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Expansión ·

El gran lobby de la banca libra su mayor batalla en una década

Resumen

El sector bancario se juega gran parte de su negocio en Bruselas, la ciudad que genera la regulación que tanto afecta a un segmento de la economía regido por reglas férreas desde el estallido de la crisis global. Tras más de una década en la que se diseñó toda una arquitectura enfocada a que los bancos pudieran soportar las crisis sin tener que disponer de voluminosas inyecciones de dinero público, el foco ha girado hacia la competitividad y las entidades libran su mayor batalla. Aprovechando la apuesta por la simplificación normativa para la economía que lidera la Comisión Europea, la banca busca un alivio regulatorio que se traduzca en menores exigencias de capital, una menor fragmentación de su negocio en los diferentes países de la UE y una supervisión que tenga en cuenta su competitividad para no quedar en desventaja frente a competidores internacionales. Su gran reclamo: esto permitirá elevar el volumen de crédito concedido a la economía europea en un momento en el que el bloque tiene cada vez más necesidades, con urgencias como reducir la brecha respecto a Estados Unidos o disparar su inversión en defensa.

El sector bancario se juega gran parte de su negocio en Bruselas, la ciudad que genera la regulación que tanto afecta a un segmento de la economía regido por reglas férreas desde el estallido de la crisis global. Tras más de una década en la que se diseñó toda una arquitectura enfocada a que los bancos pudieran soportar las crisis sin tener que disponer de voluminosas inyecciones de dinero público, el foco ha girado hacia la competitividad y las entidades libran su mayor batalla. Aprovechando la apuesta por la simplificación normativa para la economía que lidera la Comisión Europea, la banca busca un alivio regulatorio que se traduzca en menores exigencias de capital, una menor fragmentación de su negocio en los diferentes países de la UE y una supervisión que tenga en cuenta su competitividad para no quedar en desventaja frente a competidores internacionales. Su gran reclamo: esto permitirá elevar el volumen de crédito concedido a la economía europea en un momento en el que el bloque tiene cada vez más necesidades, con urgencias como reducir la brecha respecto a Estados Unidos o disparar su inversión en defensa. Wim Mijs, consejero delegado de la EBF, junto con Maria Lluís Albuquerque, comisaria de Servicios financieros de la Comisión Europea.European Union Todos los bancos presionan en Bruselas para lograr esos objetivos sabedores de que es su gran oportunidad en más de una década. En esa batalla legislativa, la Federación Bancaria Europea (EBF, por sus siglas en inglés) es el gran arma del sector. La asociación es la voz del sector en la UE y agrupa a 33 patronales bancarias nacionales, entre ellas a la Asociación Española de la Banca (AEB). En su conjunto, representan a unos 3.500 bancos, desde grandes y mayoristas a pequeños y minoristas e incluso locales. Según los datos manejados por el lobby del sector, estas entidades emplean a cerca de 2,7 millones de personas y mantienen un volumen de crédito en circulación que ronda los 26,8 billones en la Unión Europea. La asociación está liderada por Wim Mijs, su consejero delegado. El banquero de origen neerlandés es la voz de la EBF en los debates públicos desde hace ya más de doce años. La estructura de la asociación empresarial cuenta, además, con otras figuras relevantes como el presidente de la EBF, Slawomir Krupa, que es también responsable del banco francés Société Générale. La española María Abascal, directora general de la AEB, es a su vez la presidenta del Comité Ejecutivo de la EBF. Por su parte, la española María Abascal, directora general de la AEB, es a su vez la presidenta del Comité Ejecutivo de la EBF. Este comité es el órgano de gobierno de la EBF que fija las prioridades estratégicas, las líneas de actuación y reporta a la Junta Directiva. Está compuesto por los directores, los secretarios generales y los consejeros delegados de las asociaciones bancarias nacionales de 32 países europeos. "La EBF apuesta por una economía europea próspera, sustentada en un ecosistema financiero estable, seguro e inclusivo, así como por una sociedad floreciente en la que exista financiación para hacer realidad los sueños de ciudadanos, empresas e innovadores en todas partes", destacan desde la asociación europea. Dos oficinas La EBF tiene su cuartel general en el número 56 de la Avenida de las Artes, en Bruselas. Sus oficinas se encuentran a apenas 650 metros del Parlamento Europeo, aunque un poco más retiradas del Palacio Berlaymont que da sede a la Comisión Europea y se encuentra a 1,5 kilómetros. A diferencia de muchas de las asociaciones empresariales ubicadas en Bruselas, la EBF tiene una segunda sede en Fráncfort, ciudad del Banco Central Europeo (BCE), supervisor del sector. En la ciudad alemana ocupan los números 12-16 de Weißfrauenstraße, en pleno corazón financiero. Entre sus dos oficinas, la federación bancaria cuenta con 28 profesionales, según los datos del registro de transparencia de la UE. Los anuncios de vacantes, sin embargo, dejan ver que buscan refuerzos. La EBF ha acogido, promovido o publicado numerosos informes que dan cifras a la parálisis del sector que, pese al boyante momento que viven sus cuentas, con resultados récord para casi todas las entidades, siente que podría hacer más por la EU. El último gran estudio fue encargado a la consultora Oliver Wyman, que cifró en nada menos que 1,4 billones de euros las necesidades adicionales de financiación de la UE para poder afrontar los retos de la transformación digital y verde a los que se suma ahora su rearme. Se trata de prácticamente del doble de lo que preveía el expresidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, en su famoso informe sobre la hoja de ruta que debía seguir el bloque comunitario para recuperar el terreno perdido frente a Estados Unidos y China. Para que la banca pudiera afrontar una mayor proporción de la financiación que necesita movilizar la Unión Europea, la consultora destaca que deberán realizarse ajustes regulatorios que permitan al sector desbloquear el capital congelado. Si eso ocurriera, las entidades podrían asumir una carga mayor, como el 40% o el 60% de la financiación necesaria. Fuera de las peticiones puramente cuantitativas, el sector también considera necesario poner frenos a la interpretación de las directivas por parte de los Estados miembros, algo que crea fragmentación legislativa dentro de la propia Unión Europea y dificulta su consolidación. Primer trimestre de 2027 Bruselas prepara la gran reforma bancaria para el primer trimestre de 2027. Hasta entonces, ha dado muestras de por dónde pueden ir los tiros con el borrador del informe de competitividad del sector que publicará el próximo 17 de julio y que ampara varias de las reclamaciones que la EBF lleva tiempo haciendo a los legisladores. Pese a las buenas noticias, en la patronal consideran que es pronto para lanzar las campanas al vuelo y que queda mucho por pelear hasta que los cambios legislativos más relevantes para el negocio bancario se materialicen. Por ejemplo, si por el camino se producen nuevos sobresaltos financieros, las instituciones europeas podrían replantearse las medidas que parecen dispuestas a introducir. Como el resto de lobbies, la Federación Bancaria Europea está inscrita en el registro de transparencia de la Unión Europea, una plataforma que sirve para que se pueda identificar qué intereses están representados por cada asociación y en nombre de quién así como los recursos que dedican a estas actividades. En su caso, el código de identificación es el 4722660838-23. Existen más de 15.000 asociaciones registradas en esta base de datos, niveles máximos históricos, con más de 100 de ellos ubicados en España. La inscripción en el registro de transparencia de la UE obliga a adoptar y firmar un código de conducta sobre las relaciones entre el lobby y las instituciones. Desde finales de 2014, cuando comienzan los registros, la EBF ha mantenido algo más de 115 reuniones con los diferentes miembros de la Comisión Europea de las cuales once se han concentrado en los primeros meses de este mismo año para discutir cuestiones sobre la reforma del sector y la Unión de Ahorro e Inversiones. También existe un mecanismo de denuncia que permite a cualquiera poner en marcha una investigación sobre supuestos casos en los que se considere que los lobbies inscritos no han respetado el código. Andrés Stumpf es catedrático emérito de Economía de la Universidad Complutense. Fundación Civismo