Una mujer se jubila con una pensión vitalicia de 2.773 euros a los 37 años
ResumenPensar en jubilarse antes de los cuarenta años con un buen sueldo podría parecer un golpe de suerte tremendo, pero la realidad que vive a diario esta trabajadora que lo ha conseguido es un auténtico infierno. La mujer padece encefalomielitis miálgica , una enfermedad neurológica más conocida como “síndrome de fatiga crónica” , que provoca un agotamiento físico y mental acompañado de constantes dolores de cabeza , falta de concentración y una enorme sensibilidad a la luz . El pulso contra la Seguridad Social A pesar de que los informes médicos dejaban muy claro que sus limitadas fuerzas le impedían casi todo tipo de actividad física , exceptuando su higiene y cuidado personal básico, la Seguridad Social se negó a concederle la pensión en un primer momento. El organismo público consideraba que sus dolencias no eran un obstáculo para seguir trabajando con el ordenador en su puesto habitual.
Pensar en jubilarse antes de los cuarenta años con un buen sueldo podría parecer un golpe de suerte tremendo, pero la realidad que vive a diario esta trabajadora que lo ha conseguido es un auténtico infierno. La mujer padece encefalomielitis miálgica, una enfermedad neurológica más conocida como “síndrome de fatiga crónica”, que provoca un agotamiento físico y mental acompañado de constantes dolores de cabeza, falta de concentración y una enorme sensibilidad a la luz.
El pulso contra la Seguridad Social
A pesar de que los informes médicos dejaban muy claro que sus limitadas fuerzas le impedían casi todo tipo de actividad física, exceptuando su higiene y cuidado personal básico, la Seguridad Social se negó a concederle la pensión en un primer momento. El organismo público consideraba que sus dolencias no eran un obstáculo para seguir trabajando con el ordenador en su puesto habitual.
Ante esta situación, la afectada decidió llevar esta decisión a los tribunales. Un juzgado de Ciudad Real acabó dándole la razón tras escuchar a un perito confirmar que la paciente ni siquiera podía conducir o salir a la calle con normalidad.
Una victoria millonaria y “casi” definitiva
Tiempo después, el Tribunal Superior de Justicia de Castilla La Mancha volvió a respaldar a la trabajadora tras el recurso posterior de la Administración, confirmando su incapacidad permanente en grado absoluto. Los magistrados han dejado por escrito que resulta humanamente imposible que una persona en ese estado de salud tan frágil pueda rendir en un trabajo con la constancia y el esfuerzo que exige cualquier empresa.
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Con esta sentencia sobre la mesa, la mujer tiene garantizado el cobro del cien por cien de su base reguladora, lo que se traduce en una pensión para toda la vida de casi dos mil ochocientos euros al mes. Ahora solo queda esperar para ver si la Seguridad Social decide tirar la toalla o si presenta un último recurso ante el Tribunal Supremo.
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