarmen Abascal, ha acabado colonizado por una amalgama de grupos radicales que han tomando la acampada de la Puerta del Sol ... , desplazando al Sindicato de Inquilinas de Madrid. Hay de todo, casi 40 organizaciones, entre las que destacan algunas muy peligrosas, como Samidoun , la «red de solidaridad con los presos palestinos», que apoya a Hamás y que reventó la Vuelta a España en su última etapa en septiembre de 2025; pasando por la Coordinadora Antifascista, muy agresiva y activa desde el 15-M; radicales anarcoecologistas; piratas informáticos; casas okupa; y hasta colectivos extremistas LGTBI, especialmente de personas trans. Es un itinerario calcado de lo que ocurrió en el mismo escenario hace tres lustros, tras la eclosión del 15-M, que luego capitalizaron los más ultras. La Policía Nacional lo tiene claro. Esta 'segunda' acampada viene con vocación de permanecer en el tiempo: «La desgraciada muerte de Maricarmen es su excusa perfecta. La pobre mujer les vale más muerta que viva», indican fuentes conocedoras de los entresijos de lo que está cociéndose en Sol. «Lo que buscan es quemar las calles. Desde hace una semana sabemos que quieren crear problemas», sentencian. La convocatoria de elecciones generales para el 29 de noviembre, de una huelga general el 11-N y el respaldo del Tribunal Superior de Justicia de Madrid, que ha dictaminado que la Delegación del Gobierno no ha incurrido en dejación de funciones pese a permitir el asentamiento en la plaza, son nuevos acicates para estos grupos que nada tienen que ver con el derecho a la vivienda. Ya el sábado pasado, azuzaron otra manifestación ilegal los de la Coordinadora Juvenil Socialista (CJS), nacida en el País Vasco y con ramificaciones en Cataluña. Enfrente, los neonazis de Núcleo Nacional y Democracia Nacional. El dispositivo policial evitó que la sangre llegara al río.Los agentes que investigan y los que conforman los grupos operativos sobre el terreno muestran su hartazgo con las «consignas políticas» que vienen recibiendo desde el 26 de septiembre, cuando les negaron evitar la acampada. «Estamos trabajando a ciegas. Es gravísimo lo que está sucediendo, porque nos enteramos de los movimientos por las redes sociales. Las delegaciones del Gobierno [hay protestas similares en las principales capitales españolas, como Barcelona, Sevilla y Valencia] no nos están comunicando nada», añaden. Ponen de ejemplo la manifestación de este jueves por la noche, entre Sol y el que fue el domicilio de la anciana de 87 años fallecida, en la calle del Alcalde Sainz de Baranda, 46: «No está comunicada, como marca la ley; pero tampoco nos ha informado de ello la Delegación del Gobierno en Madrid», se quejan.El ambiente de crispación creciente lo han podido comprobar justo después de fallecer la mujer: «Directamente, culpaban a la Policía de haberla matado. Nos llamaban asesinos. Ya tienen vía libre por parte de los políticos, que están ejerciendo una permisividad al cien por cien con ellos. Ni están ni se les espera. Ni siquiera nos dejan ponernos los cascos, porque a nuestros mandos les han dicho que 'puede parecer una provocación'», añade un antidisturbio.Por lo que respecta a estas organizaciones ultras, Samidoun, fundada en 2011, es «un intermediario para recaudar fondos a favor del Frente Popular de Liberación de Palestina« y tanto Estados Unidos como Alemania, Reino Unido y Canadá la catalogan como grupo terrorista. Samidoun celebró los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023 en Israel, que acabaron con 1.200 muertos y dieron origen a la respuesta de Tel Aviv de invadir Gaza. Ha tenido el soporte de La Casika de Móstoles, el centro okupa más antiguo de la región, donde compartieron espacio en unas jornadas con el Movimiento Antirrepresivo de Madrid (MAR) el pasado diciembre; además, la Universidad Complutense organizó a finales de noviembre un acto, 'Tribunal de los pueblos sobre la complicidad con el genocidio palestino en el estado español', en el que participó la organización.Radicales de izquierda, el sábado 3 de octubre, por el centro de Madrid. EPPrecisamente, La Casika también figura entre los colectivos okupa que sostienen ahora la acampada de Sol. Otros similares son el CSOA La Rosa, donde tienen cabida los anarcoecologistas Extinction Rebellion (también en el listado de los asentados); la Animosa, la Enredadera y Eko de Carabanchel. Entre los colectivos LGTBI radicales están Trans en Lucha, Ariskas, Euforia (Familias Trans-Aliadas); Liga Gamberra Basket; Orgullo Vallekano y el Movimiento Marika de Madrid.La nómina continúa con Articulación Antirracista de Madrid; Acampada por Palestina; Global Sumud Spain (Solidaridad con Palestina y acción humanitaria); la plataforma anarquista Liza; los «hacktivistas» de Kraken.Lab; la Marea Palestina: Educación contra el Genocidio... Y así hasta llegar a 39, incluyendo al Sindicato de Inquilinas y otras organizaciones que sí luchan por el derecho a una vivienda digna.