Lo que no se prohíbe es obligatorio
ResumenLos mercados de valores, sobre todo los bursátiles, pero no nos olvidemos de otros, cabalgan desbocados al designio y arbitrio del líder supremo. Cierto es que las empresas manufacturan y venden con pingües resultados, pero también es cierto que los vaivenes de las bolsas se asemejan cada día más a una enorme montaña rusa cuyas subidas y bajadas con curvas ciegas van acompasadas con los mensajes que emite el -repetido- líder supremo. En la actualidad, hay una variable a analizar (conflicto Oriente Próximo) y dos derivadas contrapuestas (petróleo y bolsas). Suponiendo que la variable aviste solución, se pacifique la contienda, el combustible baja y las acciones suben, tornando la oración por pasiva si la conflagración se recrudece, con lo que avezados y muy bien informados grandes inversores pueden aprovechar estos inesperados (no para ellos) sinuosos movimientos para obtener beneficios.
Los mercados de valores, sobre todo los bursátiles, pero no nos olvidemos de otros, cabalgan desbocados al designio y arbitrio del líder supremo. Cierto es que las empresas manufacturan y venden con pingües resultados, pero también es cierto que los vaivenes de las bolsas se asemejan cada día más a una enorme montaña rusa cuyas subidas y bajadas con curvas ciegas van acompasadas con los mensajes que emite el -repetido- líder supremo. En la actualidad, hay una variable a analizar (conflicto Oriente Próximo) y dos derivadas contrapuestas (petróleo y bolsas). Suponiendo que la variable aviste solución, se pacifique la contienda, el combustible baja y las acciones suben, tornando la oración por pasiva si la conflagración se recrudece, con lo que avezados y muy bien informados grandes inversores pueden aprovechar estos inesperados (no para ellos) sinuosos movimientos para obtener beneficios. El inversor familiar largoplacista lo único que percibe es que la valoración de sus posiciones oscila con fuerza dada la volatilidad del mercado. Los designios divinos conducen a que el ahorro se dedique a la renta variable, pero como dice el refrán, que cada palo aguante su vela, lo que traducido se entiende como que cada cual haga lo que mejor le parezca; la obligatoriedad de la prohibición debe entenderse como pasiva y así nos damos cuenta que lo que no se prohibe es obligatorio, ¿o no es así'? Marcelo Casadejús | Analista del mercado de fondos